

Busca dar empleo a egresados de artes
- El Centro Morelense de las Artes será una universidad y eso mejorará las condiciones laborales de su planta docente.
- En exclusiva para La Jornada Morelos, la secretaria de Cultura adelanta proyectos de rescate de recintos y extinción de fideicomisos.
- El Consejo Consultivo Ciudadano tendría representantes de cada una de las disciplinas artísticas, propone.
Enrique Balp Díaz y Daniel Martínez Castellanos
La emoción del primer día como secretaria de Cultura de Morelos, un estado rico en historia y producción artística, sigue viva en Montserrat Orellana Colmenares, la joven licenciada en Letras Hispánicas y maestra en Producción Editorial a quien la gobernadora, Margarita González Saravia confió la conducción de la política cultural, una misión completa para la que Montserrat tiene proyecto y la mandataria voluntad y compromiso.
Hay dos líneas claras en la nueva política cultural de Morelos, primero atender a la comunidad artística y cultural (algo que tradicionalmente había hecho la secretaría hasta su desaparición en 2018); y la otra es algo de lo que se hablaba muy poco y se practicaba mucho menos, “garantizar los derechos culturales de la población”, explica Montserrat Orellana en entrevista exclusiva con La Jornada Morelos, donde se confiesa aún emocionada, pero ahora también “abrumada porque hay una vorágine administrativa que se tiene que atender, es imperante” para poder seguir trabajando y satisfacer necesidades de la población en materia cultural, que son enormes.
Hablamos de derechos culturales
Montserrat tiene una perspectiva clara de los derechos culturales como derechos humanos: “lo claro está desde que hace doce años inicia este movimiento de tener una Ley de Cultura en el estado de Morelos, que estuvo doce años ahí guardada y es hasta este año que logramos (porque lo pienso y lo asumo como un logro colectivo) aunque hubo muchas voluntades y entre ellas reconozco el trabajo del colectivo Cultura 33 y eso lo celebro mucho porque no han bajado la guardia (creo que siempre el tema de la participación ciudadana es esencial y primordial para acompañar los procesos de los gobiernos). La ley está muy bien cimentada en el principio de que la cultura es un derecho humano porque además la vivimos todos los días, toda la población”.

Y abunda, “hoy hablar de derechos culturales es que la población acceda a recintos dignos, a que la Secretaría de Cultura oferte una cartelera inclusiva… al ser (la cultura) un derecho humano, nos tenemos que preocupar por atender de manera inclusiva las necesidades de la población:… llegar a una comunidad sorda… a personas con debilidad visual… atender a los grupos prioritarios donde no llega absolutamente nada en términos de lo que oferta la Secretaría de Cultura, porque cada comunidad tiene su entorno… sus festividades, sus fiestas patronales y eso también es cultura, pero no llevamos (en el pasado) una oferta cultural para ellos adaptada al contexto de cada comunidad”.
Una secretaría facilitadora
La secretaria asegura que, dado que el gobierno no hace la cultura, su función es proveer de facilidades a quienes sí se dedican a ello, artistas, creadores, promotores, mediadores de lectura, bibliotecarios, para tener condiciones favorables; una tarea que corresponde no solo a la Secretaría a su cargo, sino “tiene que permear” a otras dependencias del gobierno. “Hoy la gobernadora plantea un trabajo transversal y nos obliga no solamente a que… Cultura vaya a un municipio y atienda, sino a que veamos qué hay, en una visión 360, de cómo garantizamos que nuestros artistas tengan las condiciones mejores y óptimas, y hablo desde el tema de un pago justo por lo que hacen en términos de creación, como también garantizar que el espacio sea el mejor para desarrollar la obra. Hoy estamos planteando actividades… (como el) Miquixtli, donde nos sentamos en una mesa de trabajo interinstitucional con la Secretaría de Seguridad (y Protección Ciudadana), porque hemos tenido casos donde hay situaciones de inseguridad y necesitamos el cobijo y nos ha funcionado. No tuvimos ninguna situación en trayecto ni en el desarrollo de las actividades; y también se traduce en que la población pueda tener la confianza de acceder a estos espacios”.
