

Iván Illich niñez y juventud de un visionario profeta
El difícil primer embarazo de Helena llevó a su esposo, el ingeniero civil Iván Peter a tomar la decisión de trasladarse a Viena, la capital de Austria, donde esperaban encontrar el apoyo de los mejores médicos para intentar resolver un previsible parto complicado. Los doctores no creían que el bebé pudiera sobrevivir y lo desahuciaron al amanecer del sábado 4 de septiembre de 1926.
El recién nacido superó el pronóstico de los facultativos. Antes de cumplir tres meses emprendió su primer viaje, primero en tren y después en barco, para ser llevado bajo el cuidado de una enfermera, hacia la costa de Dalmacia. Fue bautizado en Split, sobre Vidovdan, el primero de diciembre de 1926.
En una conferencia titulada Silence is a commons, presentada en Tokio, Japón, el 21 de marzo de 1982 (Asahi Symposium Science and Man. The computer-managed Society), Iván Illich rememora aquellos días:

«[…] después de mi nacimiento fui puesto en un tren, después en un barco y llevado a la Isla Brac. Allí, en un pueblo de la costa dálmata, mi abuelo me bendijo. El abuelo vivió en la casa donde había vivido mi familia desde la época en que Muromachi gobernó Kyoto. Desde entonces muchos gobernantes llegaron y partieron de la costa dálmata; los duques de Venecia, los sultanes de Estambul, los emperadores de Austria y los reyes de Yugoslavia. Pero estos múltiples cambios en el uniforme y el idioma de los gobernantes cambiaron poco de la vida cotidiana en esos 500 años. Los mismos postes de madera de olivo sostenían la casa del abuelo. El agua seguía recolectándose en las mismas losas de piedra sobre el techo.
La mayor parte del ambiente seguía siendo del dominio común, era parte de los commons. La gente vivía en casas hechas por ellos mismos; transitaba por calles apisonadas por sus animales; era autónoma para conseguir el agua; podía disponer de su voz para hablar. Todo esto cambió con mi llegada a Brac.
En el mismo barco en el que llegué a la isla, en 1926, se transportó el primer altavoz. Pocos habían oído hablar de tal cosa. Hasta ese día todos los hombres y mujeres habían hablado en un volumen de voz más o menos igual. De ahí en adelante todo cambiaría; el acceso al micrófono determinaría cuales voces serían amplificadas. El silencio dejó de ser parte de los commons.»[1]
El niño creció itinerante. Pasaba una parte del año con su abuelo en Dalmacia, otra parte con su otro abuelo en Viena. De 1936 a 1941 residió principalmente en la casa de su abuelo de Viena, estudiando en el Piaristengymnasium en donde fue marcado como medio-ario, con protección diplomática obtenida gracias a su padre; dicha protección sirvió también para cubrir a su abuelo judío del nazismo. Las tropas alemanas tomaron Austria en 1938 y en su avance creaban un nuevo entorno; cercaban lo que alguna vez fueron ámbitos de comunidad o commons y los convertían en campos de concentración de prisioneros. Tiempo después, al final de la Segunda Guerra y con el ascenso de los Estados Unidos como principal potencia occidental, surgiría el concepto de desarrollo económico como discurso de un nuevo tipo de guerra blanda y global.
Illich vivió con su abuelo materno en Viena hasta 1941. Ese año comenzó a ser considerado por las leyes nazis como medio-judío. Tuvo que salir furtivamente del territorio que en ese momento era considerado alemán. A los quince años llegó a Italia, donde pasó el resto de su juventud, radicando principalmente en Florencia y Roma.
En Italia enfrenta la necesidad de trabajar para ayudar a la manutención de su madre y sus dos hermanos menores, pues su padre había fallecido recientemente. El joven Iván cursa el bachillerato en Florencia, en el Liceo Científico Leonardo da Vinci. Decide estudiar ciencias naturales con especialidad en cristalografía en la Universidad de Florencia (1942-1945) y en la Universidad de Roma (1945-1947). Esos años lo acompañó el estigma de raro pues algunos de sus maestros, como los doctores en su nacimiento, no le daban muchas esperanzas para sobrevivir en la universidad. Sin embargo, en un acto de justicia poética, Iván se convirtió en un lector voraz e independiente «fiera, altanera, soberbia, insensata, irracionalmente independiente», como calificaba Cosío Villegas a sus admirados liberales de la Reforma. Con una insólita memoria histórica en algo parecida a la del Funes borgeano, aunada a una implacable lucidez crítica.
Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, estudió sendos doctorados en: Filosofía de 1944 a 1947, obteniendo (Summa cum laude), y de 1947 a 1951 Teología (Cum laude), en la Universidad Gregoriana de Roma. Posteriormente obtuvo el doctorado en Historia (Magna cum laude) en la Universidad de Salzburgo; donde quedó fascinado por dos de sus profesores: Albert Auer y Michel Muechlin, quienes se convirtieron en sus maestros de método histórico y de interpretación de textos antiguos. El profesor Auer dirigió su tesis doctoral que versó sobre: Las dependencias filosóficas y metodológicas de Arnold Toynbee. Poco después, comienza un posdoctorado con el Profesor Auer; en la Universidad de Princeton sobre: El macro-microcosmos en Alberto Magno y sus discípulos.
*www.ivanillich.org.mx

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The CoEvolution Quarterly, Winter 1983 ↑

