De las encuestas continuas a la acción: utilidad de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de México

Eduardo C Lazcano Ponce, Teresa Shama Levy, Tonatiuh Barrientos Gutiérrez*

Sin información basada en la evidencia,

la política sanitaria sería simplemente una

“política de conjeturas”.

Las encuestas nacionales de salud y nutrición en México (ENSANUT) son responsabilidad del Instituto Nacional de Salud Pública desde hace más de tres décadas. Actualmente son muy útiles para evaluar la salud desde una perspectiva poblacional y sirven como punto de referencia crucial para el seguimiento de las tendencias de diversos indicadores de salud, la formulación de políticas públicas; así como en el diseño y evaluación de intervenciones poblacionales, el abordaje de coberturas efectivas de atención, gratuidad, accesibilidad a los servicios, entre otros muchos. La información derivada de la ENSANUT es esencial no sólo para comprender la enorme inequidad en salud de la población mexicana y sus disparidades poblacionales y regionales; sino también para monitorizar el impacto de las intervenciones de salud pública y proporcionar un punto de comparación estandarizado para diversas métricas de salud a lo largo del tiempo. La enorme sindemia de obesidad y enfermedades crónicas ha sido puesta en evidencia en México, gracias a la información derivada de ENSANUT, que ha cuantificado la interacción compleja y sinérgica entre la obesidad y las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), donde ambas se retroalimentan y exacerban mutuamente, aumentando el riesgo de complicaciones de salud y representando un desafío significativo para la salud pública. Esto es muy relevante, dado que una política de salud bien definida establece prioridades, principios y estrategias para abordar las necesidades de salud de una población y el cumplimiento de las estrategias gubernamentales debe de evaluarse en forma permanente, desde una perspectiva cuantitativa y de impacto social. Los objetivos primordiales de las políticas públicas de salud incluyen mejorar los indicadores de bienestar en salud, reducir inequidades y asegurar la sostenibilidad del sistema sanitario, considerando factores sociales como la educación, la vivienda y la justicia social; y su implementación exitosa requieren una amplia cooperación nacional y nuevas estrategias de comunicación y divulgación de los hallazgos científicos, entre los responsables políticos, los investigadores, los profesionales de la salud, los proveedores de servicios y la ciudadanía. Por lo que estrategias de monitorización continua como ENSANUT, son el principal referente de componentes de evaluación independiente externa.

Debemos también estar ciertos de la necesidad de innovar para fortalecer la ENSANUT en México y nos permitimos considerar los siguientes elementos:

  1. Consentimiento informado para generar biobancos de carácter poblacional.

Es necesario implementar la normativa de protección de datos para garantizar la privacidad de las personas, pero al mismo tiempo promover el uso generalizado de diferentes conjuntos de datos en apoyo de la salud pública. Esto es, debemos de generar un marco de consentimiento informado en encuestas poblacionales, para posibilitar la caracterización de diversos biomarcadores garantizando la confidencialidad.

  1. Inteligencia artificial (IA) en encuestas poblacionales.

Se necesitan innovaciones en las encuestas nacionales de salud para abordar las necesidades futuras mediante la integración de herramientas digitales como la IA, la captura de datos móviles y los biosensores, que pueden proporcionar datos más precisos, personalizados y eficientes en tiempo real. Estas innovaciones permitirían una monitorización más precisa de la salud pública y la elaboración de modelos predictivos, pero requieren una cuidadosa consideración de la privacidad de los datos, el acceso equitativo y el desarrollo de nuevos métodos analíticos.

  1. Utilidad para generar alertas epidemiológicas tempranas.

Los biomarcadores se utilizan en las encuestas nacionales de salud para proporcionar datos biológicos objetivos sobre la salud de la población que complementan la información autodeclarada. Se emplean para medir no sólo la prevalencia de enfermedades, sino para evaluar tendencias, identificar factores de riesgo, estimar la exposición a factores ambientales y evaluar la eficacia de las intervenciones sanitarias. Sin embargo, ya se debe de considerar el uso de biomarcadores como sistemas de alerta temprana en la evaluación de riesgos de enfermedad y la ENSANUT debe de avanzar en su contribución en sistemas de vigilancia epidemiológica.

  1. Indicadores clínicos para cuantificar calidad, resultados y necesidades de salud.

Los indicadores de desempeño y medición de resultados permiten medir la calidad de la atención y los servicios, a través de indicadores basados en estándares de atención basados en la evidencia; así como otras necesidades de salud. En su edición 2025, por ejemplo, la ENSANUT incorpora indicadores de salud visual, cuyo análisis brindará información muy original para incidir en una problemática de salud pública que no ha tenido una perspectiva poblacional.

Les compartimos la liga donde pueden acceder a los principales resultados del periodo 2020-2024: https://saludpublica.mx/index.php/spm/issue/view/559

* Especialistas en Salud Pública

La Jornada Morelos