Jazmin Aguilar

Desde el sur global, el horizonte deja de ser una línea que se alela para convertirse en un punto de encuentro. Así lo plantea Aquí en el horizonte, exposición colectiva que reúne a 12 artistas de distintos países de América Latina en la Sala El Cubo del Museo Morelense de Arte Contemporáneo Juan Soriano (MMAC), inaugurada el sábado pasado y abierta al público hasta el 12 de abril. A través de una diversidad de soportes que van desde fotografía, video, sonido, instalación, pintura y performance, la muestra propone una lectura compartida sobre territorio, pertenencia y la construcción de nuevos imaginarios desde las diferentes regiones.

Curada por la gestora cultural independiente Regina de Con Cossío, la muestra se articula como una extensión física del proyecto editorial América, presentado en enero en el MMAC y en donde escriben los mismos artistas. En entrevista para La Jornada Morelos, la curadora explicó a profundidad el hilo conductor que transformó el proceso de escritura en un espacio autónomo de experimentación.

América

El ponto de parida fue el libro publicado por la editorial Fomento Sybaris, que reúne doce textos que transitan por géneros como el cuento, la poesía, el guion o el argumento cinematográfico, escritos por artistas provenientes de Guatemala, Perú, Costa Rica, Brasil, Argentina y México, incluidos creadores que residen fuera del país. “Los elegí que estuvieran justamente en toda la zona geográfica del sur […] como estos cruces migratorios”, señaló de Con Cossío. A partir de los encuentros sostenidos con las y los artistas, el proyecto comenzó a desplazarse hacia el terreno visual, dando lugar a la exposición que hoy ocupa la Sala El Cubo del MMAC.

Las narrativas reunidas en el libro dejaron ver, incluso sin proponérselo, preocupaciones comunes que atraviesan al continente. “Están tocadas por fragmentos, por migraciones, por denuncias históricas […] y por una preocupación de todos los artistas por crear nuevos imaginarios y utilizar el arte para fabricar nuevas realidades”, explicó. Esa correspondencia fue la base para pensar el horizonte como eje conceptual de la muestra: “una línea que, aunque imaginaria, funciona como punto de orientación simbólica frente al vértigo de un territorio sin referencias”.

Concepto curatorial

Desde esa perspectiva, el horizonte se concibe no sólo como una línea física, sino como una construcción perceptiva y una paradoja. “No es un lugar ni un destino, pero si no existiera esa línea en el espacio, estaríamos habitando el abismo”, afirmó la curadora, al detallar que cada obra propone un horizonte propio. La museografía refuerza esta idea al transformar la sala en un paisaje interior, donde las piezas dialogan desde distintos ángulos y temporalidades, abriendo temas como la ecología, el tiempo, el poder, el desarraigo y las tensiones entre realidad y proyección imaginativa.

A ello se suma, explicó de Con Cossío, una experiencia estética pensada desde lo sensorial: “los espectadores se pueden encontrar con una muestra primero visualmente muy atractiva, donde las emociones y la sensibilidad pueden interpelarse de inmediato. Es una exposición heterogénea, con una amplia selección de medios y dispositivos que permiten al público entrar al arte por distintos canales”, señaló al destacar que algunas obras invitan a la interacción y otras generan extrañeza, abriendo así una posibilidad de encuentro con el arte desde múltiples experiencias.

Los horizontes:

El colectivo colombiano Calderón & Piñeros, aborda el horizonte del desarraigo en Hippos in Grávitas (2022), una instalación que retoma la historia de los hipopótamos introducidos por Pablo Escobar y abandonados tras el desalojo de la Hacienda Nápoles. A la deriva por el río Magdalena, estos cuerpos desplazados encarnan la pérdida de gravedad, cuidado y pertenencia. Una metáfora visual de las consecuencias de la violencia contemporánea.

Desde Guatemala, Marilyn Boror Bor presenta Edicto: cambio de nombre, una escultura fruto de una investigación en 2019 en torno al lenguaje como dispositivo de poder. La pieza revisa los procesos racistas de imposición y sustitución de nombres en Guatemala. Inspirada en la estética de Morelos, la escultura plantea el cambio de nombre como un horizonte de identidad, “una muerte a la persona”. Por otro lado, Diego Ventura Puac-Coyoy presenta una pieza concebida como un códice, una franja visual que remite a una ceremonia frente al fuego sagrado. La obra activa el horizonte como continuidad temporal y espiritual, vinculando memoria, ritual y territorio.

