Fauce, de Tania Tagle

Se acerca ya el fin de septiembre, y pronto —desde hace mucho, probablemente desde el día siguiente— guardaremos en el cajón el día mundial de la prevención del suicidio, hasta que llegue de nuevo el año próximo, y lo desempolvemos. Ni qué decir tiene que la prevención del suicidio es algo del día a día, pero ese imperativo aplicaría de igual manera para cualquier otra conmemoración de esa naturaleza: todos los días hay que prevenir el cáncer, el embarazo adolescente, hay que cuidar del corazón, etc.

Pero antes de que septiembre se acabe, quisiera recomendar un libro imperdible para este mes: “Fauce”, de Tania Tagle. Lo conocí precisamente por una compañera de la ESPM, quien sabe que estoy realizando mi proyecto de titulación de ese tema. Ambos, asiduos lectores, solemos recomendarnos libros el uno al otro. “A ti que te interesa el tema del suicidio, deberías leer Fauce, de Tania Tagle”.

Yo ya había escuchado sobre Tania, pero jamás la había leído. Pero, además, debo decir que no leí el libro de buenas a primeras, sino que me invitó a su club de lectura, ya que Tania iba a conversar con ellos al respecto: y así fue. Me conecté, y conocí y conversé con Tania, junto con el resto de quienes conforman habitualmente el grupo. Y yo, además de extranjero, tenía la desventaja de que no había leído el libro aún. Y ese intercambio me bastó para devorarlo de inmediato.

El libo está escrito para su hijo. Y ¿cómo le explicas a un niño el suicidio de su padre? ¿Cómo le haces comprender un tema tan delicado, sin corromper su inocencia, y sin ser tampoco demasiado condescendiente al grado de mentirle? Tania lo hace de un modo magistral: no se guarda nada. Ni el enojo, ni el coraje, ni la tristeza, ni su humana naturaleza. Y todo ello lo convierte en unos de los ensayos más hermosos que he leído sobre el tema.

Desde luego, no es un texto académico. Como dije: es un libro para su hijo. Ni siquiera está intentando ser pedagógica. Tania es un ser atrapado en las fauces del duelo que intenta explicarle a su hijo la inexplicable ausencia de su padre. Es un libro corto, así que antes de que acabe el mes de la prevención del suicidio, sería bueno que lo leyeran. Llorarán, pero se sentirán apapachados.

*Licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), y maestrante en Salud Pública, por la Escuela de Salud Pública de México (ESPM/INSP). Contacto: freudconcafe@gmail.com

Luis Marín