

Por Jazmin Aguilar
Jorge Cázares Campos (1937–2015) fue un destacado pintor y muralista mexicano, reconocido por sus paisajes que capturan la esencia y la belleza de Morelos, su tierra natal. Nacido en Cuernavaca, encontró en la naturaleza su principal fuente de inspiración, plasmando en su obra los exuberantes paisajes de la región, desde sus volcanes y montañas hasta la riqueza de su flora y fauna. Su estilo, caracterizado por el detallismo y un uso vibrante del color, lo convirtió en un referente de paisajismo en México.
A lo largo de su carrera, Cázares Campos desarrolló una prolífica obra que incluye no solo pinturas, sino también murales que adornan edificios públicos y privados. Sus creaciones, llenas de vida y movimiento, han sido expuestas tanto en México como en el extranjero, destacando por su capacidad de transmitir la espiritualidad y la conexión con la naturaleza. Además de su labor artística, fue un apasionado promotor cultural que contribuyó al desarrollo del arte en Morelos y dejó un legado que sigue siendo fuente de inspiración para nuevas generaciones de artistas.
Internacionalmente conocido por los más de cien paisajes que pintó para la empresa de cerillos “La central”, obras que adornan el reverso de las singulares cajitas amarillas. Este trabajo, según cuenta el propio Cázares Campos en los diversos documentales que le realizaron en vida, le permitieron conocer y enamorarse más de su patria. Pues tras firmar el contrato con “La central”, se dedicó a viajar por toda la república para plasmar los paisajes más representativos del país.
Expropiación de espacios para el arte
Jorge Cázares Campos es recordado como un incansable luchador por los espacios culturales en Morelos. Inspirado por la rica historia de la región como epicentro cultural, dedicó su vida a promover y preservar su legado artístico. Aunque nunca buscó reconocimiento público ni cargos oficiales, su pasión y determinación lo convirtieron en un pilar fundamental para el surgimiento de instituciones culturales en el estado. Su visión de transformar a Cuernavaca en la «ciudad de los 100 museos» lo llevó a vincularse con destacados círculos de distintos ámbitos de la época.
En la década de 1980, cuando el gobernador Lauro Ortega planteó convertir el edificio de la calle Matamoros, originalmente destinado a ser el Teatro de la Ciudad, en la sede del Congreso local, Cázares Campos encabezó esfuerzos para rescatar y abrir espacios emblemáticos como el Cine Morelos, el Teatro Ocampo y el Jardín Borda.

Para 1989, su influencia fue decisiva en la creación del Instituto de Cultura del Estado de Morelos. También participó activamente en comités, juntas y consejos culturales que respaldaron proyectos como el Centro Morelense de las Artes. Su generosidad lo llevó a apoyar iniciativas independientes, incluyendo galerías como la del Centro Cultural Universitario, consolidándose como una figura clave en la promoción cultural de Morelos.
“No se puede entender a mi padre sin los libros”
En una visita al taller del pintor, La Jornada Morelos tuvo el privilegio de platicar con Jorge Cázares hijo, quien compartió reflexiones sobre la vida y obra de su padre: “Mi papá no se entiende sin los libros”, dice mientras recorre con la mirada la biblioteca que ahora ocupa un rincón especial del estudio un espacio que respira historia.
“Los libros son una parte imprescindible de su formación, porque mi papá fue autodidacta”, continúa contando, “mi papá estudió hasta la preparatoria, él se quería ir a estudiar a San Carlos, en México, pero él se queda huérfano a los 16 o 17 años. Tuvo que empezar a trabajar desde joven para ayudar a su mamá y entonces él aprendió lo que habría sido una carrera universitaria tanto de pintor como, de todo lo demás en libros y libros”.
Al abrir las puertas de esta biblioteca se revelan volúmenes gastados por el uso, colecciones enteras de historia como la de Valentín López; reconocimientos de su época de promotor cultural, ediciones técnicas de pintura, como de Miguel Ángel, Rembrandt, Picasso, impresionistas de todo tipo; y un universo de detalles que hablan del rigor con el que documentaba cada obra.
El detalle en la obra de Cázares
Al mencionar la obsesión de su padre por los detalles, la mirada de Jorge hijo se ilumina.
