Señor de Tula. Apuntes sobre la politización de la tradicional fiesta jojutlense en Año Nuevo

 

“En la Iglefia de San Miguel Xoxutla fe venera una Imagen de Chrifto Señor nuestro Crucificado, que hallaron los Indios en la raiz de un Efpino, al tiempo de deftrozarlo”, narró Joseph Antonio de Villaseñor y Sánchez en 1746. El entonces “Contador General de la Real Contaduría de Azoguez” de Nueva España hizo referencia a la imagen del Señor de Tula presuntamente aparecida 24 años antes y venerada en el pueblo suriano desde 1724.

El fraile dominico Marcos Rubio, prior del monasterio de Santo Domingo, en Tlaquiltenango, consignó en actas que la imagen se habría aparecido al leñador José Cerón en el paraje de las Lomas del Potrero de Tula, de la hacienda de San Gabriel, el 14 de septiembre de 1722. Sin embargo, al temer que el hecho propiciaría la creación de un pueblo en sus tierras, los hacendados solicitaron el traslado del Cristo a Tlaquiltenango por así convenir a sus intereses.

Sin embargo, en cuatro ocasiones la imagen desapareció del templo dominico, encontrándose en el jojutlense templo de Nuestra Señora de Guadalupe, lo que determinó su traslado a dicho pueblo de San Miguel Arcángel. El 14 de septiembre de 1724 se realizó la primera festividad en honor al Señor de Tula, conmemorando su aparición y su traslado a Jojutla. Ello propició una etapa de auge del comercio regional y el consecuente desarrollo del lugar.

En 1836 y 1837 el jalisciense Ricardo Sánchez y varios jojutlenses introdujeron con éxito el arroz a la región, consiguiendo pingües cosechas de la gramínea. Así, en 1841, considerando que “la introducción del cultivo del arroz cuyas cosechas comenzaban el mes de septiembre y exigían la atención de los agricultores, estos labradores dispusieron […] la traslación” de la festividad al “1° de enero de cada año, con el nombre de Feria del Año Nuevo”.

A fines del siglo XIX la feria ya generaba problemas. El Progresista, periódico jojutlense, consignó el 14 de enero de 1877: “¿Hasta cuándo quedará limpia la plaza de Jojutla? Es una vergüenza que ya estén transcurridos quince días de la feria [sin] que se haga la limpieza; […] aquello no es plaza, sino un muladar”. Y cuestionó a la autoridad: “¿Tan pequeña suma se habrá recaudado en los días de la feria que no ha alcanzado para mandar a limpiar esa plaza?”.

En tres siglos la Feria de Jojutla se ha diluido entre las decisiones políticas y económicas de quienes en ella intervienen. A diferencia de otras fiestas patronales morelenses, la jojutlense es cada vez menos atractiva para fieles y no fieles. El gremio comercial impone sus conveniencias y beneficios. Los puestos callejeros se rentan o se traspasan al mejor postor. Así, los intereses de una tenaz minoría se imponen sobre los intereses de una apática mayoría.

El Progresista. Periódico independiente; Manuel Bustos, editor; semanario; 14 de enero de 1877; Jojutla de Juárez; 4 pp.

Theatro americano. Descripción general de los reynos y provincias de la Nueva España y sus jurisdicciones; Joseph Antonio de Villaseñor y Sánchez; edición facsimilar; Ediciones del Gobierno del Estado Libre y Soberano de Morelos; Cuernavaca; ca. 1980; 24 pp.

Apuntaciones históricas de Xoxutla a Tlaquiltenango; Agapito Mateo Minos; edición facsimilar; Gobierno del Estado de Morelos; Cuernavaca; 1987; 176 pp.

Imagen: Feria de Año Nuevo de Jojutla (fragmento); ca. 1930

Jojutla, Morelos. Archivo Jesús Zavaleta Castro.

Jesús Zavaleta Castro