
El PAN les dice adiós…
Hace muchos años, cuando un diputado panista votó en contra de su bancada en el Congreso local, el entonces dirigente estatal, Adrián Rivera Pérez me dijo “eso pasa por postular externos”. Aquel diputado no era un panista, había llegado al Congreso bajo sus siglas, pero como una de las primeras candidaturas “ciudadanas” que, cuando Acción Nacional tenía más intención de voto que gente para postular, se volvieron populares.
El PAN no es el único partido que ha enfrentado estos problemas aparentes. Si bien el contacto con candidaturas ciudadanas suele aportar algo de oxígeno a los partidos frenados por sus ideologías, también impide a las dirigencias ejercer cualquier control para favorecer la operación en bloques. Ha habido algunos casos de candidaturas ciudadanas que, por la propia formación política de los postulados convergen bien con la ideología partidista y enfrentan menores fricciones. El caso de la diputada local Andrea Gordillo Vega es uno de ellos. Pero en la mayoría de las ocasiones las fricciones son mucho mayores incluso de lo tolerables. Morena, por ejemplo, postuló a Cuauhtémoc Blanco Bravo y a muchos otros de su gavilla de exfuncionarios de los que poquísimos militantes podrían estar orgullosos.
Y en el Ejecutivo es peor
Puesto ya en la mesa el ejemplo de Blanco Bravo y su gabinete resultará evidente que, si los resultados de diputados externos son poco predecibles y mucho menos controlables, en el caso del Poder Ejecutivo pueden ser catastróficos.
Es obvio, las bancadas legislativas están integradas mayormente por militantes que deben someterse a disciplinas partidistas so pena de ser sancionados, la presencia menor de diputados “externos” permite que el bloque partidista no se desfigure totalmente. En cambio, el Ejecutivo es un ejercicio unipersonal, o la suma de varios unipersonales, por lo que los vicios, deficiencias, limitaciones, errores, y cualquiera otra categoría de defectos resultan mucho más visibles y se le suelen cargar más fácilmente al partido que los postuló como una suerte de aval de sus decisiones.

Peor aún es el caso de las alianzas y coaliciones en que los partidos se reparten las posiciones. Un alcalde de un partido o externo puede haber obtenido muchos más votos por alguna fuerza totalmente ajena a su conciencia, sus prácticas, sus ideas.
Corona Damián no es del PAN
En las elecciones locales del 2024 el PAN formó una extrañísima coalición con PRD, PRI y Redes Sociales Progresistas. Se repartieron las postulaciones y, por ejemplo, en Cuernavaca el PAN puso candidato a la alcaldía, pero la candidatura para síndica municipal fue para el PRI, y así.
Por supuesto que la gente no tiene muy claro eso (ni que fuera su obligación entenderle a tantas y tan desafortunadas mezcolanzas) así que para la ciudadanía las postulaciones corresponden al partido que se percibe más fuerte en una coalición.
En el 2018, Encuentro Social postuló a Cuauhtémoc Blanco para la gubernatura de Morelos, pero dada la alianza con Morena y el PT, para la gente común, Blanco Bravo era candidato de Morena.
En el 2024, el PRD propuso a Jesús Corona Damián para la alcaldía de Cuautla, pero como el PAN encabezaba esa coalición, para la ciudadanía, el PAN puso a Corona Damián.
Por eso es llamativo y conveniente el deslinde que el dirigente estatal de Acción Nacional, Daniel Martínez Terrazas hizo apenas de Corona Damián como diciendo “no es nuestro y tampoco es nuestra culpa”.
Señalado por presuntos vínculos con un grupo delictivo, por probables desvíos de recursos y por omisiones graves en su gestión, el alcalde de Cuautla parece ser el ejemplo actual de todo lo que puede estar mal en la política morelense. Así que a nadie le conviene ser asociado con él.
A unos meses de que inicie el proceso electoral, a Daniel Martínez Terrazas, dirigente partidista, pero además probable candidato a la alcaldía de Cuernavaca y a quien se le cargarían las victorias o derrotas probables en las elecciones de junio del 27, lo que más le convenía era hacerse a un lado de forma clara.
Porque, aunque se vaya a tomar como un simple deslinde, la declaración de Martínez Terrazas fue más lejos “no estamos contentos con lo que está pasando en este municipio… estamos en contacto con nuestras regidoras… y no están contentas con la situación que está pasando en Cuautla. Yo creo que no ha reflejado un cambio necesario… vamos a tener un pronunciamiento muy claro esta semana”.
E insistió “en el caso de Cuautla no tuvo nada que ver el Partido de Acción Nacional con el siglado de este municipio, le correspondió a otro instituto político… tenemos una evaluación constante de los presidentes municipales… inclusive, aunque nosotros no hayamos siglado en el caso de Cuautla”.
Poco después terminó la declaración de Martínez Terrazas ante los medios luego de prometer que el PAN revisará mejor sus postulaciones, “ningún candidato que sigle el Partido Acción Nacional puede estar bajo ninguna investigación. Es algo que nosotros les pedimos desde el inicio del periodo de precampaña y nosotros desde el Partido Acción Nacional seremos muy claros en el próximo proceso electoral”.
Y luego se fue seguramente pensando aquello que nos dijo Adrián Rivera hace muchos años… Y sí, Daniel, eso es lo que pasa por no fijarse.
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