

Sobre migrantes y terrorismo: La nueva era de Trump
Maximino Aldana
Las noticias no son nuevas. Desde hace muchos meses sabíamos que Donald Trump, al llegar a la presidencia de Estados Unidos, tendría dos primeros objetivos en la mira: detener la migración ilegal hacia su país y declarar a los grupos del crimen organizado en México como organizaciones “terroristas”. Independientemente de si estamos o no de acuerdo con estas decisiones, lo cierto es que tendrán repercusiones importantísimas para México. La gran cantidad de compatriotas que han migrado hacia el país del norte lo han hecho porque en México no tuvieron oportunidades de trabajo, educación, salud y seguridad. Se ha documentado hasta el cansancio que comunidades enteras de Michoacán, Zacatecas, Durango, Chiapas y otros estados de la república mexicana se han visto obligadas a desplazarse porque grupos del crimen organizado invadieron sus comunidades extorsionando a la gente, amenazándola, secuestrándola e incluso matándola. Nuestros compatriotas no se van de viaje, sino que huyen de una cruenta realidad hacia un futuro incierto en un país que, en el imaginario colectivo, prometía mejores oportunidades de vida.
En el sexenio anterior el presidente Obrador se enorgullecía en sus informes de gobierno diciendo que las remesas habían aumentado a casi el doble durante su mandato. Lo presentaba como un logro de su gobierno cuando tal aumento no era más que el reflejo de un Estado fallido. Por un lado, las remesas provienen de personas que huyeron de México porque aquí no tuvieron las condiciones mínimas que garantizaran sus derechos humanos. Por otro lado, con los abrazos que el gobierno de la 4T otorgó a los criminales, el envío de remesas se convirtió en un lavadero de dinero tal y como lo ha señalado el gobierno estadounidense en el “Annual Threat Assessment of the U.S. Intelligence Community” de febrero del 2023 y como ha sido documentado en diferentes investigaciones periodísticas, en las cuales se advierte que las organizaciones criminales trasnacionales mexicanas mueven y lavan ganancias ilícitas a través de canales de remesas legítimos. Por supuesto, el gobierno de la 4T lo ha negado todo diciendo que estas acusaciones son un “complot político” internacional en contra de nuestros prestigiados y honestos gobernantes.
Ahora se estima que más de cinco millones de migrantes ilegales que radican en EE.UU. serán deportados a México. La presidenta Sheinbaum y su club de seguidores dicen con júbilo que nuestros compatriotas serán recibidos con los brazos abiertos y con apoyos del bienestar (dos mil pesos) para rehacer las vidas que dejaron atrás. ¿En serio? ¿Acaso ya cambiaron las condiciones que obligaron a nuestros compatriotas a abandonar el país? ¿Ya hay oportunidades de trabajo, educación y salud para todos? ¿Ya no hay violencia ni extorsiones ni secuestros ni asesinatos por los limones, el pollo, los aguacates, el transporte de carga o simplemente por respirar en una “plaza” a la que no debiste meterte? ¿Podrán regresar nuestros hermanos mexicanos a las casas que abandonaron en poblados que han sido (y siguen) ocupados por grupos delincuenciales? Si las deportaciones masivas que ha prometido el presidente Trump se llevan a cabo, las remesas en México bajarán enormemente. ¿Qué va a hacer nuestro país sin todo ese dinero que tanto presumía el presidente AMLO? Serán miles de millones de dólares que dejarán de entrar a la economía de México.
En nuestro país, a los grupos del crimen organizado que siembran terror a lo largo y ancho de todo el territorio nacional y son responsables en gran medida de la migración ilegal de miles de personas cada año, se les denomina “narcotraficantes”. Ojalá que el negocio de estos grupos fuera solamente el tráfico de narcóticos. Pero no. Actualmente llevan a cabo todo tipo de actividades criminales, algunas de ellas verdaderamente atroces. El problema de que estas organizaciones sean declaradas grupos terroristas en EE.UU. no radica en que vayamos a ser invadidos por los gringos como si fuéramos el “Vietnam” latinoamericano. El problema para nuestro gobierno es que ahora los políticos que protegen a estos grupos criminales no van a ser considerados simplemente como corruptos, cómplices de narcotráfico o de lavado de dinero. Ahora los gobernantes y líderes a los que se les demuestre complicidad con el crimen organizado serán juzgados internacionalmente por terrorismo y procesados de acuerdo con las leyes correspondientes. Es muy diferente ser acusado por narcotráfico que ser acusado por terrorista. Ese es el miedo que ahora tienen nuestros gobernantes. Por eso les ha temblado la mano y la voz para aceptar la realidad del terror que los “narcos” han implantado en México.

