Cerro Jumil

Proyecto minero en pausa

Por Luisa Santillán

La superficie concesionada a la minería en Morelos aumentó más de 3,000% entre 2002 y 2009, motivada por la financierización, advierte el doctor Isidro Téllez Ramírez, del Instituto de Geografía de la UNAM.

Esta práctica transforma las concesiones mineras en productos financieros lo que permite a los inversores especular o invertir en los derechos mineros, generando distintos problemas sociales y

El investigador agrega que el establecimiento de la minería en esta zona no sólo representa un riesgo para la población, sino para las zonas arqueológicas que se localizan cerca de las minas.

Antecedentes

El caso se remonta a 1993, cuando se descubrió una pequeña mina de plata que estuvo en uso entre 1950 y 1970. La firma estadounidense Y3K Exploration solicitó a la Secretaría de Economía dos concesiones de esta área, con el fin de saber si era rentable.

En 2006, estos permisos fueron vendidos a la empresa canadiense Esperanza Silver, que en seis años incrementó la superficie concesionada en 780%, definiendo un proyecto de minería aurífera, relata el especialista quien ha documentado los conflictos sociales en esta zona desde hace varios años.

Este proyecto minero abarcaría dos tajos a cielo abierto de alrededor de un kilómetro de ancho por 70 metros de profundidad. La idea era extraer 51 toneladas de oro y 585 de plata en poco más de 12 años.

Los primeros avances de la construcción de la mina generaron inconformidad en la población, pues como planteaba el proyecto, estos tajos estarían ubicados cerca de la zona arqueológica de Xochicalco y de dos ríos que en caso de contaminación perjudicaría a distintas comunidades.

A mediados de 2013 la Semanart rechazó el permiso que imposibilitaba los trabajos, porque la mina consumiría cerca de 51% del acuífero de Cuernavaca, lo que representaría quitarles el agua a miles de personas, y por estar dentro de la zona arqueológica de Xochicalco, la cual fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1999.

Posterior a esta resolución, la empresa Esperanza Silver vendió sus activos mineros al corporativo canadiense Alamos Gold, quien tiene minas en Sonora y es considerado uno de los más importantes en México.

Sin embargo, ante el persistente rechazo social, el proyecto minero fue nuevamente vendido a otra canadiense, Zacatecas Silver, generando más de 60 millones de dólares por esta transacción en canales financieros, sin que se extrajera un sólo gramo de oro.

Necesario regular concesiones mineras

Este conflicto minero aún continúa, pues la sociedad se ha organizado para cuidar del lugar en donde viven. El geógrafo Téllez destaca la importancia de publicar el reglamento de la legislación minera aprobada en 2023 y retomar la discusión abierta sobre la iniciativa de reforma constitucional que prohíbe la minería de tajo a cielo abierto en nuestro país.

“Desde los años 90 empiezan a crecer las concesiones mineras, tanto en términos de número de títulos como en hectáreas concesionadas o en superficie. Este proyecto es un ejemplo de cómo el otorgamiento de concesiones mineras debe ser mayormente regulado, así como la posible cancelación de éstas”, concluye el doctor Téllez Ramírez.

La Jornada Morelos