No todo se concentra en la capital
“La premisa principal es que no todo (el programa de actividades culturales) se concentre en la capital (Cuernavaca)… En ese trabajo transversal con la gobernadora se plantea atender 900 comunidades que tienen un grado de marginación, algunas un alto índice de inseguridad” la idea es que desde los bienes y servicios que ofrece la Secretaría de Cultura lleguen a esas comunidades, dice.
Y nos explica que para el primer año completo de trabajo (2025) la secretaría tiene tres programas medulares:
Tlalli, espacios independientes, “justo en esa dinámica de las comunidades hay ejercicios muy bonitos, muy interesantes de centros culturales independientes que llevan resistiendo”. Mediante una convocatoria, estos centros podrán recibir un recurso mensual para lo que cada centro elegirá la programación de presentaciones artísticas y de talleres en las líneas de formación de públicos y formación artística y tomando en cuenta el contexto de la comunidad en que se mueven.
La Ruta del Tlacuache, con la que se busca llegar a lugares donde no hay un espacio cultural, biblioteca púbica, centro cultural o museo, a los que se acudirá en colaboración y coordinación con los municipios. “habitaremos las ayudantías municipales que de pronto tienen espacios bastante afables, como salones de usos múltiples; habitaremos las canchas deportivas, los parques y ahí también estaremos habilitando talleres y presentaciones artísticas.
Y el Programa Estatal de Cultura Infantil, “es primordial atender a las infancias y adolescencias”.
Los tres programas, adelanta, se van a manejar a través de convocatorias porque, afirma “queremos democratizar la cultura y la participación y que no solo se centre en que la Secretaría beneficie a unos cuantos”.
“Yo hago este planteamiento… con mucho respeto y cariño, pero tenemos grandes universidades de arte de donde salen egresados todo el tiempo, pero no estamos dando una oferta laboral, no estamos garantizando condiciones para que el chico que sale egresado de artes tenga las condiciones para vivir del arte”. (TEXTO DESTACADO)
Las convocatorias, entonces, buscan llegar también a esos egresados para tener un programa de profesionalización del sector, anuncia.
El Centro Morelense de las Artes será universidad
Montserrat Orellana recuerda el anuncio de la gobernadora, Margarita González Saravia, de que el Centro Morelense de las Artes CMA adquirirá el rango de universidad. “Es un proceso largo que implica muchas cuestiones… pero (al elevarla a rango de universidad) podrá acceder a los subsidios que tienen las universidades públicas (y eso va a garantizar), que dejemos de tener condiciones laborales que no son las adecuadas. Hoy los maestros están por honorarios asimilados, estamos buscando que en este tránsito dar las mejores condiciones, retabular no es algo que dependa precisamente de nosotros, ahora el presupuesto está en el Congreso, pero estamos buscando cosas muy sencillas”, entre otras, ya no se pedirá a los maestros la constancia de no inhabilitación.
Aquí reconoce las habilidades de la rectora del CMA, Nataly Sánchez Ríos, cuyo perfil administrativo e interesado en la cultura favorece para trazar la ruta a la conversión en universidad, cuyo trayecto iniciará justamente en el 2025 “con la intención de que para el 2026 se tengan las condiciones óptimas para tener la universidad”.
Ya como universidad el CMA se desprendería formalmente de la Secretaría de Cultura para incorporarse a la de Educación, “pero es una relación completamente natural con Cultura, hoy estas colaboraciones se dan… tenemos varias ideas en las que finalmente un brazo importantísimo de la Secretaría de Cultura son estos chicos y chicas (alumnos del centro), y con el ánimo, yo creo que una sociedad donde se forman desde una visión humanista, desde una visión de las artes, implica que hay cambios trascendentales”.
El rescate de los jardines del Borda y de todo lo demás
La Secretaría de Cultura tiene a su cargo más de una decena de recintos culturales de los que se está revisando la vocación. Montserrat Orellana pone como ejemplo al Jardín Borda “que es nuestro Bellas Artes, porque hasta las salas se llaman igual. Algo neurálgico… es recuperar los jardines… Hoy tenemos colaboración con la Secretaría de Desarrollo Sustentable” para el rescate de la flora del Borda.