“Después de que se enfermó, tuve la oportunidad de estar más cerca de él. Fue en esos años que empecé a hacer ampliaciones de sus cuadros y, para nuestra sorpresa, descubrimos un mundo nuevo dentro de sus propias obras”, dice mientras extiende algunas impresiones. En estas ampliaciones, texturas imperceptibles al ojo desnudo cobran vida: hojas diminutas, sombras meticulosamente trabajadas, paisajes que parecen infinitos en su profundidad. “Él mismo se sorprendía y hasta se espantaba: ‘¿Cómo pinté eso?’, me decía. Pareciera como si, al pintar, estuviera completamente transportado al paisaje”.
La dedicación de Jorge Cázares era tal que incluso los fragmentos más pequeños de sus obras podrían ser considerados cuadros independientes. “Era increíble cómo lograba plasmar esa cantidad de información en espacios tan reducidos. Él tenía un miedo constante de que los detalles se vieran burdos, pero lo que logró fue justo lo contrario: obras que desbordan en detalles tan reales”. Cada trazo parecía un reflejo de su conexión íntima con la naturaleza, una conexión que, según su hijo, lo mantenía en un estado de trance creativo. “Todo este tiempo desde que se enfermó hasta que murió, él vivía sorprendiéndose de su propia obra, se dedicó como a estudiar literalmente su propia obra”.
Los murales en el Palacio de Gobierno
En los muros del Palacio de Gobierno de Cuernavaca, Jorge Cázares dejó una de sus huellas más visibles. Dos murales en el salón Bicentenario, que hacen alusión a la gesta histórica de la Independencia: Estado Mayor del Ejército del General José María Morelos y El General José María Morelos y Pavón, Frente a la ciudad de Cuautla, 9 de febrero 1812. “Esos murales son el ejemplo perfecto de su rigor. Todo lo que pintaba estaba sustentado en investigación. Se subió al Cerro Calderón, dónde tomó fotografías, realizó estudios cartográficos, hacia bocetos de la vegetación, hacia mediciones. Quería que todo, desde la línea del horizonte hasta los detalles más pequeños, fuera real”, comenta su hijo mientras describe las escenas que representan la lucha y la esperanza del pueblo morelense.
Entre las figuras monumentales y los símbolos históricos, hay detalles que muchos podrían pasar por alto. “En el horizonte apenas se ve Cuautla como una línea, pero si te acercas, descubres que está lleno de elementos reales: la Hacienda del Hospital, el acueducto. Incluso las águilas tienen un mensaje oculto. Una lleva la bandera realista desgarrada, la otra una serpiente, simbolizando la derrota de los realistas y el triunfo del pueblo”, explica con admiración.
El tiempo que Jorge Cázares dedicaba a una obra era imposible de medir. “No pintaba un cuadro de principio a fin; trabajaba en cinco o seis a la vez, y podía tardar meses. Cada vez que desmenuzamos una de sus piezas, encontramos algo nuevo: detalles históricos, texturas que enriquecen el mensaje. Hizo un trabajo de años, no exagero si te digo que décadas, no paro de documentarse para hacer este trabajo, para plasmar las proporciones reales de los espacios. Es un trabajo que refleja décadas de amor por su tierra y su gente”, concluye su hijo.
Democratización de la cultura
En cada conversación sobre su obra, Jorge Cázares Campos insistía en un sueño que parecía tan simple como imposible: democratizar la cultura. No solo quería que las personas se acercaran al arte, sino que lo vivieran como parte de su identidad. En sus palabras, la cultura no debía ser un privilegio de élites ni un lujo reservado para ciertos círculos: “La cultura era cuestión de sensibilidad y no de un estatus social o nivel económico”, decía con firmeza.
“Sin embargo, mi padre siempre tuvo una especie de contradicción, una especie de paradoja. Porque casi toda la obra de mi padre se encuentra en colecciones privadas, no están disponibles para el acceso al público” comparte Jorge Cázares Clement. “muchos de sus cuadros están en edificios gubernamentales y oficinas de muchas embajadas de México, en Bue4os Aires, España y varios países más. “Es un orgullo que sus cuadros estén en estos lugares, pero a menos que los embajadores te reciban en sus oficinas, el público no puede verlas. Es algo muy triste porque a mi padre siempre le causó un conflicto muy fuerte”.
