

Italianos con el INAH en restauración en Tetela del Volcán
Queridos lectores, cuando uno ve los trabajos que se realizan en torno a la restauración de los monumentos dañados por el sismo, en este caso del 2017, hace poco más de ocho años, ni se imaginan todos los requisitos que se tienen que cubrir para trabajar en ellos. Platicando hace tiempo con Viviana López Gutiérrez, restauradora del Centro INAH Morelos, me platicó lo siguiente que se los paso para su información.
Y comenzó narrando que este apoyo internacional a la restauración de bienes patrimoniales de la humanidad comenzó en Phunket, Tailandia, donde hace más de 30 años, concretamente el 17 de diciembre de 1994, fecha en se llevó a efecto la XVIII Convención del Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Desde ese día los primeros monasterios del siglo XVI en las faldas del volcán Popocatépetl –don Goyo para los pobladores indígenas- quedaron inscritos en la lista del Patrimonio Mundial indudablemente por su valor excepcional y universal.
Y es que su historia se remonta a los años de 1525 a 1570 cuando ya se habían instalado las órdenes religiosas de los franciscanos, dominicos y agustinos, primeros en llegar a la Nueva España, en ese orden, quienes en conjunto fundaron más de 100 monasterios de enorme utilidad en nuestro país ya que servían como centros urbanos de los nuevos asentamientos humanos y también en la reorganización del agua y la tierra dando un orden a su uso.
En Morelos se encuentran 11 de los 14 monasterios, el de la orden franciscana es el de la actual Catedral de Cuernavaca; cuatro de la orden dominica están asentados en Hueyapan, Oaxtepec, Tepoztlán y Tetela del Volcán (en este último se encuentran excelentes murales en el claustro protegidos por vidrieras para protegerlos contra las inclemencias del tiempo en esa región; seis fundados por la orden agustina en Atlatlahucan, Ocuituco, Tlayacapan, Totolapan, Yecapixtla y Zacualpan de Amilpas, los tres restantes están en el estado de Puebla en los municipios de Calpan, Huejotzingo y Tochimilco.
Desafortunadamente el epicentro del sismo del 19 de septiembre de 1917 se localizó en Morelos con magnitud de 7.1 y una duración de 90 segundos y dejó 74 personas sin vida, 119 lesionados y 23 mil viviendas con daños, gran parte de ellas con pérdida total. Era una pena ver la destrucción de esa parte de nuestro valioso patrimonio cultural afectado de esa manera.

Aquí en Cuernavaca es justo reconocer que si no se desplomó la cúpula de la Catedral fue gracias a las aportaciones económicas obtenidas previamente por el entonces diputado federal Matías Nazario y entregadas para su reforzamiento a través de vías administrativas, que desembocaran en los trabajos en la Catedral supervisados por nuestro obispo Ramón Castro Castro.
Cuando en aquel entonces me dirigí a las oficinas del Centro INAH-Morelos, el entonces delegado el antropólogo Víctor Hugo Valencia Valera instruyó a Viviana López Gutiérrez, restauradora en esa institución, para que me pusiera al tanto de los trabajos que hacían, en este caso, en Tetela del Volcán. De esta manera la funcionaria me informó que a partir del sismo comenzaron a trabajar en la restauración de los maravillosos monasterios del siglo XVI, varios grupos interdisciplinarios bajo la supervisión directa de los especialistas del INAH para que los trabajos se realicen con los mismos materiales y técnicas usadas en su construcción original de hace 500 años.
Cabe resaltar que todos estos trabajos están no sólo en las estructuras arquitectónicas, sino en las esculturas policromas, pinturas de caballete, campanas, órganos, pintura mural, retablos de madera, altares de mampostería y púlpitos, entre otros daños. Por lo que el INAH considera super valioso el aporte que están recibiendo de las comunidades y organismos internacionales vinculados al patrimonio cultural. Aportes que aumentaron día a día.
En 2021, restauradores italianos terminaron el proyecto de recuperación del antiguo templo y ex Convento de San Juan Bautista en Tetela del Volcán el cual fue severamente afectado por el mencionado sismo de 2017. Lo que, a decir del INAH, favorecerá para continuar la restauración del inmueble perteneciente al Patrimonio Mundial de la UNESCO. Y ya terminado este tema, hasta el próximo miércoles.

Detalle en el techo del magnífico claustro de origen dominico decoradas totalmente sus paredes y muros que narran parte de la historia de la iglesia católica. Por su valor, está protegido de la intemperie con vidrios. Y técnicos italianos auspiciados por el INAH participaron en su restauración. Vale la pena visitarlo. Fotografía de Mauricio Marat. INAH, proporcionada por la autora para esta publicación.

