En un largo proceso sociohistórico, se han venido consolidando creencias e instituciones de los que es justo, democrático, valioso. Se ha llegado a creer que los jueces y ministros, conforme a su juramento, imparten justicia y cumplen las leyes, que son modelos de comportamiento legal. esa creencia, desde antes de los tiempos de Kafka, se ha venido por los suelos, y en el caso mexicano, sobran evidencias de comportamientos ilegales, anticonstitucionales, de jueces y ministros, ministerios públicos y fiscales. Tanto, que un documento reciente de la judicatura reconoce una larga lista de ellos, tan dramática para la ciudadanía, como los murales de Cauduro en el palacio de la suprema corte de injusticia.

La próxima semana (quizás el martes), en vivo, cualquier persona en el mundo con internet, podrá atestiguar un acto singular en el ejercicio de la función pública mexicana, dentro del poder judicial, con impacto inmediato en la valoración de ese servicio, y no en el gobierno de la república. Será una gran oportunidad de ver si quienes tienen por deber asumido cumplir la ley, la cumplen, ante la vista de millones de personas; esto es, si en su votación relativa a una propuesta de uno de los ministros, deciden ocho de ellos, reconocer que no están facultados para atender el fondo de la propuesta y por lo mismo, a no ser motivo de vergüenza pública, para el resto de sus días, en caso de tomar una decisión con fundamento político, ilegal, en un momento histórico para el país.

Sin embargo, el hecho mismo de plantear una propuesta, respaldada por varios partidos de oposición, como por poderes fácticos que tuvieron máxima injerencia en gobiernos durante la etapa neoliberal, nos hace ver que tan enorme atrevimiento por tomar un curso de ilegalidad, tendrá algún respaldo entre ministros, azuzados por analistas políticos y opinólogos que interpretan a su modo, lo que la ley no da lugar a duda: no se debe impugnar lo que ya es ley, ni menos darle amparo a quienes se dicen afectados por ella, una vez que se han cumplido todos los requisitos del proceso para su aprobación.

De modo que ese acto será una oportunidad para la ciudadanía de verificar masivamente, si esos ministros que respaldan la propuesta, se atreven a votar por ella, pisoteando la constitución, la ley de amparo y otros precedentes legales, terminando de manera ignominiosa su carrera en el aparato de injusticia, o si respetando su promesa profesional y de funcionarios, como el marco legal de sus atribuciones, desisten de calificar la constitución o de modificarla, invadiendo las atribuciones del poder legislativo, y contraviniendo la voluntad de más de 30 millones de mexicanos que votamos por lo que ya es ley, la reforma que ataca gran parte de los vicios de ese sistema judicial, perfectible.

Invitemos a alumnos desde las escuelas secundarias en adelante, a todos los estudiantes de leyes, a toda la ciudadanía y sindicatos, para que juntos atestigüemos tal proceso de presentación y tratamiento de la propuesta ilegal, contra lo que ya es ley, modificada cubriendo todos los requisitos formales, que respaldan su aplicación.

Quien tenga dudas, lea la constitución, como la ley de amparo para confirmar lo aquí escrito, sobre la legalidad de la antes reforma, ahora ley, inatacable en su fondo por el poder judicial.

Se acabó esa creencia en la infalibilidad de jueces y magistrados: también tienen intereses económicos y políticos, por eso han soltado a criminales y a defraudadores, y autorizado que multimillonarios no paguen impuestos. Yo sí pago, creo que ustedes también, no nos merecemos este poder judicial.

Un hombre con un traje de color negro sobre una superficie de madera

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Imagen cortesía del autor

Miguel Á. Izquierdo S.