
Protagonista y testigo de la cultura en Morelos (3 de 3 partes)
Hoy cierro la trilogía de fragmentos de tres entrevistas que tuve con el fotógrafo y antropólogo morelense Adalberto Ríos Szalay, en cuya mirada yace uno de los registros más importantes del patrimonio cultural. Extraño la lucidez de su conversación y la generosidad intelectual para departir el banquete de las ideas, y su pasión por el trabajo comprometido.
Más de un millón de imágenes documentan la riqueza cultural de México y del mundo, sus patrimonios tangibles e intangibles (a él le chocaba el concepto de lo “inmaterial”): “Mostrar la dignidad cultural de los pueblos de México y el mundo, pero muy especialmente de Morelos”, esa fue la impronta que Adalberto Ríos Szalay hizo de su trabajo fotográfico, una pasión indómita por descubrir, investigar y divulgar, “no nada más la belleza sino aquello que nos pertenece a todos como humanidad: nuestra cultura”.
Ojalá que pronto, en el marco de su segundo aniversario luctuoso el 28 de marzo, las instituciones culturales morelenses y mexicanas reivindiquen la deuda con su portentoso legado cultural y anuncien:
1.- Acciones de Conservación y difusión de los Archivos Compartidos 3 Ríos.
2.- La Cátedra Extraordinaria Adalberto Ríos Szalay para la reflexión del patrimonio cultural universal en todas sus vertientes

3.- El Premio Internacional de Fotografía Adalberto Ríos Szalay para reconocer el registro y documentación del patrimonio cultural.
4.- Una magna exposición con su obre fotográfica que sea itinerante por los pueblos de Morelos.
Se lo debemos.
G.G.- ¿Quién es Adalberto Ríos Szalay?
ARS.- Quién sabe quién seré, pero yo nací en un país y en un estado optimista. Mis maestros hablaban en tiempo pasado de los horrores de la guerra que en 22 años se había terminado en Morelos, sobre todo, y que había aportado el 15% de los muertos de la Revolución y a pesar de los problemas, a pesar de las carencias, en un salón de clases donde llovía más adentro que afuera. Estábamos contentos y siempre había un motivo de optimismo, a pesar de muchos problemas; y no vivíamos en un paraíso donde todo estuviera resuelto, no, pero cada año estábamos un poquito mejor.
Yo tenía, desde niño, la costumbre de escuchar los informes presidenciales y era el día del presidente, pero esos presidentes anunciaban que había un nuevo ferrocarril Chihuahua-Pacífico, que se había inaugurado la Ciudad Universitaria en México, una autopista para Cuernavaca, por primera vez una vía de comunicación de este tipo en nuestro territorio, y en México entero, que se había creado Conaculta, y antes el Instituto Nacional de Bellas Artes, el INAH, que se creó el Conacyt y que la Universidad de Morelos iba a ocupar un viejo cascarón que había quedado en obra negra, que iba a ser el colegio militar y que ahora sería una sede universitaria, es decir, con todos nuestros padecimientos había así cosas cada año, motivos de alegría, obviamente eran migajas de un sistema como muchos, como todos, corrupto, en donde los politiqueros aprovechaban la ocasión para estar mejor ellos, pero como caían migajas de un país súper generoso pues sí había motivos de alegría.
Mi padre era un hombre que trabajaba tremendamente, igual que mi madre, hizo un enorme esfuerzo, éramos ocho hijos y ellos solamente habían estudiado la primaria, pero ellos se habían marcado como meta que todos tendríamos que cruzar por las aulas universitarias y así fue, nos tocó eso, nos tocó, mi padre fue amigo de Revueltas. Entonces yo creo que eso influye notablemente.
Aún la iniciativa privada, nació la XEW, la voz de América Latina desde México, en donde hacían locuras de meterle trompeta a los mariachis y todo, pero bueno, había toda una… un movimiento así, claro, muy ligado al machismo y a cosas también muy deleznables, pero así fuimos formados, yo tuve la fortuna de ver ese padre trabajador que había nacido en Toluca, fruto de la excursión de morelenses cuando, como lo relata extraordinariamente Rosa King en su “Tormenta sobre México”, que debería ser libro obligatorio de todos los morelenses, igual que Zapata y la Revolución Mexicana de John Womack, igual que otros que hablan sobre lo que sucedió en este pequeñísimo estado, que digo yo que es inversamente proporcional a la importancia que ha tenido en México como protagonista y no como testigo de historias, desde la época Olmeca, desde la presencia de la cultura madre aquí, desde su papel fundamental como la ciudad más importante de Mesoamérica después de Teotihuacán, como lo fue Xochicalco.