Carolina Fusilier de Argentina, presenta dos lienzos con una estética tecnológica atravesada por referencias al futurismo y al biocosmismo; que desplazan la historia desde una perspectiva no antropocéntrica, explorando formas de vida y agencias materiales que desbordan la centralidad humana. Igualmente, de argentina Valentina Díaz presentó una obra que articula performance e instalación a partir de la repetición y el desmontaje de una estructura geométrica. Representando en la cuadrícula un sistema en tensión permanente, donde el espacio se activa como un lugar que habilita desde el movimiento. Díaz presentó el performance durante la inauguración y tiene programadas nuevas activaciones de la pieza en fechas próximas.

Por su parte, Vir Andres Hera exhibe una instalación fotográfica compuesta por veintiún imágenes impresas en papeles y lonas de distintas texturas y grados de transparencia, suspendidas. Proponiendo un horizonte visual donde lo microscópico se vuelve paisaje y la imagen revela su propia inestabilidad. Y Gabriela Salazar, participa con una escultura y una pintura que abordan temas de ecología y reciclaje como una acumulación frágil; que reflexiona bajo la pregunta de, ¿qué significa otorgar valor a un mundo material esencialmente efímero?

El colectivo ASMA, integrado por artistas de México y Ecuador, presenta un conjunto compuesto por dos lienzos de gran formato y una escultura esférica de metal que configuran un mural expandido. La imagen se despliega como un campo simbólico donde el sentido se encripta a través de una caligrafía entintada, visible pero indescifrable.

El artista peruano Luis Enrique Zela-Koort presenta dos esculturas que se manifiesta como un conjunto de mecanismos expuestos, reconstruidos en cerámica impresa en 3D y colada por barbotina, en una de ellas, estos engranajes aparecen como una suerte de columna vertebral del desarrollo industrial, frágil y vulnerable.

Horizontes sonoros y en movimiento

Desde México, Daniel Monroy Cuevas participa con una obra en video que se construye desde la autorreflexión sobre los componentes de las imágenes en movimiento. Su práctica cuestiona la percepción del tiempo y la frágil frontera entre documental y ficción, proponiendo un horizonte donde la imagen deja de ser evidencia para convertirse en experiencia sensible. Omar Castillo Alfaro presenta una pieza concebida como un ensamblaje disperso, en el que fragmentos minerales y metálicos se disponen en diálogo con un paisaje sonoro. La obra articula materia y sonido para activar una lectura expandida del espacio, donde el horizonte se percibe como resonancia y relación entre elementos aparentemente inconexos.

Finalmente, los artistas brasileños Distruktur proponen una experiencia centrada en la exploración sensorial y temporal de la imagen en movimiento. Su obra sitúa la experiencia cinematográfica en la intersección entre duración, dispositivo y percepción, desplazando la atención hacia el tiempo vivido más que hacia la narrativa. El espectador es invitado a entrar en un estado de contemplación que exige ajustarse y sincronizarse con el ritmo propio de la imagen. En ese tránsito, el horizonte se vuelve una experiencia temporal que se habita más que se observa.

*Todas las fotografías fueron proporcionadas por la curadora Regina de Con Cossio para la publicación de la nota.

Hippos in Grávitas (2022), del colectivo Calderón & Piñeros.

Edicto: cambio de nombre, 2019, de Marilyn Boror Bor.

Paisaje II, 2025. Óleo sobre lienzo con intervención de tornillos e hilos, de Carolina Fusilier.

Detalle Leaves 2026, de Grabriela Salazar.

Relaciones Bakhtinianas, 2026. Instalación fotográfica de Vir Andres Hera.

Per, plus, post, pre, pro, 2024. Del colectivo ASMA.

Canta Nana – Sailor Blue, 2025, instalación y composición sonora de Omar Castillo Alfaro.

LA JORNADA MORELOS