Desde que se iniciaron los murales del palacio de gobierno, durante el gobierno de Lauro Ortega y hasta su finalización con Marco Adame, se había prometido convertir ese espacio en público; caso que no tuvo oportunidad de ver. “Margarita González Saravia, desde su campaña dijo que ese espacio iba a hacer un espacio público. No ha sucedido. Pero bueno, eso no quiere decir que no lo vayan a hacer. Esperemos que el espacio se pueda abrir al público para que las personas conozcan la historia que plasmó mi padre en sus pinturas y todas las figuras emblemáticas de Morelos”, expone.
Sobre el olvido de la imagen natural y las alianzas institucionales
Jorge Cázares Campos hablaba con fervor del paraíso que alguna vez fue Morelos, un estado que para él representaba la riqueza natural y cultural en su máxima expresión. Pero también era un crítico implacable del crecimiento urbano desmedido. “Mi papá fue muy crítico todo el tiempo respecto al deterioro ambiental, invitaban a mi papá frecuentemente para hablar en conferencias o dar algo algún tipo de opinión en algún foro, desde foros políticos hasta cuestiones culturales y siempre mencionaba eso: -Estamos destruyendo la naturaleza, la estamos lacerando-. Él hablaba mucho del crecimiento anárquico, el que haya un crecimiento demográfico no quiere decir que la mancha urbana desplace las zonas naturales”.
El campo fue siempre el corazón de la obra de Jorge Cázares Campos. Sus paisajes no solo capturaban la belleza de la naturaleza, sino que hablaban de las manos que la trabajan, de las historias que nacen entre surcos y cosechas. Retomar esa esencia, dice su hijo, podría abrir un diálogo entre las instituciones culturales y las comunidades agrícolas.
Jorge Clement continúa conversando que después de algunas pláticas fugaces con la gobernadora, sobre el acervo de su padre, la palabra “transversalidad” ha resonado como una oportunidad de conectar diversos sectores, entre la secretaría de cultura y la de desarrollo agropecuario: “mi padre estaría más que contento de que su obra sirviera como punta de lanza para promover iniciativas que apoyen al campo morelense”. Hablando de este tema, de abonar a la conciencia ambiental y cultural de los morelenses, para Jorge hijo es importante visualizar alianzas con la secretaria de desarrollo agropecuario, encabezada por Margarita Galeana, que en conjunto con el apoyo de la gobernación, se puedan desplegar iniciativas y exposiciones para posicionar la obra de su padre como parte de la identidad cultural, histórica y natural de todo Morelos.
Un titán de identidad
Cariñosamente recordado por muchos de sus amigos y familiares como un gran ser humano, generoso y humilde. Enamorado de la belleza del estado, Cázares Campos siempre creyó en el poder transformador del arte y su accesibilidad para todos. Su legado trasciende su obra pictórica; representa un puente entre la naturaleza y el arte, una invitación a valorar la riqueza cultural y ambiental de México.
Le agradecemos ampliamente a Jorge Cázares Clement por abrir las puertas del taller que alguna vez fue de su padre. De compartirnos algunas valiosas fotos y anécdotas; por su labor de rescate del acervo de su padre, que, sin él, el desarrollo cultural de Cuernavaca hubiera tomado otro rumbo. Su influencia perdura en las generaciones de artistas que han seguido sus pasos y en el aprecio que los morelenses sienten por los paisajes que él inmortalizó en sus lienzos. A través de su trabajo, Cázares Campos no solo retrató el alma de Morelos, sino que también consolidó un vínculo eterno entre el arte y la tierra.



Honran la memoria del morelense universal
Jazmin Aguilar
A cinco años de su partida, el legado de Jorge Cázares Campos (1937-2020), paisajista cuernavaquense y ferviente promotor cultural, se mantiene en la memoria de Cuernavaca y de México entero.
Pintor autodidacta y considerado fiel heredero de la tradición artística de José María Velasco, Cázares Campos dedicó su vida a retratar de forma docta los paisajes de su querido México.