Y no solo se trata de los jardines, prácticamente todas las salas estaban en el abandono, algunas convertidas en bodegas, pero ya se trabaja, en etapas, se cuenta con la colaboración del Instituto Nacional de Antropología e Historia, para avanzar “poco a poco”. El primer trimestre fueron el Jardín de las Rosas y otros espacios de flora.
“Queremos recuperar el museo de sitio, sí queremos hablar de la historia de Maximiliano y Carlota, porque la gente lo pide, además… es algo de interés genuino… tenemos salas que se estaban usando de bodega donde teníamos sillas, carpas y demás, hoy estamos sacando también, dando de baja cosas que ya no son necesarias”.
Y a las salas principales se les dará una nueva vocación, “queremos dedicar una sala donde se hable del tema de la diversidad, de la comunidad LGB, de las mujeres, del tema afrodescendiente”, otra para artistas plásticos, “democratizar los espacios creo que es lo importante”.
¿Y qué es democratizar la cultura?…
Democratizar los espacios, como dice Montserrat Orellana no es algo tan complejo como pareciera se trata sencillamente de, a diferencia de lo que hoy ocurre, que no haya decisiones unilaterales desde la secretaría sobre la programación cultural: “buscamos generar el consenso participativo de la gente”
También significa, afirma “darle lo que la gente busca desde un sentido totalmente apegado a lo histórico, a lo cultural”.
Y, sobre todo, “generar estos comités que nos ayuden a decidir el tipo de exposiciones que queremos habilitar”.
…con un gran Consejo Consultivo Ciudadano
El Consejo Consultivo Ciudadano de cultura es otro medio para esa democratización de la cultura; es una obligación de ley para la secretaría “pero más allá de eso y de la norma y de la forma, yo aplaudo mucho (ella también viene de la sociedad civil organizada) que se puedan abrir estos procesos porque eso democratiza las decisiones”.
La gobernadora preside el Consejo y en su ausencia corresponde a la secretaria Orellana Colmenares representar al Ejecutivo. En el colegiado se involucran también la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, y la ley marca la elección de cuatro consejeros honoríficos, uno por cada región establecida: “queremos instalarlo para de ahí saber cuáles van a ser los lineamientos de este Consejo, una de las propuestas que quiero traer a colación en la primera reunión es la propuesta de que no sean solo cuatro consejeros… más allá de las regiones, que son fundamentales, es importante que haya una representación de cada una de las disciplinas… Tenemos que aprender a construir y decidir de manera colectiva… que las voces se escuchen”.
Conforme a esa propuesta habría, además de las regiones representantes de teatro, música, arte circense, editores, cronistas, escritores, gestores culturales, promotores de cultura infantil, actores, arte urbano, arte contemporáneo, artistas plásticos, artistas visuales. “Esto marca una apertura, yo no quiero tomar decisiones unilaterales”, advierte.
La gran aspiración para el Museo Morelense de Arte Contemporáneo
La secretaria reconoce que el Museo Juan Soriano, o Morelense de Arte Contemporáneo, no ha sido aprovechado como se debiera. Ahora se busca además de abrir los espacios a artistas actuales, “traer grandes obras nacionales del arte contemporáneo”, pues, asegura que puede estar a la altura de los mejores de México “es un espacio que necesitamos revitalizar y también democratizarlo”, para lo que habrá convocatorias con la intención “de que la gente se sienta atendida y que sepa que es un espacio de ellas y de ellos”.
Extinguir el fideicomiso del Centro Cultural Teopanzolco
Tanto el Morelense de Arte Contemporáneo como el Centro Cultural Teopanzolco son fideicomisos. “La intención es extinguirlos para generar uno solo de toda la Secretaría de Cultura”, lo que permitirá una administración más eficiente en beneficio de los artistas “porque claro está que uno de los temas más críticos que sigue latente es el de los pagos”.
El Teopanzolco tiene la posibilidad de recibir a grandes exponentes del arte nacional e internacional y que la gente pueda acceder a ellos “claro que habrá taquilla o venta de boletos, pero estamos trabajando un modelo de taquilla social, donde con la Secretaría de la Mujer, puedan acceder… que los grupos prioritarios puedan acceder a estos espacios”.
Y recuerda que hay muchos sectores, incluidos los niños, que no pueden acceder a los recintos culturales.
