

La devastadora temporada de incendios forestales 2025
Las llamas consumen bosques, hogares y vidas a un ritmo alarmante en todo el mundo. Este 2025 ha traído consigo una temporada de incendios forestales más intensa de lo habitual, con múltiples focos activos en América, Asia y Europa, lo que ha desatado alarmas entre expertos y comunidades afectadas. México no es la excepción: el país enfrenta un inicio de año con incendios fuera de control, reforzando la preocupante tendencia de los últimos años. ¿Qué está detrás de esta crisis? ¿Podemos atribuirlo al cambio climático?
Desde California hasta la Patagonia, pasando por Japón y Chile, la ferocidad de los incendios ha superado el promedio histórico. En California, más de 16,000 hectáreas han sido consumidas, mientras que Chile ha registrado múltiples focos en regiones clave del país, obligando a evacuaciones masivas. Japón, por su parte, ha vivido uno de los peores incendios en décadas, con 2,100 hectáreas arrasadas en la prefectura de Iwate. En Argentina, los incendios en la Patagonia han devastado 15,000 hectáreas de bosques nativos, cobrando vidas y destruyendo comunidades enteras.
En México, la situación no es menos alarmante. Hasta la primera semana de marzo, el país ha registrado 691 incendios en 30 estados, afectando más de 11,500 hectáreas. Las entidades más afectadas incluyen Jalisco, Chihuahua, Michoacán, Ciudad de México, Estado de México y Puebla, entre otras.
La mayoría de estos incendios tienen un origen humano, resultado de prácticas agropecuarias inadecuadas, descuidos en actividades recreativas y hasta incendios provocados intencionalmente. Sin embargo, el factor determinante es el cambio climático, que intensifica las condiciones propicias para estos eventos: sequías prolongadas, temperaturas más altas y vientos fuertes.
La ciencia ha demostrado que el cambio climático exacerba los incendios forestales al crear un ambiente más seco y caluroso. Las temporadas de incendios se han alargado y sus efectos son más devastadores. En California, por ejemplo, se ha documentado un incremento de 1.4°C en la temperatura desde 1895, lo que ha hecho que los incendios sean más frecuentes y difíciles de controlar. En México, los «latigazos hidroclimáticos», alternancias abruptas entre sequías e intensas lluvias, han contribuido a una mayor acumulación de material combustible en los bosques, lo que favorece la propagación del fuego.

Más allá del impacto ecológico y social, la crisis de los incendios forestales también tiene implicaciones económicas y de salud pública. La pérdida de biodiversidad es incalculable, mientras que la contaminación del aire generada por el humo agrava enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Las comunidades afectadas enfrentan la pérdida de sus hogares y medios de vida, además del desafío de la reconstrucción en un contexto de creciente incertidumbre climática.
La pregunta no es si el cambio climático influye en la intensificación de los incendios forestales, sino cuánto tiempo más tardaremos en actuar con contundencia para mitigar sus efectos. La crisis es global, pero las soluciones deben ser locales y adaptadas a cada territorio. Es urgente reforzar la prevención, mejorar la gestión del territorio y avanzar en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. De lo contrario, las llamas seguirán devorando el futuro de las próximas generaciones.
*Profesor, consultor y gerente general de AQUATOR / Facebook: JuanCarlosValenciaAGUA

