La Catedral de Cuernavaca sumó un nuevo capítulo a su historia con la develación de la placa oficial del Museo de Arte Sacro, un espacio dedicado a preservar y compartir el patrimonio histórico, artístico y espiritual que durante siglos ha acompañado la vida religiosa de Morelos. 

Durante la ceremonia, realizada en un ambiente íntimo dentro del recinto catedralicio, el obispo de la Diócesis de Cuernavaca y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, monseñor Ramón Castro Castro, destacó el valor cultural y simbólico del acervo. “El ánimo y lo que tenemos ahora en el museo es realmente extraordinario e importante. Gracias a Dios, en su providencia, pone a las personas adecuadas para rescatar este tesoro que es patrimonio de Morelos y patrimonio cultural de la humanidad”, expresó. 

La historia de la fe de Morelos  

El obispo reconoció el trabajo realizado durante décadas por la restauradora y amiga cercana de La Jornada Morelos, Cecile Camil de Abe; quien a través del proyecto Adopta Una Obra de Arte, comenzó a realizar la curación y restauración de estas piezas artísticas. “Muchas personas que han visitado este espacio han quedado encantadas con la combinación entre lo antiguo y lo moderno. No hay un choque, hay una simetría extraordinaria que se ha logrado gracias al talento de mucha gente”, señaló. 

También subrayó que el museo representa un legado para las futuras generaciones. “Sus nombres quedarán escritos en la memoria de mucha gente. Esto está hecho para la gloria de Dios y para promover nuestra cultura”. El acervo, explicó, no solo tiene importancia para la Catedral de Cuernavaca, sino para todo el estado y el país, es “tesoro de Morelos y del mundo”. 

Entre las obras destacadas mencionó el alto relieve de San Francisco y la escultura monumental de San Cristóbal, una de las representaciones barrocas más importantes del país que incluso se exhibió en Nueva York en una muestra internacional de arte mexicano. 

La historia de la fe morelense  

Posteriormente, Cecile Camil de Abe, presidenta del Consejo Estatal Adopta una Obra de Arte, explicó que el museo es resultado de más de tres décadas de trabajo de rescate y conservación. “Para mí es una satisfacción muy grande. Ha sido un trabajo de 32 años: primero rescatar las piezas, luego catalogarlas, restaurarlas y finalmente construir este museo prácticamente desde la nada”, señaló. 

El museo refleja además el sincretismo cultural que caracterizó los primeros siglos de evangelización. Ejemplo de ello, expone Cecile, es la figura de Tonantzin, encontrada empotrada en el altar de la Virgen de Guadalupe.  “Para los pueblos originarios era la pieza de oro, porque representaba a su madrecita, y se encontró empotrada en el altar mismo, 450 años escondida en la pared de catedral. Los evangelizados obedecían lo que el conquistador les decía, pero siempre imprimían su cosmogonía”. 

El espacio también reúne objetos litúrgicos utilizados durante siglos por las distintas órdenes religiosas que llegaron a la región, comenzando por los franciscanos, fundadores del convento, seguidos por dominicos y agustinos. “El acervo congrega obras de importantes pintores novohispanos como Juan Correa, uno de los grandes exponentes del barroco mexicano del siglo XVIII, del pintor flamenco Simón Pereyns, quien desarrolló gran parte de su obra en la Nueva España”.  

Entre las colecciones más importantes destaca una serie completa del Apostolado, integrada por los doce apóstoles y una representación de la Última Cena poco común, ya que aparece dispuesta en mesa redonda, una composición rara en el arte religioso. 

La museografía  

El museógrafo Marco Certo, explicó que el diseño del museo se construyó a partir del estudio detallado de cada pieza y de su relación con la catedral. Debido al tamaño del recinto, señaló, el museo está dividido en nueve núcleos temáticos, cada uno relacionado con una etapa de la historia de la catedral. 

“El recorrido incluye elementos del pasado prehispánico, la llegada de la evangelización y la evolución de la vida litúrgica del templo, hasta culminar con un eje narrativo central del cristianismo: la muerte y resurrección de Cristo. El museo alberga pinturas, esculturas policromadas, relieves, textiles litúrgicos y casullas bordadas consideradas verdaderas joyas del arte sacro”. 

El Museo de Arte Sacro, inaugurado originalmente en 2008, forma parte del exconvento de la Asunción, fundado por los franciscanos en 1525. Este conjunto histórico fue inscrito por la UNESCO como parte del patrimonio mundial al integrarse al grupo de los primeros conventos del siglo XVI en México. 

Actualmente el museo permanece abierto al público de martes a domingo, de 09:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 18:00 horas, con una cuota de acceso de 30 pesos. 

El obispo de Cuernavaca y presidente del Episcopado mexicano, Ramón Castro Castro reconoció la colección permanente como “un tesoro de Morelos y patrimonio de la humanidad. Foto: LJM.
A lo largo de 32 años de trabajo, Cecile Camil de Abe, impulsora de Adopta una Obra de Arte, encabezó el rescate, catalogación y restauración de las piezas que hoy conforman el acervo del Museo de Arte Sacro de la Catedral de Cuernavaca. Foto: LJM. 
Marco Certo, responsable de la museografía, señaló que cada uno de los nueve núcleos temáticos está relacionado con una etapa de la historia de la catedral. Foto: LJM.
Marco Certo, Cecile Camil de Abe y el obispo Ramón Castro Castro, develaron la placa conmemorativa del Museo de Arte Sacro, una colección permanente que forma parte de la historia de la catedral de Cuernavaca. Foto: AG.
La figura de Tonantzin permaneció oculta durante 450 años dentro del altar de la Virgen de Guadalupe. Representa la permanencia de la cosmogonía de los pueblos originarios durante la evangelización. Foto: AG.meta
La estigmatización de San Francisco, relieve en madera policromada del siglo XVII/XVIII. El relieve presenta al Santo de Asís en el momento de recibir la llegada de Cristo en el monte de la Alverna. Foto: AG. 
Escultura monumental de San Cristóbal, policromada del siglo XVIII. Por su relevancia histórica, artística y simbólica, la pieza se ha exhibido en el Museo Metropolitano de Arte en Nueva York y en museos internacionales. Foto: AG.

 

Jazmin Aguilar