

Margarita González Saravia contra la corrupción
Parece que la bandera de luchar contra la corrupción que la gobernadora, Margarita González Saravia, va en serio, a pesar de algunos detalles. Lo que ocurre en torno a la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, a los penales estatales, al Instituto del Deporte y Cultura Física, el sector de Movilidad y Transporte, la Oficina de la Gubernatura, la Secretaría de Desarrollo Económico y los fideicomisos, el Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos, y otros despachos que, en los procesos de entrega-recepción han ido descubriendo irregularidades o confirmando las sospechas de corrupción, van más allá de las diferencias naturales de estilos para administrar los bienes públicos.
El fin de semana, el conflicto en el penal de Atlacholoaya evidenció esquemas de corrupción que fueron tolerados por mucho tiempo y que incluyen desde el manejo de los alimentos hasta el cobro por las visitas familiares; además de los muy comunes en los penales donde todos los privilegios y muchos de los derechos, se consiguen con dinero.
La rigidez en el carácter de la gobernadora fue puesta a prueba la tarde/noche del sábado y ella respondió, igual que su secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Miguel Ángel Urrutia, con la determinación de remover a los mandos del penal de forma inmediata. Algo que se tenía contemplado hacer con pausa se volvió urgente frente a la sospecha fundada de que funcionarios del penal alentaban las riñas.
No hay tolerancia a la corrupción en este gobierno, nos confió una fuente del Ejecutivo, luego de reconocer que el nuevo funcionariado no la tiene fácil, más por la resistencia dentro de espacios del gobierno y la operación de algunos exfuncionarios en busca de ocultar sus tropelías, que por la falta de respaldo ciudadano, ese lo tienen en niveles bastante altos todavía, y puede aumentar si logran establecer una administración verdaderamente intolerante a la corrupción y los vicios comunes a los gobiernos morelenses de las últimas décadas.
No será fácil, porque si bien la gobernadora y la mayoría de sus colaboradores del primer círculo parecen ciertamente honestos, no necesariamente la colección de funcionarios de diversos niveles en la administración pública es ajena a la corrupción. “Hay que darles el beneficio de la duda”, nos dice nuestra fuente con algo de razón, pero, decía la abuela, “el que se quema con champurrado hasta a la horchata le sopla”, y los morelenses tenemos la boca tatemada desde hace muchos años.

La gobernadora ha sido cuidadosa en la integración de su gabinete y la entrega de los nombramientos de cada despacho. Pero, ella misma lo ha dicho, no va a meter las manos al fuego por nadie, y si bien muchos de quienes la acompañan son personajes que la han acompañado en las luchas de izquierda por muchos años (lo que le facilita conocer sus virtudes y mañas), y la mayoría son gente que ha probado su solidez moral en muchos cargos públicos; también debe reconocerse que hay personajes en el gabinete que llegaron a partir de alianzas políticas, concesiones de grupo, pactos de apoyo, recomendaciones de terceros, que no necesariamente comparten los valores, el proyecto, ni el estilo de mando de Margarita González Saravia. No hay nada de raro, eso pasa en todos los gobiernos del mundo y suele ser sano, siempre que los grupos con quienes se pacta no estén podridos.
Por supuesto que la gobernadora ha sido cuidadosa en la revisión del funcionariado que la acompañará, probablemente por ello se hayan detenido algunos nombramientos de personajes que presumen desde hace semanas se encargarán de, por ejemplo, los colegios de Bachilleres y Nacional de Educación Profesional Técnica. Presumían tenerlos en la bolsa el exrector de la UAEM, Gustavo Urquiza Beltrán, y el alcalde de Cuautla, Rodrigo Arredondo, pero las cosas parecen complicarse. Las reiteradas acusaciones de corrupción, indolencia, banalidad, misoginia y conducta facciosa que se hacen contra el alcalde de Cuautla y que arreciaron desde la precampaña, parecen estorbar a sus aspiraciones. En el caso del exrector la cosa parece menos complicada pero más definitiva. Luego del relevo en la administración central de la UAEM se hizo evidente que todo estaba prendido de alfileres y que la aparentemente buena gestión a cargo de la institución había sido más gracias a una profunda habilidad discursiva que a buenos oficios de dirección. La cercanía de la gobernadora con la administración universitaria seguramente le habrá deslizado un diagnóstico bastante similar.
Y, por cierto, todo indica que aquello de “nombramiento firmado, sexenio cobrando” no será una realidad en automático para muchos funcionarios; o dicho más sencillamente, el compromiso de la gobernadora termina con la entrega del nombramiento, en adelante, los resultados son los que mandan. Así que lo mejor para quienes ingresaron a cualquier cargo en el gabinete será ponerse a trabajar para dar resultados los próximos seis años porque en cuanto dejen de darlos serían removidos de sus cargos de forma fulminante. Mucho más quienes llegaron a cargos frente a las dudas sobre sus habilidades, porque conociendo la política en Morelos, estarán bajo un fuego que podría empezar mucho más pronto que tarde.
Para que el mensaje de la gobernadora sobre la intolerancia a la corrupción y la ineficiencia sea creíble necesita ejercer visiblemente la idea, no sólo con la administración que se fue, eso siempre es fácil, sino con la propia. Es aun muy temprano para evaluar, pero todo indica que la gobernadora está dispuesta a hacerlo desde los primeros días, y eso es buena señal.
Para esta semana se espera que los nombramientos en las áreas faltantes de la administración se concreten. También que sean nombrados los enlaces jurídicos y administrativos de cada dependencia y organismo descentralizado, esta vez no estarán bajo los controles de sus titulares sino de las secretarías de Administración y la Consejería Jurídica, lo que las convertirá, operativamente, en supersecretarías con el objetivo único de evitar la corrupción y las burradas que algunas veces cometen los funcionarios. Buena señal que, sin embargo, podría complicar mucho la administración pública, estaremos al pendiente.
@martinellito / martinellito@otulook.com

