En memoria de más de 250 personas asesinadas, conocidas como Los Mártires del 13 de Agosto de Tlaltizapán, un grupo de ocho jóvenes actores del mismo lugar, otrora cuartel general del Ejército Libertador del Sur, llevaron por segunda ocasión al teatro la tragedia, en un drama desde la perspectiva de una de tantas familias que sufrieron el hecho de barbarie perpetrado por el ejército carrancista.

Aunque la obra la estrenaron poco después del pasado 13 de agosto (el 21), en Tlaltizapán, en conmemoración del 109 aniversario del hecho, familias de Tlaquiltenango la solicitaron y por ello también la exhibieron el pasado 13 de los corrientes en un modesto café cultural, ubicado casi en frente del ex convento de Santo Domingo de Guzmán, pleno centro tlahuica.

Dos niños, también hacen gala de su actuación en la puesta en escena con diálogos intensos que hacen referencia constante de la “pinche guerra” en México, que como todo movimiento como tal trae hambre, saqueos, violencia y, sobre todo y dentro del mismo contexto, pérdidas humanas y lágrimas.

En la obra, se exhibe, cómo un soldado de las fuerzas constitucionalistas de Venustiano Carranza, asesina impunemente, a quemarropa y frente a su madre a un niño enfermo, pero también hace referencia, cómo en ese tiempo tuvieron que esconder a los niños en trojes, entre bultos de maíz, en diversos lugares, porque de acuerdo a la historia oral del pueblo, se dio la orden de asesinar “todo lo que se moviera”, por lo que además de que los soldados carrancistas mataron a hombres, mujeres y niños, también asesinaron a los animales domésticos y los que estuvieron a su alcance.

El drama que fue aplaudido por los presentes y con actuación de habitantes de Tlaltizapán y Tlaquiltenango, se hizo entre luces cálidas y una iluminación contraria que proyectaba colores rosas entre un concepto de origen oscuro y frío, que dibuja el estilo de una vivienda de principios del siglo pasado, en donde se notan los petates, chiquihuites, bules, molino de mano, cazuelas, ollas de barro, metates, bultos, mazorcas, etc.

Se trata del grupo teatral “Matatena”, que comanda Eroí Jiménez, quien refirió que la obra se pensó con motivo de los Mártires del 13 de Agosto de 1916:

“Los que sabemos un poquito de historia y que somos del sur de Morelos y en especial los que son de Tlaltizapán, saben del suceso…”, comenta con amabilidad y atención, la joven directora entrevistada en exclusiva para el que escribe.

Sentados de frente, Eroí Jiménez, del grupo de teatro popular, contó que para llevar la puesta en escena pasaron diversas complicaciones, una de ellas la falta de un guion, buscaron y encontraron al cronista, Uriel Nava.

—¿Por qué se decidieron en hacer algo en referencia a los mártires? —Se le preguntó a la directora de grandes ojos claros y de respuestas rápidas.

—Porque tratamos de hacer siempre algo alusivo a las fechas, es decir, si es 10 de mayo, algo referente… si es de los niños a los niños, si es día del amor y la amistad, igual, si es día de muertos, igual. Dijimos ya viene el día que se conmemora a los mártires y hay que hacer algo. Estábamos con esa inquietud y de ahí nace…

La primera presentación de la obra sobre los “mártires”, la realizó este grupo de 15 actores en total, en el foro “Yolokali”, ubicado en la avenida 5 de Febrero de Tlaltizapán, centro, a dos cuadras de las instalaciones del seguro social, donde cotidianamente también presentan sus obras de teatro popular, sin embargo, se acercó “un público pequeño” de Tlaquiltenango y la pidieron, “se lo propuse al dueño de aquí (el café) que es el ‘Nido de las Hurracas’, porque lo conozco y ya hemos hecho presentaciones. Hace tiempo presentamos una obra que fue muy pedida y que se llama ‘La Terapeuta’ y fue con motivo del 8 de marzo y nos recibió muy bien el público aquí y por eso decidimos traer esta obra”.

Resaltó que en el grupo de teatro también participan adultos mayores, aunque no participaron en la última presentación, donde hubo seis actores doblando papel más tres niños y una niña y dos jóvenes.

“Como teatro comunitario, nuestro vital apoyo de parte del público es que asistan a nuestras obras, la cuota que manejamos es muy económica, no es grave de pagar y eso es básico para nosotros para continuar como teatro comunitario. Muchas veces, nosotros cubrimos todos los gastos… cada uno su vestuario, su transporte. Se ve como se hace el montaje… uno se hace bolas solo… nuestro mayor regalo y seguimos esperando un público más extenso, es que nos acepten, nos apoyen para ir creciendo”.

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La obra recuerda la tragedia de 1916 en Tlaltizapán. Foto: Hugo Barberi Rico

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La puesta en escena refleja la magnitud del crimen. Foto: Cortesía

Hugo Barberi Rico