
Aunque territorialmente es uno de los estados más pequeños del país, Morelos alberga cerca de 108 especies de mamíferos, de las cuales 65 son murciélagos, un grupo clave para el equilibrio ecológico. Sin embargo, la expansión agrícola, la urbanización y los efectos del cambio climático han modificado sus hábitats, colocando a varias especies bajo amenaza.
Así lo explica el biólogo Luis Gerardo Ávila Torres Agatón, investigador del Laboratorio de Monitoreo y Conservación de Fauna de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), quien ha centrado su trabajo en el estudio y conservación de poblaciones silvestres de murciélagos. De acuerdo con el especialista, Morelos no sólo destaca por su diversidad, sino también por la presencia de especies endémicas de México.



Reconocimiento internacional a la Cueva El Salitre
Uno de los avances más relevantes para la conservación en la entidad fue el reconocimiento de la Cueva El Salitre como Sitio de Importancia para la Conservación de los Murciélagos (SICOM) por parte de la Red Latinoamericana y del Caribe para la Conservación de los Murciélagos y el Programa para la Conservación de los Murciélagos de México.
La cueva, un túnel volcánico ubicado en Tlaltizapán, ha sido estudiada por más de 70 años por investigadores de la UAEM. En 2018 comenzaron las gestiones para dotarla de protección jurídica estatal con la ayuda de la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS) y en 2020 se decretó Área Natural Protegida con la categoría de Refugio de Vida Silvestre. Posteriormente, en 2025 con respaldo de la Dirección de Áreas Naturales Protegidas de Morelos, los propietarios del predio, y tras la integración de expedientes técnicos evaluados por el comité científico internacional, obtuvo el código S-MX-015 como SICOM.
“Los SICOM son estrategias regionales orientadas a garantizar la conservación de áreas con alta diversidad biológica. Además de proteger a los murciélagos, buscan preservar sus hábitats y los servicios ecosistémicos que proporcionan”, explicó.

Patrimonio biológico
Actualmente, la Cueva El Salitre alberga siete especies de murciélagos, “aunque existen registros históricos de hasta once, esto evidencia una disminución en su diversidad en las últimas décadas”. Entre las especies más representativas se encuentra Myotis velifer, que forma una colonia de maternidad de entre 9 mil y 50 mil individuos, considerada la más numerosa del estado. También destaca Leptonycteris yerbabuenae, especie migratoria y nectarívora cuya recuperación reciente permitió que dejara de figurar en la Norma Oficial Mexicana de especies en riesgo. En el sitio habitan además dos especies endémicas de México: Pteronotus mexicanus y Artibeus hirsutus, “todas altamente dependientes de refugios cavernícolas para sobrevivir”, puntualizó.
El especialista destacó, además, que en Morelos existen actualmente dos sitios con esta distinción: la Cueva El Salitre y la Cueva Oztuyehualco, ubicada dentro del Parque Nacional El Tepozteco.

Las tesis que fortalecieron el SICOM
Resaltó que este reconocimiento internacional fue resultado del trabajo de jóvenes investigadoras de la Facultad de Ciencias Biológicas: “Alma Reyna Salazar analizó durante un año la humedad y temperatura de la Cueva El Salitre y comparó esos datos con registros históricos de las décadas de 1980, 1990 y 2000, para evaluar si las variaciones ambientales influyen en la distribución interna de los murciélagos”, explicó Ávila Torres. Su investigación se presentó en el Congreso Nacional de Mastozoología y actualmente se prepara para publicación científica.
Por su parte, “Daniela Carreño Ochoa trabaja en la Cueva Oztuyehualco, dentro del Parque Nacional El Tepozteco, monitoreando una especie migratoria considerada prioritaria. El proyecto cuenta con apoyo de Bat Conservation International y colaboración con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas”.
El investigador advirtió que uno de los resultados de estas investigaciones es que la presencia humana puede alterar temperatura, humedad y comportamiento reproductivo de las colonias, además de implicar riesgos sanitarios como la histoplasmosis. A esto se le suma la extracción del guano como fertilizante, la quema de cuevas por parte de ganaderos para reducir especies hematófagos y las actividades de Ecoturismo sin regulación.
Y a pesar de que el reconocimiento SICOM no implica sanciones legales, sí conlleva un compromiso ético. “El principal valor de la biodiversidad es el de existir… pero el hecho de que exista es responsabilidad”, subrayó.

Actividades de divulgación
El biólogo indicó que el laboratorio mantiene una agenda permanente de divulgación y monitoreo en coordinación con la SDS, la Dirección de Áreas Naturales Protegidas y espacios como el Parque Barranca de Chapultepec. Entre estas acciones destaca la participación anual en conteos de murciélagos, una iniciativa internacional en la que participan estudiantes, investigadores y voluntarios.
Paralelamente, desarrollan talleres en escuelas, actividades comunitarias y eventos como la Murci Semana, donde explican los beneficios de estos mamíferos: su papel como polinizadores de agaves y cazahuates, dispersores de semillas que favorecen la regeneración de selvas y bosques, controladores naturales de insectos y modelos de estudio en investigaciones sobre sistema inmune y ecolocación con posibles aplicaciones en salud pública.
Finalmente, Ávila Torres subraya que estas acciones demuestran que “la ciencia no sólo debe producir datos, sino construir puentes con la sociedad para que el conocimiento se traduzca en corresponsabilidad ambiental”.


