
Inquieta por naturaleza y con una trayectoria que comenzó a los cuatro años, la compositora y pianista mexicana Marcela Hersch ha construido un camino musical que transita entre la tradición académica y la exploración sonora. Su carrera ha cruzado la música clásica, la improvisación y la incorporación de otras tradiciones, como la música clásica de la India, integrada a su lenguaje desde una sólida formación como concertista.
Su obra se distingue por la libertad con la que articula distintos estilos, forjando una voz propia que dialoga con la técnica y la sensibilidad contemporánea. Esa búsqueda podrá escucharse este domingo 22 de febrero, en su recital de piano Levedad Azul en el Hotel Hacienda de Cortés, a las 12:00 horas, en una experiencia sonora organizada por Amigos de la Música en colaboración con Semillas Dinamita. El concierto estará dedicado a la memoria de su tía, la pintora Mariángeles Méndez, fallecida hace dos meses.
Trayectoria
En exclusiva para La Jornada Morelos Marcela Hersch se define como “una pianista compositora muy inquieta”, una creadora que ha ampliado su formación más allá del repertorio clásico occidental hacia la musicoterapia, la psicología, la improvisación y hacia la Historia del Arte. Formada desde los cuatro años, egresó del Conservatorio Nacional de Música y realizó estudios de posgrado en la Universidad de Indiana, además de cursos de perfeccionamiento en Alemania. Ha sido solista con orquestas, concertista en México y el extranjero, compositora y docente, y actualmente imparte la cátedra de piano en el Conservatorio Nacional.
Su discografía, con ocho producciones y una más en camino, refleja esa diversidad: desde homenajes a Alfonso de Elías y recorridos históricos como El piano a través de cuatro siglos, hasta proyectos de obra propia que integran instrumentos como tambura y tabla en diálogo con el piano, además de ciclos de canciones infantiles y música para teatro. Cada álbum, afirma, responde a una búsqueda distinta dentro de su propio catálogo.
Proceso creativo

Hersch explica que uno de sus ejes centrales es la improvisación. Retoma recursos aprendidos en el jazz y el pop, pero también en la tradición clásica de la India, donde el raga, una estructura melódica fija, sirve como punto de partida para desarrollar variaciones libres. En la tradición india, señala, las notas no se abordan de forma directa, sino que se deslizan suavemente hasta alcanzar su punto de llegada, generando una sensación de expansión sonora. Ese recurso, cercano al glissando en Occidente, junto con el uso de microrritmos y combinaciones específicas de tonos que buscan provocar determinados estados emocionales, le permite construir atmósferas distintas a las del concierto clásico europeo.
“Uso esas variaciones de tonos y de ritmos para dar una riqueza especial a lo que quiero expresar”, explica.
Experiencia sonora
Sobre el título del recital, Hersch hace alusión a un preludio de su autoría perteneciente al ciclo Retorno a la sencillez. “Siempre que lo toco me recuerda a una tía muy querida”, cuya presencia se evocará también de forma visual con un cuadro de la pintora en tonos azules. “Es una manera de honrar su presencia en mi vida”, afirma.
El programa abrirá con una improvisación titulada Fuerza Interior, basada en un raga de cinco notas de la India “hecho con el propósito de crear dicha”. A partir de esa estructura melódica fija, la pianista desarrollará variaciones libres. Después interpretará la monumental Chacona de Johann Sebastian Bach en la transcripción pianística de Ferruccio Busoni, obra que, explica, “explota todos los recursos del piano”, desde los contrastes emocionales hasta la amplitud sonora que permite el instrumento moderno. A diferencia del violín original, el piano ofrece una expansión de registros y la posibilidad de hacer sonar múltiples voces simultáneamente, lo que convierte la pieza en un despliegue de potencia y profundidad expresiva. La primera parte cerrará con el preludio que da nombre al recital, en un contraste “muy dulce” tras la intensidad bachiana.
En la segunda parte se escuchará la Sonata para la hija ausente de Alfonso de Elías, como un estreno en Cuernavaca, obra de gran duración y exigencia técnica que la intérprete considera también “monumental” por los alcances sonoros que explora en el teclado. El cierre llegará con Estrellas, composición propia de textura delicada y luminosa.
El concierto se realizará en el auditorio Sonora Nueva España, del Hotel Hacienda de Cortés y los boletos estarán disponibles a la entrada. Finalmente, la compositora invitó tanto a los jóvenes como a los amantes de la música asistir al recital, al considerar que “a través de un concierto también es una forma de nutrir el espíritu y regalarse un momento de profundidad” en medio del ritmo cotidiano.




