I. CONNACIONALES. Honor a quien honor merece, así en solidaridad y respeto para quienes en el extranjero realizan sus actividades laborales; y es que, con la crecida ola de violencia racista, elitista y discriminatoria, unas y otros, familias enteras originarias de México, enfrentan no sólo las inclemencias de explotación, abuso y violación a los derechos más elementales que por sí, se encuentran establecidos en tratados internacionales y que trascienden fronteras.

La parte que corresponde a la más básica razón, entraña la protección irrestricta a los derechos humanos de un sector que contribuye al sostenimiento de sus seres queridos e incluso, a las economías de sus lugares de origen.

Los programas de atención y ayuda a los migrantes retornados a suelo nacional, deben fluir en un marco de verificación que apuntale los beneficios de manera directa para cada uno de ellos sin distingo alguno.

II. PREVENCIÓN. Las recientes precipitaciones pluviales y las que siguen, aparejado a la mejoría del clima, de la flora y fauna, traerá condiciones de recuperación de los mantos acuíferos y de los captadores de agua de lluvia.

La cosecha del vital líquido es crucial para atemperar las sequías y la falta de ese recurso natural que desde hace décadas ha disminuido en su calidad y cantidad; para los espacios habitados y los reservados, así como, para los destinados a la producción de alimentos naturales y el campo en general, ésta es una época de reflexión y esperanza, las sequías y los estragos de los incendios forestales tienen un aliciente de recuperación, pero esas dotaciones de agua pluvial, pueden resultar efímeras, pasajeras y sobre todo, insuficientes como para abandonar la cultura del ahorro y correcto uso del agua, concebida a la par del derecho constitucional a su acceso siempre y cuando la cuidemos.

III. DIFUSIÓN. En calidad de un principio elemental de la convivencia civilizada, la difusión informativa encuentra una amplia gama de posibilidades para que se surta en el conglomerado social de esta gran nación; el gobierno democrático no solo permite e impulsa, sino más bien garantiza la información para la sociedad entera.

Quienes estilan seguir los acontecimientos del día a día, dan cuenta de que la censura no encuentra aplicación, las diferencias en pensamientos y estilos de redactar, son reales, multiplicadas y sin dique alguno que las limite o contenga.

Vivimos los tiempos de la mecatrónica, de los avances tecnológicos más relevantes en la historia de la humanidad, y aún falta mucho por conocer. El caso es que las generaciones actuales y futuras dan cuenta de que la fluidez de la información es efectiva. Nadie puede controlar el pensamiento humano a un nivel en que la comunicación digital ha sustituido a la palabra oral.

IV. VIVOS. Sin más requisito para ser respetados, hoy, mañana y siempre, me refiero a los cuatro elementos y por supuesto a la flora y fauna que nos acompañan en este devenir cotidiano; para el instante en que alguien me lee, los que no hablan ni razonan exigen justicia y respeto para su entorno y el efímero respirar que todos tenemos como prueba de vida.

Las conductas que abonan al deterioro al medio ambiente, daño irreparable a la flora y ataques o violencia en contra de otros seres vivientes, están siendo vigiladas, denunciadas y sancionadas por el estado de derecho que propicia la mejor convivencia entre congéneres.

1000 PALABRAS. Cifras, números, estadísticas, comparativas, el mejor parámetro de medición a nuestras conductas, es el yo mismo, nuestro interior que nunca jamás será cómplice para ocultar, justificar o borrar las consecuencias de los actos con los que causemos daño.

Leonel Díaz Rogel