
I. ORDEN. Quienes hablan de la reorganización del nuevo orden mundial sosteniendo su opinión en los conflictos bélicos que aumentan y se extienden, no descubren el hilo negro, más bien, apuntalan las previsiones de unas y otras manifestaciones irracionales producidas a la par de la guerra que entre humanos se surte y hoy nos mantiene en ascuas, expuestos a las consecuencias del impulso para preferir el uso de las armas, sin considerar daños directos y colaterales y menos, la diplomacia pacifista a la que históricamente nuestro país le ha apostado.
Nadie está exento de sufrir las consecuencias en tanto de la escalada de los amagues para traspasar la línea más delgada, y así, los artefactos nucleares sean parte del arsenal con el que unas u otras naciones justificando su defensa, activen y ocasionen otro holocausto generalizado si no se está con el impulsor de este genocidio aberrante.
Las causas son múltiples, los orígenes se quedaron en las mesas de atención y contención, el diálogo se olvida mientras que la digitalización comunicativa se impone a lo largo y ancho del globo terráqueo, la información fluye y se tergiversa, los intereses de los actores en juego, la discursiva es olvidada y lo único que sirve, suena y vale son las balas.
Éste es el siglo XXI, las generaciones con sobrenombre, niñas, niños, adolescentes y jóvenes, en el mencionado escenario están expuestos a una situación de caos, sea en su entorno social, laboral, académico o profesional, ya en aquellos lares u hogares en los que ni son escuchados, ni vistos y menos orientados, las libertades pasan a una traducción inmediata para convertirse en total libertinaje y los segundos dan cuenta respecto a que para hoy y mañana, millones estarán en las bajas producidas sin razón, por los embates de cada ataque bélico.
II. HUMILDAD. Que las libertades sigan siendo efectivas, los derechos humanos respetados y garantizados por todos los sistemas de estado, que la igualdad entre seres vivientes encuentre amplios espectros de consolidación y así, se alcancen los mejores niveles de entendimiento y civilidad entre gobernados y gobernantes, en donde éstos últimos continúen reconociendo la participación democrática y atendiendo con soluciones las necesidades y reclamos siempre con legalidad y respeto.
Hasta aquí todo excelente, las manifestaciones son un logro, una conquista de la sociedad entera, nadie queda restringido o limitado para participar en reuniones, asociaciones, grupos, organizaciones y todo ejemplo de integración de sectores específicos o vulnerables de la sociedad; lo que se logra de forma pacífica trasciende fronteras y hacía el interior, refrenda la parte benigna de la razón e inteligencia humana.

Los seres sin voz están padeciendo hoy más que nunca la barbarie humana, la desatención que se produce al ocuparnos de nosotras por nosotras mismas como personas, olvidando que también la Tierra, el aire, el fuego y sobre todo el agua, son vitales para sobrevivir; sumado a que el olvido alcanza y afecta a la flora y la fauna; son seres vivos que requieren de una atención inmediata porque los estamos perdiendo, la forma más próxima para alcanzar mejores condiciones de nuestro entorno, es mediante la solidaridad, el diálogo propositivo y la paz.
Es momento para dar paso a la humildad, la patria está en riesgo, la paz en juego y lo que requerimos con urgencia es la mutua intervención en pro de los demás; cuidemos y defendamos nuestro sistema humanista, democrático y sin lugar a duda alguna, Constitucional con estricto respeto a los derechos humanos de todas y todos los mexicanos.
III. PLAZOS. Sin referir el corto o mediano, la situación global implica los análisis más profundos para que la manera de actuar y pensar tenga que ver con los demás, sumando nuestros entornos personales, familiares, sociales, naturales y laborales; el egoísmo que se destila por quienes le apuestan al caos, catástrofe y pesimismo, solo tiene un dique, la voluntad ciudadana que reconoce la efectiva transformación de México. Unamos los esfuerzos, aportemos de forma constructiva.
IV. TIEMPO. De paz, al interior de los hogares y con las familias atentas y unificadas, lo mejor es conservar principios y valores que alejen los contagios de aquellas conductas reprochables; lo que menos tenemos es tiempo ante la vorágine de acontecimientos que de manera recurrente ya invaden cual epidemia, diversas naciones multiplicadas a diario; los buenos oficios que se han desplegado para atender éste tópico de violencia armada extranjera, aunado a lo que no se puede ocultar como problema octogenario de país, produce un espacio de entendimiento con el que se transita para multiplicar la transformación.
1000 PALABRAS. Considerando las oportunidades y retos recibidos y asumidos hace diez meses en la Fiscalía Anticorrupción, lo que resta es seguir trabajando, aportando con resultados efectivos al combate a un flagelo que ha estado enquistado durante más de ocho décadas a partir de los años sesenta, aquí, con un gran equipo humano generando la limpieza y cambios de fondo y forma siempre con toda la actitud, transparencia y optimismo.