Nuestros gobernantes se protegen con argumentos puristas respecto a que los grupos terroristas deben tener manifiestos con ideologías políticas o religiosas, de lo contrario no son terroristas, aunque mantengan aterrorizada a la población, se apropien de territorios y gobiernos locales, asesinen ferozmente a muchísima gente o la obliguen a migrar ilegalmente. Cuando sus argumentos no alcanzan porque la realidad del terrorismo les cae encima, los gobernantes cacarean el respeto a la soberanía nacional. Pero lo único que han estado haciendo es proteger sus traseros. Considero que es profundamente lamentable que un gobierno extranjero tenga que hacer el trabajo que se debió hacer en nuestro país desde hace mucho tiempo. Narcotraficantes mexicanos de altísimo perfil que fueron (o son) líderes de organizaciones criminales capaces de cometer las más violentas atrocidades, están siendo procesados en EE.UU. porque en México no se les hizo nada, absolutamente nada. Las medidas impuestas por Trump no nos gustan porque ponen en evidencia el Estado fallido en que se convirtió México. Espero sinceramente que los millones de migrantes que serán repatriados durante la nueva administración de Trump puedan conseguir trabajo y reconstruir sus vidas en nuestro país, donde el narcotráfico existe precisamente porque no hay otras fuentes de trabajo y el Estado es incapaz de garantizar los derechos humanos más básicos, incluyendo el derecho a la vida. Espero que podamos terminar esta locura a la que nos hemos acostumbrado sin que gobiernos extranjeros tengan que hacer el trabajo que sólo a nosotros nos corresponde. Entonces, sólo entonces, seremos un país libre y soberano.

Imagen generada con IA cortesía del autor
EL MUNDO ES DE ELLOS
Fernando de Ita
Los registros visuales de la coronación de Donald Trump como nuevo emperador de América son escalofriantes porque nos muestran el triunfo de la élite económica más corrupta ignorante y cínica de los Estados Unidos. La cuestión de fondo es que esos bárbaros llegaron ahí porque la “mayoría silenciosa” de la era de Nixon votó en las urnas por un delincuente juzgado y sentenciado por violar la ley. Es decir, lo hizo a sabiendas de que elegían a un hombre blanco racista, misógino, autoritario, prepotente, acosador de mujeres y con la mente más estrecha y extraviada de los 46 presidentes de la Unión Americana que le precedieron.
Quien ha tenido oportunidad de recorrer parte de la “América profunda” sabe que la incultura general de esas poblaciones es de proporciones bíblicas porque les permite ignorar lo que está fuera de su comunidad y en consecuencia pensar que su mundo es el único que tiene sentido. Naturalmente son muchos los factores que llevaron al sátrapa de Trump a su segundo mandato, pero el hecho es que como ocurrió en México la mayoría de los votantes que incluye a diversas minorías, le dio todo el poder a una sola persona, sin considerar, en el caso de Trump, que se lo daban a un personaje más cercano a los emperadores desquiciados de Roma, y no a los dictadores como Augusto, Marco Aurelio o Adriano que forjaron la gloria del imperio. Escogieron a un híbrido de Nerón y Calígula. Así le fue al mundo latino en ese tiempo y así le irá al globo terrestre en el nuestro.
Como vecinos del Imperio México pagará las primeras y más graves consecuencias, ya descritas en los primeros 200 decretos firmados por el nuevo habitante de la Casa Blanca. Curiosamente esa amenaza ha logrado lo imposible en México: Que el presidente del senado, José Gerardo Rodolfo Fernández Noroña convoque a la oposición a un frente nacional en defensa de la soberanía. Como el tema es otro paso de largo por esta nueva hipocresía del partido en el poder y sólo digo que la llamada oposición en México es tan lamentable como sus dirigentes pasados presentes y futuros -porque siempre son los mismos-.
