

Mercedes Pedrero
José Gaos, gran filósofo español, transterrado a México desde 1938, por motivo de la Guerra Civil Española, asilado por el gobierno de Lázaro Cárdenas fue uno de los fundadores de El Colegio de México, junto con otros exiliados republicanos y destacados mexicanos como Alfonso Reyes. Institución que primero se denominó Casa de España en México.
Además de su docencia e investigación en El Colegio de México, siempre colaboró con la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Dentro de sus múltiples actividades dirigió un seminario del cual se originaron 14 tesis doctorales. Ya se habían recibido 13 de sus alumnos, sólo faltaba la de José María Muriá que vivía en Guadalajara, quien viajaba periódicamente a la Ciudad de México para la revisión del Profesor Gaos. Recuerdo que una ocasión escuché que le decía “José apúrese porque a mí no me gusta dejar las cosas inconclusas”.
Finalmente, el 10 de junio de 1969 llegó la fecha del examen. Fue en auditorio, un lindo espacio semicircular, en el antiguo edificio de El Colegio de México en la colonia Roma. El examen inició a las 4 de la tarde. Casi a las 7 de la noche, José Gaos quien presidía el examen leyó el veredicto, firmó el acta y dijo:
HEMOS HECHO UN TRABAJO MUY SISTEMÁTICO Y MUY RIGUROSO ¡QUEDAMOS CON LA CONCIENCIA TRANQUILA!

Acto seguido se desvaneció. José Gaos había fallecido.
Comparto este significativo deceso porque me tocó ser testigo del mismo y ahora, lo considero propicio por lo significativo del 2 de noviembre en México; y también por la evocación actual de las relaciones amistosas y culturales ente México y España en el contexto de la Guerra Civil Española, dado el reconocimiento de la solidaridad mexicana por el presidente de la Fundación Cervantes en España, Luis García Montero.

José Gaos. Foto: La Jornada / Archivo

José María Muriá. Foto: Cristina Rodríguez / La Jornada

