

Si te tocaron los tamales para el Día de la Candelaria, el próximo domingo, serás uno de los millones de mexicanos que contribuya a una derrama económica estimada en más de mil 500 millones de pesos derivada de la venta de esta delicia, el respectivo atole y la compra de vestimenta para los “niños Dios”.
De acuerdo con la Confederación Nacional de Cámaras de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur), más de 13 mil negocios familiares formales están dedicados a la producción y comercialización de tamales, alimento esencial para la fiesta del 2 de febrero, Día de la Candelaria.
La tradición es sencilla, si cuando partiste el cinco o seis de enero la también tradicional Rosca de Reyes en tu porción salió un muñeco (regularmente un Niño Dios, pero ahora se usan figuras muy diversas), deberás invitar los tamales el dos de febrero a todos quienes compartieron contigo la Rosca. También deberás, por cierto, cooperar con la vestimenta del Niño Dios de la familia anfitriona.
Y aunque es una fiesta menos concurrida que las decembrinas, el Día de la Candelaria también es importante para la economía nacional: “Las cifras de derrama económica reflejan la relevancia de nuestras empresas en la generación de empleo, riqueza y, sobre todo, en la preservación de nuestras costumbres. Es crucial que sigamos impulsando políticas públicas que favorezcan la formalidad y la competitividad de estos actores económicos, quienes son la base de la economía mexicana”, apuntó Octavio de la Torre de Stéfano, presidente de la Concanaco-Servytur.
La representación empresarial informó que la festividad de la Virgen de la Candelaria generará, en 2025, una derrama económica superior a los 1,500 millones de pesos a nivel nacional, cifra que refleja el impacto directo del consumo de tamales, atole y la compra de vestimenta para los «Niños Dios».
La celebración del Día de la Candelaria, que se conmemora el 2 de febrero, representa una de las tradiciones más arraigadas de la cultura mexicana y, a su vez, una importante fuente de derrama económica a nivel nacional, manifestó Octavio de la Torre.

De acuerdo con las estimaciones, se espera que el consumo de tamales y atole genere una derrama económica de 1,200 millones de pesos, mientras que la compra de vestimenta y arreglos para los Niños Dios podría alcanzar los 300 millones de pesos.
De la Torre también subrayó el papel fundamental que desempeñan las empresas familiares formales, especialmente los negocios en la dinamización de la economía durante esta fecha, no solo como un evento cultural, sino como un detonador clave de actividades comerciales en diversos sectores.
Y resaltó que la producción de tamales genera empleo para miles de mexicanos y, en la actualidad, más de 40 millones de personas consumen al menos un tamal al día, lo que significa que, durante esta festividad, el consumo se triplica, considerando que el costo por tamal en promedio es de 15 pesos.
El Día de la Candelaria, dijo, es un claro ejemplo del impacto que tiene la economía informal en la vida cotidiana de los mexicanos, y a su vez, evidencia la importancia de formalizar estos negocios para brindarles mayores oportunidades de crecimiento y competitividad.
«Desde nuestra confederación, estamos comprometidos en apoyar a todos los sectores, particularmente a las microempresas y negocios familiares que dan vida a esta tradición. Las cifras de derrama económica reflejan la relevancia de nuestras empresas en la generación de empleo, riqueza y, sobre todo, en la preservación de nuestras costumbres. Es crucial que sigamos impulsando políticas públicas que favorezcan la formalidad y la competitividad de estos actores económicos, quienes son la base de la economía mexicana”, apuntó.