Como el director de LJM nos pidió ser muy breves, y precisamente porque otros respetados articulistas no han respetado la brevedad y tampoco han agregado nada que no se hubiera repetido tantas veces sobre la llegada de Donald Trump, solo añado que la presidenta Claudia Sheinbaum se ha mostrado prudente y serena ante el ciclón categoría 5 que se nos viene encima.
El impacto de los Decretos de Trump: ¿Bendición o Maldición?
En el segundo dia de su segunda administración como Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump firmo poco más de cuatro decenas de “Decretos” u ordenes ejecutivas. En mi opinión -como profesional del derecho, como activista político y como cristiano- , un decreto firmado tiene efectos jurídicos, materiales y espirituales. Me explico. Tiene efectos jurídicos porque un decreto presidencial obliga a los funcionarios públicos de su administración a cumplirlo, aquí tanto la acción como la omisión tiene responsabilidad legal para los encargados de llevarlos a cabo. Tiene efectos materiales porque el cumplimiento o no, de dichos decretos, cambiará el estado en el que se encuentran las cosas objetivamente. En este sentido, los decretos son disposiciones jurídico-administrativas que tienen por objeto hacer cambios a la realidad legal y política existente. Y, finalmente, espirituales porque el decretar tiene efectos en la vida de las personas en lo particular y en lo social, generando bendición o maldición, según sea el decreto.
De ahí, que quien no toma en serio los decretos -que cambian la vida de las personas en lo individual y de las naciones en lo colectivo- generalmente tiende a fracasar, a debilitarse o a perder victorias conquistadas con anterioridad . Si un decreto no se cumple, el estado de derecho se debilita y la ciudadanía se acostumbra a que si sus gobernantes no cumplen con las disposiciones legales, ellos tampoco tienen la obligación de hacerlo. Cuando un decreto no se cumple materialmente la situación que intentaba cambiar, continuara. Aquí las sociedades se hacen inmutables, el status quo prevalece y la posibilidad de un cambio, de una transformación, o nunca sucede, o se posterga para otros tiempos. Cuando un decreto se hace en el mundo espiritual, nuestra declaración tiene poder. Este poder surgido de nuestra boca, de nuestra firma, tiene el poder de cambiar tu vida, la de tu familia y la de tu nación. Un decreto afecta el mundo espiritual y puede traer luz o tinieblas a una sociedad durante ese momento histórico.
Trump en su mensaje inaugural como Presidente número 47 de los Estados Unidos, hizo varias declaraciones discursivas, muchas de ellas se convirtieron en decretos legales un día después. Aquí describo algunos que creo afectan directa o indirectamente a nuestro país.
- Declaración de Emergencia Nacional en la Frontera Sur. Despliegue de las fuerzas armadas y terminar la construcción del muro fronterizo que divide a México de los Estados Unidos.
- Declaración a los carteles del narcotráfico como organizaciones terroristas. Lo que permitirá la intervención de cuentas bancarias y la posibilidad de una intervención militar en territorio mexicano por fuerzas especiales de los Estados Unidos.
- Eliminación de la Ciudadanía por Derecho de Nacimiento. Hijos de inmigrantes ilegales no recibirán automáticamente la ciudadanía por nacer en territorio de Estados Unidos, derecho constitucional e internacionalmente establecido.
- Deportaciones, fin de las políticas de asilo, expulsión masiva. Arranque de redadas en ciudades santuario, escuelas, hospitales y templos.
- Derogación del nombre de Golfo de Mexico, rebautizándolo como Golfo de America. Violando desde luego disposiciones legales internacionales.
- Eliminación de la Aplicación CBP-One para detener la entrada de migrantes y frustrar el proceso migratorio de miles de personas
- Política de “Quédate en Mexico” (Remain in Mexico) reinstaurando la política para que los diferentes solicitantes de asilo esperen en territorio mexicano.
- Fin a la política migratoria de “catch and release” (detener y liberar). Toda persona que ingrese a territorio estadounidense será detenida y deportada de inmediato.
- Adelantar la revisión del T-MEC, con la amenaza de restringir el comercio y aplicar a México y Canadá aranceles de manera inmediata.
