

Política, cultura, arte y sociedad
Escribir desde la artista y el compromiso que significa serlo en la honestidad de la palabra en forma escrita es una responsabilidad enorme. Por un lado históricamente el poder toma decisiones sobre qué bienes culturales producir, consumir y distribuir y por el otro el ejercicio de los protagonistas culturales con respeto a las carreras mismas a través de la preparación, actualización y honestidad implica un papel preponderante. Algunas veces escuche decir a mi padre que el pueblo tiene los burócratas que merece. Hagamos el ejercicio de pensar, analizar, recorramos un poco de la historia y expresemos.
El arte y la cultura son bienes de factura humana, enormemente complejos, pero no ontológicamente distintos a otros bienes y servicios como la sanidad, la educación o el medio ambiente. Sin embargo, el proceso de construcción social y su significado es donde se conectan históricamente el poder y la cultura. Desde hace varias décadas la UNESCO ha promovido diversos foros internacionales con el fin de analizar el papel de la cultura en las sociedades contemporáneas. La ineficiencia y burocracia de altas esferas dedicadas a la promoción y defensa cultural, particularmente ante la falta de estructura formal y de continuidad enfrentan un serio déficit para hacer frente a los múltiples retos en una sociedad pluricultural como la mexicana siendo en sí rica en raíces e historia.
Haciendo un breve recorrido por nuestra historia durante las diferentes gestiones a principios del siglo XX, se promovió de inicio un nacionalismo revolucionario. Posteriormente con la creación de la SEP se diseñó una estrategia integral de educación y cultura buscando la difusión de la literatura universal y creación de bibliotecas. En las décadas de los 30´s y 40´s se crea el fondo de cultura económica, (posteriormente FONCA en 1989), el seminario de cultura mexicana y el Instituto nacional indigenista. A este hecho agreguemos los inicios de la televisión en los años cincuenta donde se constituye la “época de oro” del cine mexicano y su proyección internacional, así como los inicios de lo que hoy conocemos INAH e INBAL.
Durante la década de los ochenta se dieron las primeras consolidaciones de políticas culturales, en 1982 México fue sede de la Conferencia Mundial sobre políticas culturales destacando la descentralización de las estructuras de promoción cultural y la inclusión de diversos actores sociales en las políticas culturales. Fue hasta 2006 con el programa “La cultura en tus manos” que se logró el especifico que la cultura es un derecho fundamental de los mexicanos y una prioridad en el programa de desarrollo nacional en manos de los diversos gobiernos donde se buscó promover la conservación, incremento y aprovechamiento de la riqueza cultural del país regidos por sus 8 ejes.
Cabe mencionar que el patrimonio cultural de México ocupa el 6º. lugar junto con India, Reino Unido, China, Alemania y España. Para infortunio de una mejor capitalización del patrimonio, cada gobierno en turno expone su programa, diagnóstico y visión de cultura del país lo que impide una continuidad y desarrollo de la misma yendo de gobierno en gobierno un avance y un retroceso entre el discurso y la práctica además de la distribución de recursos que no permiten una definición sustancial de las políticas culturales. Desde esta perspectiva NO EXISTE un programa nacional de cultura que permita integrar a todos los actores del ámbito cultural y artístico así como la integración de la iniciativa privada.

La dinámica de globalización actual obliga a enfrentar importantes retos culturales, por lo cual consideramos que es urgente replantear estrategias y mecanismos que lleven a la promoción, protección y difusión de la cultura tomando como referencia los modelos internacionales que han presentado resultados efectivos en la escena mundial con sus aciertos y desatinos y derivado de ese expertise generar un proyecto nacional cultural que permita un desarrollo social y económico ocupando un lugar dentro de las políticas culturales lejos de lo que se percibe como influyentismo y grupos cerrados del poder, pero también en el ejercicio honesto de la artista que escribe se encuentra una mí una mini corruptela con nosotros como artistas ocurre no permitiendo avanzar a los que en carrera o estudio se han preparado más, queriendo que los caminos cortos y fáciles nos lleven a una falsa transmisión del arte y la cultura que no son lo mismo pero sí están íntimamente conectados.
México está aún a tiempo de generar un cambio unificado en visión hacia una consciencia de la importancia del papel de la cultura como esencial en la cohesión social y llevarlo al arte con preparación y honestidad más allá de los presupuestos gubernamentales para regresar a la esencia misma donde desde el inicio de los tiempos todos nuestros antepasados y culturas a lo largo y ancho del país coincidieron en construcción de basamentos de pirámides que tantos años se yerguen estoicos ante las inclemencias del tiempo, pero sin perder su magnificencia y sin perder raíz edificando de generación en generación una casa sobre la otra (lo que hace los escalones de la pirámides altos) para llegar lo más cerca del cielo unificados en una sola visión: ser y servir a sus DIOSES considerando la cultura y el arte como una de sus formas de comunicación con ellos y siendo preponderante presentar ante sus deidades lo mejor de lo mejor, sus mejores sacrificios, con los mejores exponentes, hoy escribo este artículo desde Palenque acompañada del canto de un ruiseñor que traje y sentimos la paz inconmensurable que solo lo que tiene verdad transmite y el arte cuando es genuino y responsable desde lo material hasta lo emocional no tiene excusas : ES


