

Ubicado en el centro de Cuernavaca, el estudio Foto Alemán a cargo de José Armando Alemán, se ha consolidado como un referente en retratos, fotografía de producto, bodas y graduaciones. Detrás de esta labor hay un artista de trayectoria, cuyo lente ha inmortalizado a grandes personalidades del mundo artístico y político de México. Entre sus retratos, encontramos figuras como Octavio Paz, “La Doña”, Luis Miguel y Thalía, Hugo Sánchez, Kate del Castillo y Bibi Gaytán por mencionar algunos. Su trabajo ha sido reconocido por la Universidad del Estado, conmemorado con 50 de sus retratos en el libro Personajes y personalidades en complicidad.
En la celebración del 25 aniversario de Foto Alemán, Pepe Alemán recordó con emoción sus inicios en la fotografía, influenciado por su madre, quien le inculcó el amor por la imagen. «Ella fue quien me enseñó y me impulsó. Todo lo que soy se lo debo a ella», expresó con gratitud.
La Jornada Morelos estuvo presente en esta celebración, y en lugar del lente de la cámara, esta vez tomamos la pluma para capturar este momento especial en una pequeña charla cercana con el gran fotógrafo de Cuernavaca, nuestro querido amigo Pepe Alemán.
Una vida entre el fotoperiodismo y el retrato
LJM: ¿Cómo empezó tu historia en la fotografía?
Pepe Alemán: Desde los 13 años, mi madre fue quien me enseñó los primeros secretos de la fotografía. Con el tiempo, me fui a la Ciudad de México a estudiar periodismo, y en 1988 entré como corresponsal en un periódico de Monterrey. Ahí comenzó mi carrera como fotoperiodista. Trabajé 16 años en el Grupo Reforma, hasta que decidí regresar a Morelos y abrir mi propio estudio fotográfico, que hoy cumple 25 años.

