Héctor H Hernández Bringas*

Las mujeres morelenses han logrado avances significativos, producto de una lucha por sus derechos y de transformaciones sociales, económicas y culturales que las ubican en posiciones de las cuales históricamente habían quedado excluidas. Nuestro estado tiene, por primera vez en su sesquicentenaria historia, una mujer gobernadora a la que acompañan otras once destacadas mujeres en posiciones claves de su gabinete, y también once de las 20 curules en el congreso son ocupadas por mujeres, aunque a nivel municipal solo 4 de 33 son alcaldesas. Por fin, mujeres con poder conducen el destino del estado siendo este un hecho histórico que hay que poner de relieve y celebrar.

Antes de su importante posicionamiento político, y a través de un largo proceso, las mujeres de nuestro estado han venido ocupando espacios destacados en diversas áreas. La matrícula de educación superior es predominantemente femenina (54%), y conforman ya casi la mitad (44%) de la población ocupada, participación superior a la nacional. Sin embargo, en alta proporción (67%) se incorporan al sector informal, lo que generalmente implica precariedad en el empleo; adicionalmente, la brecha salarial persiste: su salario es menor en 35% al de los hombres. Es decir, aun en un contexto de avances importantes en la búsqueda de la equidad, sigue habiendo rezagos.

Más allá de los avances, las mujeres del estado han padecido condiciones muy adversas. Uno de los aspectos más dolorosos tiene que ver con la violencia de que son objeto, y dentro de ello, lo más lacerante es la violencia que acaba con sus vidas, fenómeno que se ha multiplicado en los últimos años. De acuerdo con el INEGI, la cifra se ha más que triplicado de 2015 a 2023. Y vale la pena destacar que del total de “homicidios” contra mujeres, sólo una pequeña parte (28 de cada cien en 2023. Gráfica 1) son tipificados como feminicidios. Situación preocupante porque las buenas prácticas internacionales, recomiendan que todo asesinato de mujeres debiera ser, al menos en principio, considerado feminicidio.

Fuente: elaboración propia con datos de INEGI y del Secretariado Ejecutivo de Sistema Nacional de seguridad Pública.

Con todo y los muy probables subregistros de los feminicidios en la entidad, Morelos ocupa, en 2024, el vergonzoso primer lugar nacional por su tasa de feminicidios: cuadruplica el promedio nacional, y es 16 veces más grande que la de Querétaro (gráfica 2).

Fuente: elaboración propia con datos del Secretariado Ejecutivo de Sistema Nacional de seguridad Pública y proyecciones de población de CONAPO.

La desaparición de Mujeres en Morelos es otra de las facetas más lamentables. Del total de desaparecidos no localizados desde 2017 hasta 2024, el 30% son mujeres (contra el 23% a nivel nacional). 3 de cada 4 de estas desaparecidas sin localizar, tiene menos de 30 años.

En el estado 44 por cada cien mil mujeres están desaparecidas, en tanto que a nivel nacional la proporción es 24 por cien mil. Casi el doble en Morelos. El estado también ocuparía los primeros lugares nacionales en este indicador (Gráfica 3).

Fuente: elaboración propia con datos tomados de: Estadística del RNPDNO por filtros – Dashboard CNB. y proyecciones de población de CONAPO.

Nota: Si bien existen registros de desapariciones desde 1952, sólo se consideran aquí las mujeres desaparecidas y no localizadas de 2017 a 2024, que representan el 60% del total nacional y el 78% de Morelos.

En un contexto de ascenso del conservadurismo y la ultraderecha a nivel global, en el que lideres del mundo cuestionan los derechos de las minorías y búsqueda de la equidad, es una gran noticia que el estado de Morelos sea conducido por mujeres. Es sin duda un factor de esperanza para superar años de oscuridad que ha vivido el estado en materia de justicia y seguridad. Esperamos que las mujeres de la entidad sigan empoderándose, sigan ganado espacios y que el avance logrado nos encamine a la justicia y la paz que merecen ellas y merecemos todos.

*Investigador del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM en Morelos.

