El Instituto Nacional de Salud Pública a 39 años de su creación: la pertinencia social como una firme convicción ética



Me encanta la atención médica,

pero en salud pública, toda la población es tu paciente”.

El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) es un organismo descentralizado que depende de la Secretaría de Salud Federal y tiene como misión contribuir a la equidad social, así como la protección de la salud pública. Creado el 27 de enero de 1987 por la fusión de la Escuela de Salud Pública de México (ESPM, fundada en 1922), el Centro de Investigaciones en Salud Pública y el Centro de Investigación sobre Enfermedades Infecciosas. Actualmente se ha constituido como la institución de educación superior líder en el ámbito de la generación de conocimiento y formación de recursos humanos en salud pública en Iberoamérica. Cuenta con tres sedes académicas, la principal en Cuernavaca, y dos sedes alternas en Tlalpan, Ciudad de México y Tapachula, Chiapas. A lo largo del tiempo se han creado cuatro nuevos centros de investigación: el de Nutrición y Salud, el de Evaluación y Encuestas, el Centro Regional de Salud Pública, con sede en Tapachula, y el de Sistemas de Salud. También cuenta con un Centro de Vinculación Institucional.

La ESPM tiene cerca de 600 estudiantes concurrentes y brinda grados académicos de especialización, maestría y doctorado en salud pública. El INSP cuenta con 789 personas en su estructura organizacional; tiene 289 investigadores acreditados, 253 de los cuales tienen membresía en el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación; 48 de ellos forman parte del relevo generacional, ya que son investigadores en estancias postdoctorales anidados en los grupos de investigación y docencia.

El INSP no sólo es una de las instituciones más productivas en el ámbito regional, ya que a lo largo de sus 39 años ha publicado cerca de 10,000 productos académicos, sino que ha generado una enorme influencia en la comunidad científica, ya que su trabajo ha sido referido por sus pares en más de 100,000 ocasiones durante los últimos 10 años. De acuerdo con la Clasificación Mundial de Universidades de 2025, el INSP es la tercera institución en México con la mayor productividad e impacto de investigación en salud, cuantificada con un índice H de 36, en comparación con el conjunto agrupado de investigadores de la UNAM (índice H de 40) y el IMSS (índice H de 38).

El Instituto es el brazo académico de la Secretaría de Salud. Entre algunas de sus múltiples contribuciones podemos destacar el conocimiento aportado para eliminar inicialmente el plomo de la gasolina en la Ciudad de México en 1990, así como su enorme influencia en el impulso a la norma para suprimir el plomo en cerámica vidriada en 1993. Otro aporte importante fue la evidencia científica que fundamentó la Ley General para el Control del Tabaco en México, que inició la creación de espacios libres de humo, y fue aprobada en el legislativo en febrero de 2008; así como la disminución, en 2024, de 3 a 1 dosis en los esquemas de vacunación contra virus de papiloma humano. Recientemente, se puede destacar el etiquetado frontal de alimentos y bebidas no alcohólicas (2019) y las estrategias para reducir el consumo de alimentos ultraprocesados, incluida la propuesta para su eliminación de las escuelas (2024).

No podemos dejar de mencionar uno de sus proyectos insignia: las Encuestas Nacionales de Salud y Nutrición, que son investigaciones epidemiológicas fundamentales, desarrolladas principalmente por el INSP, para generar evidencia científica periódica y continua sobre el estado de salud, nutrición y calidad de los servicios de salud de la población mexicana.

Asimismo, el INSP ha sumado esfuerzos con otras instituciones para generar información confiable en diferentes ámbitos de la salud pública, como es el caso de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) 2025, cuyos resultados preliminares ya se dieron a conocer y actualmente se analizan con mayor profundidad para fortalecer la toma de decisiones en materia de prevención y atención a las adicciones. Además, el Instituto participa de manera permanente en el comité de vacunación que asesora al gobierno federal. Su trabajo se extiende también a regiones estratégicas del país; es así como, desde su sede en Tapachula, investigadores del INSP han contribuido de manera decisiva a la prevención y control de enfermedades transmitidas por vector, como paludismo, dengue, chikungunya y zika, logrando reducir su incidencia e impacto en la población, particularmente en la frontera sur de México.

Como parte de su visión de futuro y fortalecimiento de la investigación, el INSP inaugurará el 28 de enero un Biobanco que resguardará más de 375 mil alícuotas provenientes de las Encuestas Nacionales de Salud, que estarán a disposición de la comunidad científica nacional e internacional, lo que amplía las posibilidades de investigación y vigilancia epidemiológica en beneficio de la salud de la población.

Para finalizar, y también de gran trascendencia, el INSP aloja la mejor revista científica en salud en México y Latinoamérica: Salud Pública de México (factor de impacto de 3.1), que es un referente internacional de difusión del conocimiento, en la modalidad diamante de acceso abierto.

Con casi cuatro décadas de trayectoria, el INSP reafirma su papel como un actor indispensable para enfrentar los desafíos actuales y futuros de la salud pública en México, en un contexto donde la evidencia científica, la innovación y la equidad son más necesarias que nunca, ante la ruptura del orden mundial por el desmantelamiento de los organismos multilaterales.

*Especialista en salud pública.

Esculturas monumentales de Sebastián en el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) en Cuernavaca. Fotos: Cortesía del autor

Eduardo C. Lazcano Ponce