
Perfiles reaccionarios
Es desesperante la falta de imaginación y la predictibilidad de las fuerzas conservadoras y reaccionarias de las sociedades actuales, incluida desde luego las de la sociedad mexicana. En general, sus posturas discursivas se pueden ubicar en las dimensiones política, económica, y moral, aunque es un hecho que cada sociedad tiene sus propias prioridades y especificidades, resultantes de su respectiva historia nacional, y de la forma en la que actualmente operan los poderes formales y fácticos dentro y fuera de ellas.
La activa intervención de las fuerzas conservadoras puede ubicarse en distintos momentos de la historia de México. Fue notable en el siglo XIX la oposición al movimiento liberal, por parte de herederos de tierras y de fueros coloniales, destacadamente la oposición clerical a las Leyes de Reforma que marcaron la separación de ámbitos de la Iglesia Católica y del gobierno. En la etapa posrevolucionaria emergió el movimiento cristero como defensa de la religión católica y en oposición de leyes anticlericales, y también el movimiento sinarquista antiliberal y anticomunista, defensor de la propiedad privada y de la familia.
Más recientemente se intensificó el movimiento católico en favor de los valores familiares tradicionales, y en franca oposición a la legalización del aborto, al matrimonio igualitario, a la educación sexual, y en general a lo que se ha denominado “ideología de género”. El movimiento internacional anti WOKE caracteriza sobradamente la postura moral del pensamiento de derecha, en Occidente. Este movimiento agrupa a distintas fuerzas conservadoras y critica diversas tendencias progresistas orientadas a la justicia racial y social identitaria.
Para muchos, este pensamiento conservador actual atenta contra la libertad de expresión y el derecho a ser uno mismo, y lo conciben como un “puritanismo popular” que quiere controlar la manera de hablar y de pensar. Consideran que se opone al avance de los derechos humanos, y que abandera los movimientos antifeministas, antinmigrantes, y, para ellos, el resucitado “comunismo global”.
Para tener una idea más clara de la caracterización y del estado actual de los grupos conservadores y reaccionarios en cada país o región, es necesario hacer investigaciones que respondan a preguntas como las siguientes:

¿quiénes constituyen dichos grupos?,¿a qué se dedican?, ¿a qué temas o problemáticas reales o inventadas reaccionan?, ¿sus cabezas visibles son realmente los interesados o son portavoces de otros?, ¿qué importancia tiene en el contexto nacional aquello que quieren conservar o defender?, ¿qué medios o tipos de comunicación utilizan para ello?, ¿con qué tipo o cantidad de recursos financieros, materiales, técnicos cuentan? ¿con qué otros actores sociales hacen alianzas? ¿son alianzas coincidentes, o bien coyunturales o utilitarias?, ¿cuáles son las razones concretas que externan para mantener o modificar el actual statu quo?, ¿son creíbles dichas razones o son el pretexto para lograr otros propósitos?
Una clasificación simplificada de los grupos conservadores y reaccionarios opositores, con causa o sin causa, al actual gobierno mexicano de la llamada “cuarta transformación”, podría caracterizarse de la siguiente manera:
1. Los poderosos actores económicos: Son los grandes fondos de inversión, los acreedores internacionales, las grandes corporaciones nacionales, y, sobre todo, las transnacionales y sus respectivos gobiernos. Estos actores económicos hacen todo lo posible para que en México continúen las condiciones que les permitan seguir obteniendo las grandes utilidades financieras a las que están acostumbradas.
2. Las instituciones seculares socializantes: son instituciones, como las iglesias, el sistema educativo nacional, y la familia nuclear convencional, que por tradición han sido fuente de ideas y de dinámicas contrarias a los cambios sociales. Su inercia histórica impide que sean instancias en donde se formen personas libres, críticas, propositivas y corresponsables del bienestar personal y colectivo. Se han convertido en fines en sí mismas, cuya única preocupación es su conservación y autorreproducción.
3. Los corrompidos medios de comunicación tradicionales y digitales: son aquellos que han convertido a la comunicación social en un mero instrumento de poder y de negocio, y que son parte de una “babel comunicativa” que impide el conocimiento real de lo que sucede en México y en el mundo; están incluidos los grandes monopolios internacionales propietarios de las redes sociales.
4. Los defenestrados del poder y de la influencia burocrática: son aquellas personas que en el período neoliberal ocuparon posiciones importantes en el gobierno, o bien, que, sin pertenecer a la alta burocracia, desarrollaron sus actividades con suficientes o abundantes recursos fiscales, gracias a sus relaciones o complicidades. Acostumbrados a tener posiciones de poder e influencia resienten grandemente no tenerlas ahora por haber sido desplazados, sin posibilidad de retornar a ellas.
5. Los clasemedieros resentidos o corifeos: corresponde a esa franja social apolítica que, con dinero bien o mal habido, ha visto menguada su capacidad de disfrute del modelo consumista de sociedad.
6. Los cínicos, ineficientes y corruptos infiltrados en las estructuras actuales de gobierno gestados en el partido político en el poder, o bien, pertenecientes o llegados de otros partidos políticos.
No es fácil el cambio social ante tanta fuerza reaccionaria. Quienes en verdad queremos una sociedad libre, con justicia social, debemos tener en cuenta el poder de los diferentes actores que se oponen a ello.
*Interesado en temas de construcción de ciudadanía.


