En oposición a los pensamientos fatalistas que empezaban a gestarse en algunos sectores de Morelos por los anuncios de cierre de la armadora de vehículos Nissan y la planta de la farmacéutica Haleon, ambas en la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca (Civac); el anuncio de ocho empresas que inician ya inversiones por más de dos mil millones de pesos en Morelos puede, sin duda, identificarse como una señal de confianza del sector privado.

Porque si bien se ha dicho hasta el cansancio que las dos plantas que cierran en Civac tomaron sus decisiones por factores de mercado internacional y no por factores internos de un estado que está empezando a enfrentar y abatir sus principales problemas (como la seguridad y el abandono de su infraestructura); lo cierto es que no faltaban voces que, desde una falsa percepción de Morelos como una isla, atribuían los desafortunados eventos a condiciones estrictamente locales.

Las ocho empresas de industria, turismo, agroindustria, farmacéutico, tecnológico, industrias creativas y logística que anunciaron la inversión de poco más de 113 millones de dólares y la generación en conjunto de 800 empleos formales directos y más de mil 200 indirectos son el inicio de la consolidación de una ardua promoción de Morelos en el exterior encabezada por la gobernadora Margarita González Saravia, el secretario de Desarrollo Económico y Trabajo Víctor Sánchez Trujillo, y el secretario técnico del Consejo de Inversiones, Iván Elizondo Cortina.

Son el inicio porque se trabaja también en la consolidación de otros proyectos productivos en ramas industriales, uno de ellos podría ocupar las instalaciones que Nissan deje en el 2026; y porque la apuesta es, a través del recién instalado Consejo de Inversiones, promover y facilitar la instalación de nuevas empresas o la ampliación de las existentes con el acompañamiento del Ejecutivo estatal, las autoridades federales de cada ramo, y los ayuntamientos.

El plan de atracción de inversiones no es nuevo, desde antes de rendir protesta al cargo, cuando la entonces gobernadora electa presentó a quienes hoy integran su gabinete económico, se planteó la urgencia de traer inversiones al estado mediante el trabajo conjunto y coordinado; pero también atendiendo a las vocaciones productivas de Morelos.

Y lo que entonces se veía como un acierto para impulsar un desarrollo se ha convertido hoy en un salvavidas frente a los impactos negativos que podrían tener en la economía local la política proteccionista del gobierno de los Estados Unidos, uno de los principales mercados de las exportaciones morelenses; y la evolución del mercado internacional que ha afectado a algunas industrias, como la automotriz, con la ampliación de competidores que repercute en la reducción en las ventas.

Las exploraciones para la apertura de nuevos mercados y atracción de inversiones ya habían sido iniciadas por la administración de Margarita González Saravia desde octubre pasado, tres meses antes de que iniciaran las vicisitudes que la economía internacional nos ha planteado para este año, así que el estado tenía ya una ventaja estratégica sobre otras entidades que aún están diseñando formas de enfrentar la nueva realidad.

La tarea de Morelos sigue siendo la misma apuntalar su posición como receptor de inversiones productivas y consolidar la apertura de nuevos mercados tanto internos como exteriores. Es una receta que parece sencilla, pero requiere del trabajo, la vocación y hasta la ubicación geográfica ventajosa para poder consolidarse.

La Jornada Morelos