
Los moluscos que dominaron los mares
Por Luisa Santillán

Hace 380 millones de años, en el periodo Devónico, vivieron los primeros ammonites en los mares del planeta. Estos moluscos cefalópodos, parientes de los calamares y pulpos actuales, dominaron los océanos durante millones de años.
Su capacidad para adaptarse a diferentes entornos y su compleja estructura corporal les permitieron sobrevivir a varias extinciones masivas, incluyendo la segunda, tercera y cuarta extinción. Sin embargo, la quinta extinción masiva, causada por la caída de un enorme meteorito en lo que hoy es Yucatán, marcó el fin de esta especie.
En la actualidad, los ammonites son conocidos como fósiles índice, ya que permiten a los geólogos fechar las rocas en donde son encontrados. Estos seres se fosilizaron cuando sus partes blandas se descompusieron y su concha se hundió en el lecho marino. Ésta, al estar hueca, se fue llenando de fango, agua, sedimentos y minerales, lo cual provocó que con el tiempo la concha pasó por el proceso de litificación (compactación y cementación), luego se disolvió y se formó un molde del ammonite en la roca.
El doctor Josep Anton Moreno Bedmar, del Departamento de Paleontología del Instituto de Geología de la UNAM, explica que los fósiles índice se caracterizan por tener distribuciones geográficas amplias, vivieron periodos de tiempo cortos, son abundantes y su taxonomía es relativamente sencilla.

El estudio de sus restos fosilizados muestra que los ammonites fueron excelentes nadadores. El movimiento de sus tentáculos en combinación con su sistema de retropropulsión, les facilitaba moverse horizontalmente expulsando agua a presión por un tubo llamado embudo y así alcanzar grandes velocidades.


¿Qué revelan sus fósiles?
A lo largo de su historia, los ammonites evolucionaron y se diversificaron en diferentes especies. Estos moluscos tenían diferentes morfologías; algunos tenían desenrollada su concha, la cual era más abierta, otros eran de formas más parecidas a los gasterópodos (como los caracoles) y algunos más parecían gusanos (anélidos).
Los ammonites más primitivos surgieron en el Devónico y se caracterizaban por tener líneas de sutura simples, son conocidos como ammonoideos. Con el tiempo, estas líneas se volvieron más complejas y dieron origen a morfologías más avanzadas.
Conforme estos animales fueron evolucionando construyeron conchas más fuertes como un mecanismo de defensa ante sus depredadores. El doctor Moreno agrega que para nadar más rápido también les ayudaba la forma de su concha, si era muy delgada eran buenos nadadores, pero si la concha era globosa y lisa eran malos nadadores, pues genera mucha resistencia en el agua.
Entre los ammonites había machos y hembras. Su reproducción era sexual. En algunas especies ambos tenían tamaños similares, pero en otras no. Cuando existía dimorfismo sexual las hembras eran más grandes y más anchas, y los machos más pequeños y más ornamentados.




