Apuntes sobre la transformación del sistema público de salud de México

 

La equidad social es la distribución justa e igualitaria de los servicios públicos integrados a una política pública. Incluye paridad en el acceso a programas y servicios, y la capacidad de participar en los procesos políticos

De acuerdo con las encuestas nacionales de salud (Ensanut) que desarrolla el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), el sector privado, a través de los médicos de barrio y los consultorios adyacentes a las farmacias (CAF), atiende aproximadamente a la mitad de la población mexicana con una necesidad de salud aguda de asequible resolución. Esto tiene implicaciones sobre la equidad y el bienestar de los hogares mexicanos, por lo cual una de las prioridades del sistema público de salud en el futuro será mejorar la accesibilidad y calidad de los servicios de atención primaria, para persuadir a la población de utilizar en forma óptima los servicios públicos. La Ensanut ha documentado que, durante la última década, aumentó significativamente la cobertura de los consultorios adyacentes a las farmacias; sin embargo, la proporción de la población con una necesidad de salud que recibió atención en el sector público aumentó de 34 a 46% entre 2006 y 2023, porcentaje que sigue siendo muy bajo.

En el entorno de transformación del sistema público de salud de México, consideramos que el sistema de salud debe tener como pilar un modelo de atención primaria a la salud (APS), el cual, a su vez, debe promover la portabilidad del primer nivel de atención como base de la integración del sistema: por esta razón debemos buscar un nuevo abordaje de salud territorial y encontrar mecanismos para la integración del médico del barrio y los CAF al Modelo de Atención a la Salud para el Bienestar. Es necesario considerar que los CAF deberán tener un mecanismo para aumentar su calidad y esto sólo es posible llevarlo a cabo a través de la regulación, acreditación y vigilancia de las prescripciones que emiten y buscando su profesionalización. El INSP puede participar activamente en la formación de estos profesionales de la salud con la perspectiva de atención primaria a la salud.

Tenemos que reconocer que México es un entorno de exposiciones mixtas, donde interactúan la transición epidemiológica, la demográfica, los riesgos y el contexto social. Es decir, un escenario donde existen sindemias que hacen más complejas las intervenciones poblacionales específicas, en un entorno global de nuevas pandemias y surgimiento de enfermedades emergentes y reemergentes, y de acciones multisectoriales y su coordinación, que se constituyen como un elemento clave de política pública. Durante las administraciones federales de salud anteriores se dio prioridad al incremento y fortalecimiento de la infraestructura en salud con el fin de curar enfermedades, pues esto constituye una demanda de la población nacional; sin duda, debemos responder a esta necesidad aún no satisfecha. Sin embargo, hay que reconocer que debemos transitar hacia un nuevo enfoque multisectorial de salud pública que privilegie el desarrollo infantil temprano en el hogar, así como en los ámbitos escolar y comunitario. También debemos preguntarnos qué tan sostenible es un sistema de salud que, si no se implementan acciones efectivas de salud pública, enfrentará en las próximas décadas un escenario con 40% de su población viviendo con diabetes, 50% con hipertensión, además de las condiciones actuales de su población adulta: 70% con sobrepeso y obesidad. Se debe cuestionar también cómo dar respuesta a las necesidades de salud de 17 millones de personas mayores de 60 años, número que se triplicará en los próximos 40 años.

Ante este escenario de salud pública, es necesario transitar hacia un sistema de salud integrado, universal, gratuito, de calidad y sostenible, ya que esto constituye un compromiso con la equidad social. Este nuevo sistema de salud, además, debe tener elementos que contribuyan a satisfacer una vieja demanda social y a resolver con mayor efectividad las múltiples necesidades de salud que existen en nuestra población. A este respecto, debemos favorecer el ejercicio pleno del derecho universal a la salud y suprimir paulatinamente el sistema de salud fragmentado y basado en estatus laboral que ha perdurado por cerca de 80 años en México. Es el momento oportuno para delimitar el enfoque desproporcionado en la atención curativa especializada e integrar un sistema nacional único de salud dirigido a lograr la equidad en el acceso y la igualdad de calidad en la prestación de los servicios. Debemos renovar el concepto de universalización y utilizar un modelo de atención primaria a la salud que garantice el acceso integral a los servicios de atención con independencia del problema de salud. Se debe enfatizar que la gratuidad es un avance invaluable en la eliminación de inequidades económicas en salud. Asimismo, es importante considerar una nueva visión de la calidad en el acceso y utilización de los servicios de salud, y reconocer la necesidad de iniciar una transformación de los modelos de medicina familiar en la seguridad social. La sostenibilidad del nuevo sistema deberá promover la equidad generacional: es un desafío que debemos enfrentar y resolver con evidencia científica. Los sistemas de salud que existen en México, desde sus diversas fracciones, se enfrentan a desafíos comunes fundamentales que requieren soluciones armonizadas y coordinadas. La transformación del sistema de salud representa una oportunidad estratégica única para iniciar la integración, crear sinergias, coordinar acciones de investigación e innovación, y facilitar la digitalización de los servicios de salud y atención; así como para apoyar la enorme necesidad de capacitación, actualización y formación de profesionales de la salud. Debemos crear y diseñar soluciones impulsadas por el conocimiento y la evidencia. El objetivo general de la transformación del sistema público de salud es contribuir a la transición hacia sistemas de atención y salud centrados en las personas, con servicios más sostenibles, eficientes, resilientes, inclusivos, innovadores y de alta calidad, e igualmente accesibles para todas y todos. Es nuestra responsabilidad generacional.

* Especialista en salud pública.

Eduardo C. Lazcano Ponce