Además promulgó más decretos con efectos domésticos para Estados Unidos y para organizaciones multilaterales internacionales. Domésticamente destacan: indultos para los sentenciados por el “Asalto al Capitolio”; reversión de ordenes ejecutivas de Biden; acabar con los beneficios sociales por políticas de genero; congelamiento de contrataciones federales; creación del Departamento de Eficiencia Gubernamental, que dirigirá Elon Musk, buscando recortar el gasto público; fin a los subsidios gubernamentales para impulsar la utilización de vehículos eléctricos; retorno obligatorio al trabajo presencial de los empleados federales; y desclasificar documento de los asesinatos de John y Robert Kennedy.
De los internacionales destacan por el impacto que tendrán: el retiro de Estados del Acuerdo de Paris, es decir de la COP, la organización mundial que combate el cambio climático, el calentamiento global y los compromisos de los países para reducir los gases de efecto invernadero; la salida de EUA de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la institución que marca las políticas públicas en materia de salud de la ONU; el congelamiento temporal a la prohibición de Tik-tok, en EUA hasta que se realicen las medidas para proteger la seguridad nacional; y la expansión y legalización del uso del Bitcoin, lanzando incluso su propia moneda “memecoins”.
No tengo duda que todos estos decretos tendrán un efecto en la vida de millones de personas tanto habitantes de los Estados Unidos, como de Mexico y del mundo. Es claro que tendrán efectos negativos o positivos, según sea el caso, pero todavía es más claro que, al estilo Trump, habrá ganadores y perdedores. Lo cierto es que no podemos hoy ingenuamente pensar que no habrá impacto, que no tendremos que adecuarnos y tomar decisiones en torno a los multicitados decretos. Ya sucedieron, ya son legales, ya generaron responsabilidades sobre funcionarios y ya empezaron una revolución en el mundo espiritual, para bien o para mal.
¿“Make America Great Again” a costa de millones de nosotros o para beneficio de nosotros? Esa es la pregunta. ¿Serán de bendición o de maldición? ¿Ayudarán a construir un nuevo orden mundial o es una nueva etapa del soñado imperialismo Yankee? No hay respuestas, pero las tendremos muy pronto porque el futuro, con la llegada de Trump, parece haberse convertido en inmediato. ¿“Make America Great Again”? Sí, la respuesta es sí. Mexico y toda Latinoamérica también somos América.
Mientras tanto Yo decreto: “prosperidad compartida; leyes justas y humanas; tecnología al servicio de los seres humanos; liderazgo político al servicio de la gente; mucha, mucha sabiduría y paciencia para nuestra Presidenta y los funcionarios de su gobierno; y una gran bendición para todo el territorio de México y para todas y todos los mexicanos”. Se tenía que decir, se dijo, y se decretó.
ÓRDENES EJECUTIVAS DE TRUMP: UN RETROCESO EN POLÍTICAS CLAVE
Ismael Eslava Pérez
En sus primeras acciones tras asumir el cargo, Donald Trump promulgó órdenes ejecutivas que han despertado fuertes cuestionamientos a nivel nacional e internacional. La propuesta de revocar la ciudadanía por nacimiento para hijos de inmigrantes indocumentados pone en riesgo la estabilidad de miles de familias, generando un clima de incertidumbre y temor entre comunidades ya vulnerables. Además, la declaración de emergencia nacional en la frontera sur para justificar un mayor control militar y la expansión de barreras físicas ha sido vista como una medida desproporcionada que podría agravar la crisis humanitaria en lugar de resolverla.
Otras decisiones han impactado áreas fundamentales para el desarrollo sostenible y la equidad global. La retirada del Acuerdo de París, por ejemplo, representa un retroceso en los compromisos medioambientales, lo que afecta directamente a comunidades que dependen de un entorno saludable para su subsistencia. De igual manera, la eliminación de políticas que promueven la igualdad y la inclusión en las instituciones federales representa un golpe a los avances logrados en la lucha contra la discriminación, enviando un mensaje preocupante sobre las prioridades de su administración.
