

Breve guía para la salvaguardia de la memoria histórica y el patrimonio cultural morelenses
“Las acciones meritorias de algunos hombres no siempre son conocidas en el mundo, y por tal causa, no ha podido la posteridad premiarlas con aplausos y honores. Innumerables actos de valor, de abnegación heroica y de otras altas virtudes han quedado y quedan siempre sepultados en el olvido”, escribió el pedagogo, filólogo e historiador Miguel Salinas Alanís. “Algunos mexicanos beneméritos han pagado tributo a la ley antes enunciada”, concluyó.
La ignorancia y el fanatismo han propiciado tergiversar la historia. A ello se aúnan intereses de corrientes, grupos y facciones cuyos intereses logran imponer una visión de la historia que, en muchas ocasiones, carece de sentido crítico o, más grave todavía, de sentido común. En esta materia, el sistema educativo mexicano puede considerarse un fracaso, toda vez que desde él se ha construido una narrativa de la historia nacional que falta a la verdad.
“Si críticos superficiales sólo llegaron á descubrir [en la historia nacional] el caos de elementos discordantes, la anarquía de intereses mezquinos, el conflicto de pasiones egoístas, […] una experiencia que puede ya invocarse como autoridad indiscutible ha venido á poner de manifiesto lo erróneo y temerario de tales aseveraciones, asentando verdades […] sobre cuánto puede inventar el espíritu de partido”, afirmó José María Vigil Orozco ‒1884‒.
La historia morelense está llena de errores volitivos, relativas verdades y totales mentiras. Por ello, el Consejo de Memoria Histórica y Cultural [sic] del Estado de Morelos, tiene una tarea de trascendente importancia. Sin embargo, su origen está plagado de yerros legales y conceptuales que implicarían su revisión y corrección. Y, el principal reto es que perfile con precisión sus principios y fines, so pena de resultar un organismo de sólo buena intención.
En 2008 fue creada la Comisión Ejecutiva para la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia Nacional y del Centenario de la Revolución Mexicana en el Estado de Morelos, que publicó más de una veintena de títulos con más de 100,000 libros y folletos impresos. En 2020 fue creada e instalada la Comisión para la Conmemoración de Hechos, Procesos y personajes Históricos del Estado de Morelos, sin embargo, nunca funcionó.

La mal llamada Cuarta Transformación ha intentado, infructuosamente, imponer una visión de la historia nacional desde lo ocurrente. Y, en Morelos, tareas como “organizar, coordinar, integrar” el patrimonio cultural morelense resultan irrealizables por absurdas, a menos que desde esta comisión se pretenda imponer una visión única de ello. La salvaguardia del patrimonio cultural debe ser una tarea ampliamente social, no egoístamente gubernamental.
Historias y paisajes morelenses; Miguel Salinas; primera edición; Imprenta del Asilo Patricio Sanz; México; 1924; 372 pp.
México a través de los siglos. La Reforma; José María Vigil; séptima edición; t. V; Editorial Cumbre; México; 888 pp.

Imagen: Estatua de José María Morelos y Pavón (fragmento);
Cuernavaca, Morelos; ca. 1950. Archivo Jesús Zavaleta Castro.