No solo fue un amigo entrañable para quienes tuvieron el privilegio de conocerlo, sino que también un compañero cotidiano de todos los mexicanos. Su arte trascendió museos y galerías al formar parte de un objeto tan simple y emblemático como las cajas de cerillos de “La Central”. Esas pequeñas cajas de cartón, adornadas con sus paisajes llenos de texturas y color, se convirtieron en un ícono doméstico, presentes en nuestras cocinas y bolsillos, como un detalle tan familiar y cercano de su propio arte.
Esos y otros recuerdos se verbalizaron en la íntima, pero significativa conmemoración luctuosa del pintor. En la sala cálida de la casa que lo vio pintar, y que fuera su taller, se llenó de amigos, colegas, admiradores y familiares que, entre abrazos y saludos profundos, se reunieron para conmemorar su legado.
El momento se aprovechó, además, para presentar el tercer volumen de la revista 17 de Abril, del Instituto Estatal de Documentación y Archivo General de Morelos. Dedicada totalmente al cronista visual.
A la invitación asistieron figuras líderes del ámbito político y cultural de la ciudad, todos ellos colegas del testimonio del desarrollo cultural de Cuernavaca. Entre ellos, el secretario de Gobierno y gran amigo del pintor, Juan Salgado Brito; en representación de la rectora de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, el secretario de extensión Gerardo Gama; Maritza Cantú Nava encargada del Archivo Histórico Estatal; Julián Vences, director de la revista 17 de Abril y del Instituto Estatal de Documentación y Archivo; el rector del Colegio Morelos, Carlos Barreto Zamudio; la rectora del Centro Morelense de las Artes (CMA), Natalí Sánchez Ríos; Nancy Merary y Gabriela de la Mora del CRIM UNAM; Margarita Galeana, secretaria de Desarrollo Agropecuario y el ex regidor César Salgado Castañeda, entre muchos amigos más.
La tertulia empezó con la proyección de documentales sobre la vida y obra de Don Jorge: un homenaje didáctico para quienes no lo conocieron y una remembranza para quienes compartieron momentos con él. La sala se llenó de anécdotas y reflexiones entre el aforo selecto, más bien perfecto para la ocasión, que recordaron su pasión por retratar la naturaleza, su generosidad como amigo y su inigualable capacidad de convertir los paisajes en poesía visual. El evento sirvió también para destacar la figura de Cázares como uno de los titanes de la cultura en Morelos, junto a Adalberto Ríos Szalay y Valentín López González, (según las palabras del escritor Gustavo Yitzaack Garibay L.).
El morelense más universal
Con una maestría en el detalle, los paisajes de Cázares Campos son ampliamente reconocidos entre los grupos eruditos tanto a nivel nacional como internacional, pero que desafortunadamente, muy pocos morelenses conocen su obra y los grandes cambios que promovió en la escena cultural de su natal Cuernavaca. Jorge Cázares Campos siempre estuvo enamorado de la vegetación, el campo y los colores de los paisajes. Preocupado por la vida cultural y las oportunidades para los artistas, trabajó incansablemente para abrir y promover espacios para que Morelos fuera un estado culto.
“Hay gente que aún no conoce la obra de mi papá”, declaró Jorge Cázares Clement, hijo mayor del pintor, durante la reunión. Contando que, durante los últimos meses que compartió con su padre, tomó conciencia sobre el valor de rescatar los acervos de los artistas, esas personas valiosas que han pasado por Cuernavaca y han sido parte de su historia: “Estamos haciendo una serie de ejercicios para posicionar la imagen de mi padre, sin otro objetivo más que el de rescatar la historia, porque la única manera de comprendernos es conociendo y visitando nuestra historia, la cultura es eso finalmente”.
Durante la velada se reflexionó sobre el acervo del pintor, que comprende una gran cantidad de obras, carteles, entrevistas, notas de prensa, fotografías y demás. “Tras la lectura del testamento, quedé como encargado de hacer el inventario de su obra. Me quedé cortísimo al ver el basto acervo que había dejado. Por eso considero importante preservar el legado cultural e histórico de los grandes artistas de la entidad”, comenta Jorge hijo.