Estas acciones no solo comprometen la credibilidad del gobierno estadounidense en el escenario internacional, sino que también generan un impacto profundo en los derechos humanos y valores fundamentales de justicia y dignidad. La comunidad global ha expresado su preocupación ante medidas que, en lugar de fortalecer la cooperación y la solidaridad, parecen perpetuar desigualdades y tensiones sociales. La responsabilidad de construir un futuro más equitativo recae ahora en la capacidad de los actores internacionales y la sociedad civil para contrarrestar estas políticas divisivas.
Donald Trump: su política de regresión de derechos humanos
La lucha por el reconocimiento de los derechos humanos ha sido ardua y extendida a lo largo de la historia. Si bien los derechos humanos existen, estos deben ser reconocidos buscando la dignidad de las personas y se entiende que dado el principio de progresividad su avance debe ir consolidándose. Sin embargo, ello no es así, como ha quedado demostrado en el discurso de toma de posesión de Donal Trump como presidente de los Estados Unidos (EU).
Donald Trump asumió como presidente de EU y llegó para imponer su ley con una serie de órdenes ejecutivas enfocadas en combatir la inmigración; eliminar programas educativos enfocados en diversidad, equidad e inclusión; libertad de expresión; medio ambiente que incluye retirar a EU del Acuerdo de París y de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre muchas otras acciones. Las políticas señaladas, de la forma que han sido planteadas, son un serio retroceso en materia de derechos humanos.
En primer lugar, declaró un estado de emergencia nacional en la frontera sur, implementando las siguientes medidas: utilizar al ejército para reforzarla; clausura de las vías abiertas para migración legal y la suspensión del CBP One; deportaciones masivas de millones de mexicanos; la reinstalación del Quédate en México.
Con estos planteamientos se vuelven a poner en el centro de la atención no a las personas sino a los nacionalismos. En materia de migración no solamente desdeña dar un tratamiento humanitario al tema, sino que vuelve a hablar de segmentos y razas. Este tipo de medidas criminalizan el fenómeno migratorio y fomenta actos de discriminación racial. Se requieren acuerdos multinacionales para plantear una política migratoria que vaya más allá de la contención de los flujos migratorios basada en la detención y deportación expedita de personas, que este revestida de una visión humanitaria en la que el eje central sea el respeto a los derechos humanos.
Trump revocó protecciones para las personas transgénero y puso fin a los programas en apoyo a la diversidad, la equidad y la inclusión dentro del Gobierno federal. Ambas acciones representan cambios importantes: una orden declararía que la administración federal sólo reconocerá dos géneros inmutables asignados al nacer: masculino y femenino. Otra orden eliminó programas educativos enfocados en diversidad, equidad e inclusión, argumentando que promueven divisiones en lugar de unidad, también se suspenden los programas sobre diversidad, equidad e inclusión, ordenando identificarlos y ponerles fin dentro del gobierno, revocando los esfuerzos del Gobierno anterior por ampliar las designaciones de identidad de género, como en los pasaportes.
La política propuesta resulta absurda y discriminatoria, además de desconocer la existencia de derechos de las personas en función de géneros y volver al tema binario superado ya en diversos tratados internacionales. Nadie tiene que sufrir consecuencias negativas en el ámbito de la educación, el empleo y ni siquiera familiar y social por tener una preferencia sexual distinta a la hegemónica.
Se anunció una emergencia energética nacional para aumentar la producción de petróleo y gas, retirando subsidios a vehículos eléctricos. También refirió que el país saldrá no sólo de los Acuerdos Climáticos de París, sino también de la Organización Mundial de Salud.
En materia de medio ambiente el presidente Trump pone en entredicho el desarrollo sustentable pensando en el hoy y no en las futuras generaciones volviendo al uso de materias energéticas contaminantes y desconociéndose y planteando que los EU se salga de los acuerdo que habían firmado.
El surgimiento de Organización de las Naciones Unidas derivo en la firma de la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1945 como parte de los procesos para evitar volver a tiempos de guerra o conflicto armado. De acuerdo a los fines que animaron su creación, debemos concluir que siempre será mejor el dialogo y el consenso entre naciones que imponer unilateralmente voluntades, sin desconocer que deben enfrentarse problemas de violencia e inseguridad pero no se puede imponer la pretendida ley de los supuestamente más fuertes.

