

La administración de las aguas nacionales: el gran pendiente
Desde hace años la Comisión Nacional del Agua ha puesto mayor énfasis en la construcción de infraestructura que en lo que es su misión fundamental: la administración de las aguas nacionales para preservar su cantidad y calidad. Eso ha llevado a un escenario en el que la sobrexplotación y la contaminación se han venido incrementando sostenidamente.
En el Programa Hídrico de 1975, el primero en su tipo, se mencionaba que había 25 acuíferos sobrexplotados en el país. Cincuenta años después los datos oficiales refieren 157. Es decir, sextuplicamos el número de acuíferos sobrexplotados en tan solo 5 décadas. Es una tendencia que debería de preocuparnos.
Y si queremos hablar de contaminación, más allá de los números, basta asomarse a cualquier cauce que tengamos cerca, sus olores y apariencia la hacen evidente. En algunos casos el problema lleva casi un siglo. Los ríos Tula, Lerma, Atoyac, Zahuapan, Apatlaco, entre muchos otros, son un claro ejemplo de que las políticas en materia de control de la contaminación no han sido efectivas.
Y no es que no se haya hecho nada, pero implementar acciones sin enfocarlas hacia un área o un objetivo concreto no producirán resultados visibles. Por ejemplo, para la verificación, inspección y comprobación del cumplimiento de las disposiciones en materia de explotación, uso o aprovechamiento de aguas nacionales y sus bienes públicos inherentes, así como de descargas, de 2019 al 31 de octubre de 2024, la CONAGUA reporta que se realizaron más de 16 mil 800 visitas de inspección y casi 4 mil 800 visitas de verificación.
De estas visitas de inspección se emitieron más de 13 mil 230 resoluciones administrativas, se impusieron casi 8 mil 690 multas, más de 3 mil 350 medidas administrativas (entre esas, clausuras, aseguramiento, suspensión de actividades, demolición y remoción).

Y en el mismo periodo, se llevaron a cabo más de 3 mil 260 ejecuciones de medidas administrativas, como clausuras, aseguramiento, suspensión de actividades, demolición y remoción; se remitieron a cobro más de 2 mil 500 multas administrativas impuestas, y se remitieron al Registro de Derechos del Agua, 245 inscripciones de suspensión, extinción o revocación de concesiones, asignaciones o permisos.
Pero los resultados no son perceptibles, no se han reducido ni la contaminación, ni la sobrexplotación. De ahí la importancia de focalizar los esfuerzos. Ante la escasez de recursos humanos, materiales y financieros, es muy importante destinarlos a aquellas zonas donde se puede tener un mayor impacto. Parece que hay al menos la intención de hacerlo.
Durante los últimos meses del 2024, la Comisión Nacional del Agua (Conagua), integró la programación hídrica de todas las cuencas y acuíferos del país, estableciendo volúmenes de agua destinados para la población y el ambiente, con el objetivo de garantizar una gestión sustentable según dicen.
Asimismo, se desarrollaron proyectos estratégicos y se determinaron los volúmenes para atender las solicitudes de concesión, de acuerdo con la disponibilidad, con lo que se contribuye a evitar un sobre concesionamiento, con ello buscan impedir la sobreexplotación e iniciar la recuperación, mantenimiento y protección de los ecosistemas naturales.
Conforme al Acuerdo Nacional por el Derecho Humano al Agua y la Sustentabilidad, la CONAGUA ha reiterado su compromiso por realizar una gestión eficaz, ordenada y sustentable en materia de administración de los recursos hídricos. Ojalá que así sea.
*Profesor, consultor y gerente general de AQUATOR / Facebook: JuanCarlosValenciaAGUA