Desde luego, nada tonto Cortés decide quedarse y fincar en Cuernavaca de donde dirige exploraciones que fueron a Baja California, como antecedente de Alaska, y hasta las Molucas, es decir, hasta Indonesia fueron a dar estos bárbaros. No se diga Centroamérica, donde la evangelización dio uno de los pasos iniciales, no lo hablo desde el punto de vista religioso, que fue muy importante para ellos en ese aspecto, hablo desde el punto de vista constructivo, desde las innovaciones, de las capillas abiertas, de las capillas posas, de las cruces atriales que fueron innovaciones para un… y negociaciones ¿verdad? no en una mesa civilizada sino a veces a patadas, pero que, ante el vigor cultural de nuestros pueblos, el otro vigor también muy fuerte que venía del Mediterráneo tenía que acordar ciertas concesiones, atrios para el mitote, o sea, para la gran fiesta y que después algunos no entendían todo eso.
Todo eso nos nutrió y a mí me parece que tuve la suerte de nacer aquí ¿verdad? así que yo quién sabe quién soy, pero todo eso lo viví, todo eso me fue esculpiendo, pero no tengo la menor duda, la menor duda, no, y digo que ver el esfuerzo de mi padre que te digo nació en Toluca por esta migración forzada de morelenses que fueron expulsados de su tierra.
Un día recibo una llamada maravillosa del cronista Valentín López, que me dice: “Adalberto, acabo de encontrar los documentos del primer ferrocarril con morelenses que regresaron a su tierra y en ese ferrocarril que han de haber venido no sé, 90 pasajeros, venía tu padre, que era un niño, que en la foto de atrás está con Genovevo de la O, que está, yo no sé cómo le hizo, porque está vestido de marinerito, era un niño, está en una fuente del Borda que ahora dicen que no existían, esta de carrete, y está creo que Soto y Gama, está siniestramente atrás, en la penumbra, Plutarco Elías Calles y este niño morelense parado con ellos. Entonces me dijo Valentín, “regresó tu padre entre los primerititos, como un niño”.
Y bueno, mi madre por otro lado que también solo estudió la primaria, yo creo que si hubiera nacido en esta época hubiera estado en las demostraciones del otro día pintando como se debe al ángel de la independencia y haciendo cosas porque era una mujer feminista, cuando no se usaba, ella reclamaba rabiosamente porque no le habían permitido ir a la universidad y le decía su madre “es que tú naciste mujer y vas a ser mantenida en cambio tu hermano va a mantener, las cosas son al revés”, pero ella siempre también con una… una admiración por el mundo indígena y yo me acuerdo que en la casa trabajaba una mujer tepozteca que fue la que me cuidó, era mi nana, era lo más común y mi madre, aunque ella sí vino de afuera, mi familia era morelense, mis abuelos, mi abuelo era morelense y desde una abuelita que pudo haber estado en el metro de París sin ningún problema, pero esa familia venía de parte de Yautepec… pero mi madre aprendió inmediatamente a hacer el guasmole y a comer guajes y en mi casa se comían jumiles. Yo no, la verdad, me dirían que soy fifí, pero el guaxmole sí me encanta, las tortillas de Santa Catarina y Tepoztlán también.
Y además de eso en la escuela, te digo, si nuestros maestros eran Estanislao Rojas, tenía noventa y tantos años, y Agustín Güemes… pelearon por la educación en la Revolución; todavía Agustín Güemes, la última vez que lo vi, fui a su casa, ya era un ancianito y puse una grabadora de cassette. Me hubiera encantado encontrar ese cassette. Se puso a contarme cuando Emiliano estaba en su cuartel en la calle de Matamoros, en lo que fue el Peñalba, después el hotel Moctezuma, y dice que los mandó llamar a los maestros de Morelos y dice que llegaron todos, que eran como diez y los puso ahí en el corredor y les dijo: “miren, los llamo porque ustedes dentro del papel más importante que debe jugar la Revolución es la educación de los niños, tenemos que apurarnos en eso y todo”.
Él nos contaba estas cosas y nos contaba aquello famoso de que cuando el padre de Zapata estaba abatido, él le prometió que un día se iban a cambiar las cosas y después, bueno, tener la amistad de Valentín López que, igual que Zapata, también en la educación le promete y le jura cuando le dejan una tarea, cuando ya se reinstala en el estado, y mis maestros tiran el jardín de niños Resurgimiento porque había un compromiso con nuestro estado de volver a renacer, entonces le mandan hacer dos tareas a Valentín me enteré que eran importantísimas esa donde le dice al papá “y cómo le voy a resolver” y le dice “vete a la biblioteca y allí hay libros sobre nuestro estado”, que eran como veinte ¿no? y cuándo llega y ve los anaqueles vacíos llega y le dice al papá: “papá, no queda uno”, y dice “estos carrancistas se carrancearon no solamente la maquinaria de nuestros ingenios sino también se carrancearon los libros” ¿para qué? quién sabe ¿no? pero se llevaron todo.
¿Qué significó el reconocimiento como Memoria del Mundo a los Archivos Compartidos Tres Ríos-UAEM por parte de la máxima institución cultural del planeta, la UNESCO?
ARS.-“El acervo representa un compromiso con el patrimonio de la humanidad, para difundir la cultura y la educación, la ciencia, la riqueza de su biodiversidad, lo que implica también la responsabilidad de mantenerlo vivo y transmitirlo a otras generaciones, pero lo más importante, es hacerlo público y de forma gratuita”.

