

Damos inicio a un nuevo año y, con él, al segundo cuarto del complejo siglo XXI. Desde el Nodess Morelos Solidario y Cooperativo, continuaremos acompañando los acontecimientos en nuestro estado de Morelos, sin perder de vista los eventos nacionales e internacionales que impactan nuestro trabajo diario. Por eso, quiero compartir algunas reflexiones sobre nuestra participación en la Expo Cooperación Internacional 2024, organizada por la Red Mexicana de Cooperación y Desarrollo (REMECID) en el Instituto Mora. En este evento, presentamos nuestra trayectoria como Nodess y destacamos nuestras contribuciones al fortalecimiento de prácticas cooperativas, asociativas y comunitarias. Tuvimos la oportunidad de intercambiar experiencias con diversas organizaciones, redes, agencias de cooperación, gobierno y miembros de la sociedad civil. Estas prácticas contribuyen a posicionar a Morelos y a actualizar nuestras perspectivas sobre las tendencias en cooperación al desarrollo. Me gustaría invitar a los lectores a reflexionar sobre algunos aspectos que surgieron esos días.
A partir de un análisis profundo de las nuevas coyunturas internacionales, nacionales y locales abordadas en distintas ponencias durante la Expo y el Congreso de Cooperación Internacional, surge la urgencia de repensar el modelo de cooperación internacional actual. Ante desafíos como el regreso de Trump al poder, la crisis climática, las guerras vigentes y cambios radicales en el panorama global, es crucial revisar nuestras respuestas históricas a problemas persistentes como la inmigración, las desigualdades y la pobreza. Para México, surge la pregunta: ¿Es la Ley de Cooperación vigente adecuada para responder a los pilares del Pacto del Futuro?
Además, los recursos de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) en México, así como otros flujos oficiales relacionados con el desarrollo, presentan importantes desafíos cuando se integran en la planeación de políticas públicas. Aunque están alineados con los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), su impacto sigue siendo limitado debido a montos reducidos, brechas en el cumplimiento de la agenda y la falta de instrumentos financieros innovadores.
Dos actores que han sido poco visibilizados por la cooperación oficial son el sector privado, que contribuye significativamente a través de fundaciones, organizaciones no gubernamentales y alianzas sociales y privadas que pueden mejorarse hacia alianzas público-privado-social, y los actores de la economía social y solidaria, que, aunque cada vez más reconocidos a nivel internacional, reciben escasa atención por parte de la cooperación oficial hacia nuestros estados locales y comunidades.
Se destacó, además, la relevancia de los procesos de regionalización y desarrollo situado. Se necesitan enfoques transformadores que reconozcan y potencien las capacidades territoriales, considerando actores nuevos y tradicionales en sus contextos específicos, con toda la riqueza histórica y cultural que los caracteriza.
Y ya para concluir debemos reflexionar no sólo sobre el “que” y el cómo” de la cooperación, sino también sobre el “para quién”. El desafío radica en construir un modelo de cooperación que sea verdaderamente equitativo, inclusivo y adaptado a las realidades subnacionales, tanto regionales, estatales como locales, pero con una visión global y solidaria hacia el futuro.

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*Investigadora Nodess Morelos Solidario y Cooperativo

