En semanas pasadas las declaraciones de Donald Trump llaman a la deportación con la llegada de su nuevo gobierno. Desde el 18 de noviembre Trump habló de declarar un estado de emergencia para movilizar Fuerzas Armadas estadounidenses para lo que denominó «la mayor operación de deportación» de la historia de Estados Unidos (Pérez Gallardo, 2024). Ante estas declaraciones el gobierno mexicano no sólo ha tomado la vía diplomática. Ha comenzado a tomar acciones consulares y preparativos virtuales, estructurales y políticos ante dichas declaraciones. Aquí algunas notas.

El gobierno mexicano ha decidido construir una estrategia frente al posible y cada vez más probable hecho de las deportaciones. En primer lugar, el secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente comentó que se está trabajando en una aplicación para que los connacionales puedan alertar al consulado, a la cancillería y a sus familiares en caso de una deportación inminente.

Como segunda estrategia, México ha preparado 25 nuevos albergues para recibir a deportados -con ciudadanía mexicana- (este dato es relevante y merece ser analizado en siguientes párrafos), así lo mencionó la gobernadora del estado fronterizo de Baja California María del Pilar Ávila.

En tercer lugar, el gobierno mexicano y su red de consulados ha reforzado con 329 asesores que plantean analizar las detenciones que incumplan acuerdos internacionales. A su vez cada consulado comienza a trabajar con redes comunitarias para participar con iglesias, universidades, empresarios y servicios de salud para brindar acompañamiento.

En cuarto punto ante las deportaciones, Juan Ramón de la Fuente comenta que se preparan para recibir personas que no sean de nacionalidad mexicana, la intención ha sido consultar y tratar de coordinar visiones que tengan otros gobiernos en América Latina. Se habló incluso de retomar la reunión que se tuvo con el gobierno pasado en Palenque con otras nacionales de América del Sur. Aunque se espera que las deportaciones sean a los territorios correspondientes, el gobierno mexicano, no descarta la posibilidad de que Estados Unidos deporte cualquier nacionalidad a la frontera norte de México (Ángel Boizo, 2024).

Lo que está en juego no son sólo números, son personas, pero para dimensionarlo de manera cuantitativa, se calcula que 4.8 millones de mexicanos cuentan con una situación irregular en Estados Unidos (Castillo Jiménez, 2024). En el país de las barras y las estrellas hay un total de 38, 4 millones de mexicanos, 11,5 millones son migrantes de primera generación de acuerdo con el Gobierno de México (Swissinfo, 2024).

Varios son los puntos por tomar en cuenta con la información brindada. El gobierno mexicano prevé sólo de manera inmediata y estructural la deportación de sus propios nacionales, no hay certeza de si las palabras de Trump son discurso o evocación de un futuro inminente. Sin embargo, se debe tomar en cuenta que México se ha convertido en el país frontera y que es posible que muchos migrantes de distintas nacionalidades lleguen al país. Ahora bien, se advierte la llegada de discursos xenófobos y del uso de metáforas plagadas de racismo en México. Basta con una breve búsqueda en los noticiarios sobre el tema para comenzar a leer palabras como “inundación, tsunami, maremoto y diluvio de migrantes”. Bajo premisas negativas las y los mexicanos discriminan y hacen una enunciación negativa “discreta”, tema que también estará presente en las próximas semanas.

El gobierno mexicano ha decidido accionar sus lógicas de externalización bajo premisas de cooperación con los gobiernos latinoamericanos. La intención será la cooperación para la deportación y aunque otros gobiernos opinen que los que más van a perder serán “las contribuciones financieras que hacen los migrantes, el empresariado, los gobiernos” la realidad es que quienes más pierden son las personas migrantes que encarnan los procesos de exilio a los que son sometidos por decisiones políticas. Las personas que migran están apretando el paso para llegar antes de que las medidas se tornen más restrictivas con la llegada de Donald Trump, escuchan por la radio, por los noticiarios que su llegada es no deseada. Los procesos de movilidad y la vida de muchas personas están en juego, además, de la economía, los aranceles y la paridad monetaria internacional.

*Momoxca, internacionalista, escritor y migrantólgo.

Víctor Villarreal Cabello