He tenido la oportunidad de fotografiar a grandes figuras. A Luis Miguel cuando tenía apenas 18 años, y mis primeras exclusivas fueron con Lupita D’Alessio, Miguel Bosé y el propio Luis Miguel. Lo mío es el retrato y el fotoperiodismo, y la verdad es que no podría elegir entre los dos.
El fotoperiodismo tiene una adrenalina única, pero lo que más me apasiona es retratar el alma de las personas. No se trata solo de capturar un rostro, sino de reflejar la esencia de cada personaje. Gracias a eso, he tenido el honor de fotografiar a grandes personalidades de México y el mundo, como Salma Hayek, Thalía, Enrique Iglesias y la inolvidable María Félix. Para mí, la fotografía es amor, pasión y entrega, yo sigo enamorado de ella como el primer día.
Pionero en la transición de la fotografía análoga a la digital
LJM: Cuéntanos, Pepe, ¿cómo fue tu llegada al fotoperiodismo en Morelos?
Pepe Alemán: Estamos hablando de Cuernavaca en 1988, una época de mucha efervescencia política y situaciones bastante complejas. Vine a cubrir un evento del sector educativo, ese mismo día había una situación entre un gobernador y personas de Amilcingo y en la noche hasta quemaron una patrulla. Yo ya era editor en ese momento, y lo que iba a ser un viaje rápido se convirtió en una cobertura de emergencia. Nos quedamos toda la noche, luego al día siguiente… y al final ya no pude regresar a la Ciudad de México.
Fue en este periodo cuando me enfoqué de lleno en el fotoperiodismo, que en ese entonces era muy distinto a lo que es hoy. La transición de la fotografía análoga a la digital marcó un cambio radical. La luz, el contraste, los rollos… todo era diferente. En el fotoperiodismo, el margen de error era nulo: tenías que capturar el instante preciso, porque no había oportunidad de repetir la toma. Cada foto era única e irrepetible, y eso es lo que hace de la fotografía un arte. La gran diferencia entre la fotografía análoga y la digital radica en que con la digital puedes ver el resultado de inmediato, mientras que en la análoga tenías que esperar hasta el revelado en el estudio. Era una adrenalina total, desde la toma hasta el proceso de revelado.
Con el tiempo, la fotografía evolucionó y fui uno de los primeros en traer una cámara digital, iniciando todo el proceso de digitalización tanto en el fotoperiodismo como en la fotografía de retrato.
La exclusividad de la fotografía a finales de los 90
LJM: Tuviste la oportunidad de retratar a grandes personalidades de distintos ámbitos en México. ¿Cómo fue esa experiencia?
Pepe Alemán: Fue una etapa fascinante, porque la fotografía en esos años todavía tenía una exclusividad muy marcada. No cualquiera podía acceder a ciertas figuras públicas, y mucho menos retratarlas. Gracias a mi trabajo, pude fotografiar a personajes clave en la historia de México.
En el libro Personajes y personalidades en complicidad, editado por la Universidad del Estado, aparecen varios de ellos, como Félix Serdán Nájera, guerrillero jaramillista y mayor insurgente del EZLN. También a figuras del mundo empresarial, como Guillermo León, y del ámbito artístico, como el maestro Jorge Cázares, un extraordinario pintor y gran amigo. María Félix también pasó por mi lente, al igual que personalidades del ámbito cultural y deportivo. Recuerdo, por ejemplo, a Alex Lora y Carlos Cuevas, quien también vive en Morelos.
LJM: ¿Cómo lograbas acercarte a estas figuras?
Pepe Alemán: Fue, sobre todo, a través del fotoperiodismo, que me abrió las puertas a muchos espacios exclusivos. Un caso especial fue el de Thalía. Cubrí un evento de ella, y mi foto fue publicada a plana completa. Poco después, me mandó llamar y empecé a trabajar con la artista. Fui su fotógrafo los últimos tres años que vivió en México.
Trabajé con ella en la imagen de Amor a la mexicana y Gracias a la vida, capturando todo el proceso de su internacionalización. Todas esas imágenes fueron mías. A partir de ahí, tuve la oportunidad de trabajar con muchos otros artistas.
Fotografiar a María Félix: un encuentro con “La Doña”
LJM: ¿Cómo fue fotografiar a María Félix?
Pepe Alemán: Fue una experiencia única y muy especial. Recuerdo perfectamente la primera vez que fui a su casa. Siempre llevaba mi equipo de iluminación, pero en esa ocasión era nuevo y muy pesado. Cuando llegué, su asistente me dejó esperando y deje mi equipo en el suelo, de repente, María Félix salió y exclama: “¿Quién dejó su maleta en mi alfombra persa?”. Al verme ella solo dijo “Ah Pepe, eres tú” y me permitió entrar de inmediato. Teníamos una buena química y después de esa sesión, me concedió todas sus entrevistas exclusivas para el periódico.
Recuerdo especialmente un evento en la Embajada de Francia, cuando le otorgaron una condecoración. Había más de 50 fotógrafos compitiendo por una buena toma, y de repente María Félix me llamó por mi nombre. Todos voltearon a verme. Fue un gesto que jamás olvidaré. Cuando visitó Cuernavaca, volví a fotografiarla.
Una anécdota con Salma Hayek
LJM: Sé que también fotografiaste a Salma Hayek.
Pepe Alemán: Sí, fue durante una de sus primeras películas en Hollywood. Llegué a la locación desde las ocho de la mañana, pero cuando llegué, me dijeron que no quería fotos. Esperé… y pasaron las horas. A las ocho, a las nueve, a las diez… hasta que, a la una de la tarde, alguien se acercó y le dijo: “Oye, el fotógrafo sigue aquí”. Entonces Salma, al darse cuenta de que era yo, decidió recibirme. Cuando por fin hicimos la sesión, fue una experiencia increíble. Me dijo que tenía un compromiso muy importante con unos productores franceses, pero que le gustó mi trabajo.


Lola Beltrán “La Grande” en la lente de Pepe Alemán.

Octavio Paz, Premio Nivel de Literatura y gran poeta mexicano también fue captado por la lente de Pepe Alemán en el Gran Hotel de la Ciudad de México.
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