Se dejó en la mesa la iniciativa de abrir un espacio, una bóveda que resguarde los valores históricos de la cultura en Morelos y poder tener acceso a ellos: “Mi padre tenia la idea de expropiar el estacionamiento de enfrente del teatro de la ciudad, el que colinda con el jardín borda, dedicarlo para los acervos de los más de 50 artistas plásticos que han vivido en el estado”.
Jorge Cázares Clement hizo un llamado a las autoridades gubernamentales y académicas asistentes, para trabajar de manera interinstitucional en el rescate, manejo y preservación de estos acervos: “Me gustaría retomar esta iniciativa, pero es un trabajo muy extenso, hace falta la cooperación de muchas instancias. He platicado esta idea con diversos círculos y hasta con la gobernadora. Se están abriendo caminos muy interesantes, y espero que muchos actores de diferentes ámbitos se puedan sumar para poder llevar a cabo esta propuesta”.
Margarita Galeana secretaria de Desarrollo Agropecuario secundó la iniciativa comentando: “Está en nuestras manos hacer que esta obra perdure, que no muera el legado de los grandes maestros. Comparto la pasión de tu padre por el campo. Debemos hacer todo por difundir su legado para que los jóvenes y los niños conozcan la obra de Jorge Cázares Campos. La realidad es que Morelos ha sido inspiración para mucha gente. Nos sumamos completamente a este gran proyecto. Hagamos un proyecto redondo”.
En honor el cronista visual de México
Cayendo el ocaso y tras la breve plática, la emotividad aumentó en la sala y al son de las notas de trova de Isaías Alanís, varios de los asistentes nos compartieron unas palabras sobre el pintor.
Juan Pablo Picazo compartió cómo recuerda al pintor: “Hablar de Jorge Cázares es hablar de una época de conciencia para Cuernavaca y Morelos. Su casa estaba siempre abierta para artistas y personas que buscaban consejo. No buscaba protagonismo; su objetivo era el crecimiento cultural de la ciudad y convertir a Cuernavaca en la “ciudad de los 100 museos”, decía Jorge. Tenía proyectos ambiciosos que quedaron inconclusos, pero su visión sigue inspirándonos.”
César Salgado Castañeda, uno de sus amigos de infancia, añadió: “Estamos aquí celebrando los cinco años de nuestro amigo Jorge Cázares. Aunque ha trascendido, nos ha dejado una gran obra y, sobre todo, un gran mensaje sobre la identidad de Cuernavaca y Morelos. Jorge llamaba a este lugar su paraíso, y es nuestra responsabilidad conservarlo como tal. Su legado debe trascender aún más allá de las fronteras del estado. Es nuestro compromiso hacerlo perdurar. Le mando un saludo a Jorge, que nos siga cuidando y que nos mande más paisaje de dónde esté”.
La familia de Cázares también dedicó palabras que resonaron profundamente. Su esposa, Minda Clement, expresó con gratitud: “Gracias a todos por esta manifestación de amor hacia Jorge, a quienes vinieron a compartir un rato con nosotros. Siempre decía que quería que su legado quedara como un acervo para que la gente supiera cuánto amaba Morelos. Ese amor por la tierra y su gente es lo que vive aquí hoy”.
Sobre el acervo, su rescate y conservación
En el marco de la plática sobre el acervo de Cázares Campos, Julián Vences director de la revista 17 de Abril, compartió que desde la Universidad del Estado de Morelos se está trabajando arduamente en preservar su vasto acervo, que incluye miles de pinturas, bocetos y fotografías. Varios compañeros se han sumado para avanzar en la creación de este archivo: “El objetivo de este esfuerzo es que su obra se conozca y que la gente valore su inmenso legado. Por eso también le dedicamos un espacio en la revista 17 de abril”.
Giovanna Leyva Uribe, encargada del archivo del pintor, ofreció algunos detalles sobre el trabajo de resguardo y digitalización del acervo de Cázares, iniciado formalmente a finales de 2023 bajo la dirección del doctor Jaime García Mendoza, coordinador del Archivo Histórico Digital del Estado de Morelos: “El archivo de Jorge Cázares Campos es una fuente invaluable que va más allá de su obra pictórica. Incluye documentos personales, inventarios, recortes de prensa, revistas, fotografías, y material relacionado con su labor como promotor cultural. Esta riqueza documental permite no solo valorar su arte, sino también entender su impacto en el fomento de instituciones artísticas y culturales. El objetivo es digitalizar completamente el archivo para facilitar su consulta a investigadores y garantizar su difusión”.
