

Al Embajador Duncan Taylor, amigo de México.
La relación bilateral entre México y el Reino Unido, ha sido vigorosa y destacada a lo largo de nuestra vida independiente, hoy no es la excepción y fortalecer los lazos históricos, culturales y económicos con nuestro país es una premisa para el “Foreign Office”. Si bien, la añeja relación ha estado a prueba en momentos complicados como lo fue la presencia de la escuadra británica en Veracruz en diciembre de 1861 o las jornadas alrededor de la expropiación petrolera, la concordia anglo mexicana tiene más luces que sombras, No en vano, el Reino Unido fue la primera gran potencia en reconocer la independencia de México.
La colonia británica abonó a la sociedad mexicana al consolidarse la República Restaurada, previamente surgió el Banco de Londres y México, primera entidad financiera extranjera en nuestra historia, así como las inversiones en petróleo, ferrocarriles y minería. La influencia de los mineros ingleses de Cornualles, sigue presente en Pachuca y Real del Monte en Hidalgo, a través de los pastes derivados del “cornish pasty” así como del fútbol el más popular de los deportes en México. Lord Cowdray empresario petrolero, nativo de York, fue a su vez un destacado filántropo en México.
En Morelos, la presencia británica no pasó desapercibida, las haciendas azucareras del porfiriato se industrializaron con maquinaria del Reino Unido y fue un súbdito de la Reina Victoria quien introdujo el ferrocarril en Morelos. En diciembre de 1897 en medio de fastuosas celebraciones encabezadas por el presidente Díaz, llegó el ferrocarril a Cuernavaca, proyecto largamente esperado y encabezado por el británico Harry Hampson quien estuvo asociado con el morelense Ramon Oliveros, formado como ingeniero en Londres. Hampson junto con Oliveros no sólo concluyeron la magna obra, sino que ambos echaron a andar una ladrillera con la cual construyeron el Hotel Moctezuma y el “Castillito” en Cuernavaca. Al levantar el hotel, Hampson tuvo la visión de que el ferrocarril detonaría la presencia masiva de visitantes a Cuernavaca, lo cual lo hace uno de los primeros impulsores del turismo a gran escala en Morelos. Oliveros a su vez, fue abuelo de Mario Oliveros, conocido personaje y cronista cuernavacense.
A Hampson lo sucedió Rosa E. King, primera promotora de artesanías morelenses, que vendió con éxito en una casa de té frente al céntrico kiosco de fabricación británica en Cuernavaca , destacó también como dueña del Hotel Bellavista, con servicio y estilo europeo. Los proyectos de Hampson y King se vieron truncados por la revolución. Pero la señora King, es más bien recordada como escritora por su magistral obra “Tempestad sobre México” donde no sólo aporta la mejor descripción que se ha dado sobre Felipe Ángeles, sino narra de manera cruda y detallada el sitio de Cuernavaca en 1914, así como la cruenta evacuación de la ciudad.
En 1936, llegó al Casino de la Selva Malcolm Lowry, el talentoso escritor inglés inmortalizó a Cuernavaca, a través de las páginas de “Bajo el Volcán”. La obra considerada en el onceavo puesto de las cien mejores novelas en habla inglesa del siglo XX, narra las peripecias del Cónsul Britanico Geoffrey Firmin, personaje ficticio, en la eterna primavera.

Posteriormente, pasaron por Cuernavaca la señorita Edith Heart, con su Escuela Inglesa en la calle de Degollado y después en Avenida Obregón. Le siguió John Spencer, personaje muy querido por la comunidad local, quien construyó el muro ondular de la capilla de los Reyes Magos en Tetela del Monte y restauró la histórica Casona frente a la catedral, que fue de su propiedad. En Cuernavaca vivió y murió Joy Laville talentosa artista plástica quien fue viuda de Jorge Ibargüengoitia y en Tepoztlán, la también británica Bridget Estavillo abrió más recientemente “La Sombra del Sabino” reconocida librería y centro cultural.
En suma, los británicos engrosan la distinguida relación de extranjeros en Morelos, pero no solo como visitantes, sino como promotores de primer orden en las comunicaciones, la construcción, el turismo, las letras, la educación, el arte, el rescate de monumentos y la cultura en general. Tenemos una deuda de gratitud y memoria histórica con ellos. Incluso notables morelenses han llevado sangre inglesa en sus venas, como fue el caso de Rodolfo Becerril Straffon, quien por línea materna estuvo emparentado con la colonia británica del Estado de Hidalgo. Hoy sin menoscabo de todos ellos, los mencionados y los no mencionados, debemos rescatar el espíritu de Harry Hampson y Rosa E. King para devolverle a nuestra entidad el lustro turístico que estos brillantes personajes anhelaron para Morelos en las jornadas previas a la Revolución del Sur.
*Escritor y cronista morelense.

El «Castillito» archivo del autor.

