

No hace mucho comentábamos en este espacio que los resultados del combate a la inseguridad van en contrasentido del creciente presupuesto que se le dedica, que a pesar de las grandes cantidades de dinero, los morelenses nos sentimos en constante peligro y a merced de la criminalidad debido al gran nivel de impunidad que existe.
Para el que crea que lo anterior es una exageración, ayer una familia y sus vecinos cerraron una de las dos vías más importantes que unen al norte con el sur de Morelos, la Zacatepec-Emiliano Zapata para quejarse de dos cosas: la ineficiencia de las autoridades que supuestamente se encargan de su seguridad y la posible liberación del responsable del secuestro de su hija, Fernanda Tejeda, de 15 años.
La adolescente desapareció hace unos días en Tlaltizapán tras salir de su casa en la colonia Otilio Montaño para ir a un puesto de frituras, lugar al que nunca llegó. Nadie vio que la agredieran, la persiguieran o la subieran a un vehículo, simplemente desapareció desatando la alarma de sus familiares.
Poco tiempo después de que la familia confirmara la desaparición, el padre recibió varios mensajes de texto de una persona que identifica como “Gary Francisco” quien le exigió el título de la camioneta familiar para liberar a Fernanda. El padre, quien además tenía la dirección del supuesto secuestrador, recurrió a las autoridades y cayó de inmediato en un laberinto burocrático en el que nadie parecía entender que se trataba de una emergencia y alegaron jurisdicciones y que, antes que nada, tenía que ir a la Fiscalía General del Estado a presentar una denuncia. Tampoco encontró una patrulla, solo consiguió el auxilio de efectivos del Ejército quienes lo acompañaron con la advertencia que ellos no podían ingresar al domicilio del sospechoso.
Todo lo anterior a pesar de los mensajes de texto y de voz en el que le presunto admitía que había privado de la libertad a Fernanda y que la tenía cautiva en su casa.
El padre de Fernanda ingresó al domicilio para buscar a su hija y, al no encontrarla, salió con el sospechoso. Ahora esas mismas autoridades le “dicen que violé sus derechos y lo tienen detenido por no sé qué y posiblemente lo dejen ir libre”.

La jovencita sigue sin aparecer y “nadie ha hecho nada” lamenta el padre.
Si las supuestas autoridades deciden no actuar a pesar de la flagrancia, de la urgencia y de las pruebas que presentan los afectados, no hay mucho que esperar de ellas en casos en donde nadie ve o escucha nada. Solo nos quedará cerrar calles y autopistas mientras la policía ve las cosas por la ventana: ayer, a pesar del congestionamiento y la molestia por el bloqueo de la familia de Fernanda, no acudió ninguna patrulla para averiguar qué pasaba.