El rector del Colegio Morelos Carlos Barreto Zamudio expresó: “Estamos muy contentos por esta presentación, tanto por el desarrollo de la revista como por la relevancia del aporte del maestro Jorge Cázares. Él es, sin duda, uno de los morelenses más universales que hemos tenido, y a través de la Universidad hemos buscado garantizar que su obra esté al servicio de la sociedad y así contribuir al desarrollo cultural del estado. Es importante fortalecer la colaboración entre instituciones, esta sinergia es clave para concretar proyectos como la creación del Archivo Histórico del Estado de Morelos, una iniciativa fundamental para preservar la memoria y cultura de la región.”
Un legado que continúa
Jorge Cázares Campos dejó una huella imborrable en la memoria cultural de Morelos y de México, un legado que, a cinco años de su partida, sigue inspirando a nuevas generaciones de artistas y amantes del arte. Su obra, como los paisajes que tanto amó, permanece eterna, viva y profundamente arraigada en el corazón de quienes valoran la belleza y el arte como formas de trascendencia. Su ausencia ha despertado la iniciativa en nuevos proyectos que contribuyan a que la cultura llegue a las generaciones. Jorge Cázares Campos ha dejado una semilla en sus obras, en sus memorias, en edificios y en las personas que lo conocieron. “El morelense más universal” le apodaron, el hombre con una visión más allá de las fronteras de su tiempo, el pintor de batallas y ferviente luchador por la cultura.






Editorial
Jorge Cazares: su homenaje debe ser diario
La vida cultural de Morelos durante el final del Siglo XX y las dos primeras décadas del XXI no puede entenderse sin la presencia del pintor, Jorge Cazares Campos. Su figura junto a la de otros dos morelenses de excepción, Adalberto Ríos Szalay y Valentín López González, podrían ser consideradas las personalidades en torno a quienes giraban el arte y la cultura de Morelos durante por lo menos cuatro décadas, correspondientes a una de las épocas de mayor esplendor del estado.
Por supuesto que hay decenas más de iconos culturales nacionales e internacionales que vivieron en el estado durante ese tiempo, pero ninguno de ellos se identifica tanto con la tierra de Zapata y la vida cotidiana de sus habitantes como el pintor, el fotógrafo y el historiador.
A un lustro de su partida, Jorge Cázares Campos nos regaló, además de su presencia como promotor de la cultura, el arte y el cuidado del medio ambiente, una obra vastísima que lo mismo engrandece las paredes de edificios públicos que adorna galerías particulares y hasta colecciones de cajitas de cerillos, esas que lo hicieron un artista tan conocido en todo el país.
Y así como la vida y obra de Jorge Cázares no se conciben sin el impacto que sus lecturas y la historia y paisajes de Morelos le significaron; la vida cultural del estado y la genial obra plástica de los artistas visuales del estado son impensables sin la figura de quien fue promotor y mecenas intelectual de generaciones de artistas morelenses.
La deuda que Morelos tiene con Jorge Cázares Campos es impagable. El profundo significado de su obra y el impacto innegable de su presencia en la vida cultural de un estado que gracias a él y otros pocos puede presumir tenerla tiene un valor tan grande que lo vuelve verdaderamente incalculable. Por eso resulta obligado el rescate que los académicos y sus admiradores, amigos y familiares, intentan hacer del enorme legado.
Los morelenses han decidido recientemente promover el rescate de su identidad, algo que parece vital para reconstruir la grandeza del estado y promover la ruta de la unidad social después de años de desencuentros. En ese rescate, la obra de Jorge Cázares resulta vital porque retrata, además del paisaje, a los morelenses que pueden sentirse protagonistas de cada uno de sus cuadros.
Con su muerte, Jorge Cázares Campos cumplió un destino fabulesco, de tanto pintar paisajes se volvió, él mismo, parte del paisaje de la vida y cultura de Morelos, todos le debemos honrar ese legado.
Zafra
En el rescate de la identidad y el turismo, recuperar la vida y obra de Jorge Cázares Campos para la sociedad es un gran pendiente

