

(Nuestras raíces)
La Transculturación
Muchas veces para describir o explicar los procesos culturales por los que atravesaron y atraviesan tras la conquista, la colonización y la formación y desarrollo de estado nación, los descendientes de los pueblos mesoamericanos y los representantes actuales de los pueblos originarios y afrodescendientes, se usan adjetivos como unión, fusión, sincretismo, asimilación, aculturación, o incluso amalgama. El uso de estos términos, como todo, tiene sus límites conceptuales. Los límites que me interesa comentar aquí tienen que ver con la ilusión de simetría entre las situaciones de los participantes o agentes involucrados en la negociación de los espacios culturales desde el momento de la conquista y que se derivan del uso de los términos mencionados.
Sin embargo, en algunas situaciones en las que se argumenta y se explican situaciones culturales post coloniales, en cambio, lo que se requiere es destacar la asimetría de las relaciones de poder entre conquistadores y conquistados, colonizadores y colonizados y la dirección en la que se ejercen actos de violencia o explotación. Así es como, en ocasiones, no basta con expresar que una cultura se adapta a otra, de una manera pasiva y de esta unión de producen “amalgamas”.
Existe un concepto que se llama transculturación, que es interesante pues puede ayudar a expresar cuando esto se requiere, situaciones de preferencia, de oportunismo y de imposición, entre otras. Pero también permite subrayar mediante su uso que, si algo es constante en el desarrollo de las culturas, esto es el cambio, la transformación y la generación de la cultura misma, y que con esto, en ocasiones se da también la incorporación de elementos “ajenos”, en lo que sería un proceso de aculturación. Junto a lo anterior, sucede de forma paralela una desculturación, al perderse los contextos sociales que sustentaban usos culturales determinados que son paulatinamente desplazados y sustituidos por otros. En. Todos estos procesos, surgen también nuevos fenómenos culturales, en un proceso que un académico y funcionario de apellido Ortiz llamó neoculturación.

El concepto de transculturación se lo debemos al estudioso de espectro amplio, don Fernando Ortiz Fernández, quien, entre otros notables trabajos, ejerció los de antropólogo, abogado e historiador. Nacido a fines del siglo XIX, fue de origen cubano.
Como no es extraño, al haber nacido en Cuba, sustentó su obra en los procesos sociales, políticos y económicos relacionados con la población afrodescendiente, y subrayó en sus publicaciones fundamentales, la asimetría de los procesos coloniales en América, con un punto de vista que requiere incluir las tensiones y las relaciones entre dominantes y dominados y los resultados emergentes de los procesos de desarraigo comunes en los pobladores de los territorios coloniales. De esta manera Ortiz Fernández creó un aparato conceptual que es una interesante herramienta de estudio para los procesos que atañen no solo a los afrodescendientes americanos, sino también a los pueblos originarios del continente.
*Profesora Investigadora de Tiempo Completo de El Colegio de Morelos

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