 

Héctor H Hernández Bringas*

Las mujeres morelenses han logrado avances significativos, producto de una lucha por sus derechos y de transformaciones sociales, económicas y culturales que las ubican en posiciones de las cuales históricamente habían quedado excluidas. Nuestro estado tiene, por primera vez en su sesquicentenaria historia, una mujer gobernadora a la que acompañan otras once destacadas mujeres en posiciones claves de su gabinete, y también once de las 20 curules en el congreso son ocupadas por mujeres, aunque a nivel municipal solo 4 de 33 son alcaldesas. Por fin, mujeres con poder conducen el destino del estado siendo este un hecho histórico que hay que poner de relieve y celebrar.

Antes de su importante posicionamiento político, y a través de un largo proceso, las mujeres de nuestro estado han venido ocupando espacios destacados en diversas áreas. La matrícula de educación superior es predominantemente femenina (54%), y conforman ya casi la mitad (44%) de la población ocupada, participación superior a la nacional. Sin embargo, en alta proporción (67%) se incorporan al sector informal, lo que generalmente implica precariedad en el empleo; adicionalmente, la brecha salarial persiste: su salario es menor en 35% al de los hombres. Es decir, aun en un contexto de avances importantes en la búsqueda de la equidad, sigue habiendo rezagos.

Más allá de los avances, las mujeres del estado han padecido condiciones muy adversas. Uno de los aspectos más dolorosos tiene que ver con la violencia de que son objeto, y dentro de ello, lo más lacerante es la violencia que acaba con sus vidas, fenómeno que se ha multiplicado en los últimos años. De acuerdo con el INEGI, la cifra se ha más que triplicado de 2015 a 2023. Y vale la pena destacar que del total de “homicidios” contra mujeres, sólo una pequeña parte (28 de cada cien en 2023. Gráfica 1) son tipificados como feminicidios. Situación preocupante porque las buenas prácticas internacionales, recomiendan que todo asesinato de mujeres debiera ser, al menos en principio, considerado feminicidio.

Fuente: elaboración propia con datos de INEGI y del Secretariado Ejecutivo de Sistema Nacional de seguridad Pública.

Con todo y los muy probables subregistros de los feminicidios en la entidad, Morelos ocupa, en 2024, el vergonzoso primer lugar nacional por su tasa de feminicidios: cuadruplica el promedio nacional, y es 16 veces más grande que la de Querétaro (gráfica 2).

Fuente: elaboración propia con datos del Secretariado Ejecutivo de Sistema Nacional de seguridad Pública y proyecciones de población de CONAPO.

La desaparición de Mujeres en Morelos es otra de las facetas más lamentables. Del total de desaparecidos no localizados desde 2017 hasta 2024, el 30% son mujeres (contra el 23% a nivel nacional). 3 de cada 4 de estas desaparecidas sin localizar, tiene menos de 30 años.

En el estado 44 por cada cien mil mujeres están desaparecidas, en tanto que a nivel nacional la proporción es 24 por cien mil. Casi el doble en Morelos. El estado también ocuparía los primeros lugares nacionales en este indicador (Gráfica 3).

Fuente: elaboración propia con datos tomados de: Estadística del RNPDNO por filtros – Dashboard CNB. y proyecciones de población de CONAPO.

Nota: Si bien existen registros de desapariciones desde 1952, sólo se consideran aquí las mujeres desaparecidas y no localizadas de 2017 a 2024, que representan el 60% del total nacional y el 78% de Morelos.

En un contexto de ascenso del conservadurismo y la ultraderecha a nivel global, en el que lideres del mundo cuestionan los derechos de las minorías y búsqueda de la equidad, es una gran noticia que el estado de Morelos sea conducido por mujeres. Es sin duda un factor de esperanza para superar años de oscuridad que ha vivido el estado en materia de justicia y seguridad. Esperamos que las mujeres de la entidad sigan empoderándose, sigan ganado espacios y que el avance logrado nos encamine a la justicia y la paz que merecen ellas y merecemos todos.

*Investigador del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM en Morelos.

La Jornada Morelos