La formación de públicos es prioritaria
La secretaria también habla de la importancia de generar públicos para el arte y la cultura; pero para ella lo fundamental es el acceso “no puedo generar lectores si los niños y niñas no tienen un libro en sus manos o no tienen actividades que fomenten la lectura, los cuentacuentos, la narración oral; No puedo formar melómanos (amantes de la música) si no tienen acceso a la música. Esto nos lleva a generar esas estrategias para la formación de públicos”.
Y para ello, escuchar a los centros culturales independientes será elemental “porque ellos nos van a decir qué es lo que busca la gente y eso es vital en la formación de públicos culturales”.
Los artistas requieren ser escuchados
Montserrat Orellana debe liderar la política cultural, lo que significa tener una relación cercana con creadores que suelen ser muy difíciles. Pero ella es sensible “hay una necesidad muy grande de escucha que yo creo que no se dio (en la administración anterior)”.
Narra que cuando Aydeé, una artesana de Tlayacapan ganó recientemente un premio nacional por un Nacimiento; la secretaria decidió trasladarse “a apapacharla”. La artesana le aseguró que es la primera vez que un titular de la secretaría se presenta a un evento así.
Y explica que tiene vocación de toda la vida por arropar “acuerpar estos procesos y meterme en las entrañas hasta lograrlo”. Lamenta eso sí que la parte administrativa de la secretaría la ha absorbido durante estos meses (no sólo hubo la entrega recepción, sino la separación de las secretarías de Turismo y Cultura), lo que le ha impedido “salir a territorio”.
Eso sí, asegura que “hoy hay voluntad política desde arriba y desde abajo y coincidimos y hacemos puentes, a lo mejor no vamos a lograr todo, pero se atiende a todos”.
El entusiasmo que la administración de Margarita González Saravia ha puesto al tema de la cultura, ha provocado que también en los ayuntamientos, los presidentes municipales que asumirán funciones en enero próximo, muestren un interés en ello: “hay que aprovechar esa coyuntura… hoy planteamos que firmemos un acuerdo con la Secretaría de Cultura y los presidentes municipales y sus directores de cultura” para comprometerlos a acciones a favor de las comunidades.
El presupuesto para Cultura
El Congreso de Morelos autorizó para la Secretaría de Cultura un presupuesto de poco más de 101 millones 384 mil pesos; que se complementa con 26 millones de pesos de gasto de capital y 18 millones de pesos para acciones de fomento.
“No hay dinero que alcance, pero también hay que aprender a eficientar los recursos”, asegura la secretaria. Adicionalmente, recuerda que en el plano cultural hay convocatorias para fondos internacionales a los que se puede acceder, una estrategia que ya se revisa.
Dos proyectos insignia
Montserrat Orellana adelanta los dos proyectos insignia para el 2025, el Centro de Artes Digitales en el edificio del Teatro Ocampo, donde antes estaba la Consejería Jurídica; y que tendrá ocho pisos dedicados a las artes visuales digitales; con salas de televisión, producción de radio, musical, fábrica de software de videojuegos.
El segundo es Tlalli, Arte y Cosecha, que busca fortalecer la tienda de arte popular con oferta adicional de productos agroindustriales; y la rehabilitación de los talleres artesanales.
Pixelatl no regresa, pero la creación digital sí
En la administración de Cuauhtémoc Blanco, los organizadores del Festival Pixelatl determinaron dejar de hacer el encuentro de creadores digitales en Morelos para llevarlo a Jalisco, estado que les ofrece mejores condiciones.
Y aunque los morelenses, especialmente jóvenes creadores, lo extrañan, el festival no regresará a Morelos. La buena noticia, sin embargo, es el proyecto de hacer un tratamiento diferente, para lo que se ha platicado ya con José Iñesta, el líder de Pixelatl.
“Irse a Guadalajara fue un acierto interesante para él, porque además (esa ciudad) … tiene un ejercicio interesante en términos de ciudades creativas… construyeron su ciudad creativa a un costado del Centro Histórico… y lo han convertido en un espacio increíble”, explica Montserrat Orellana.
Lo que se plantea es “un camino al Pixelatl desde Morelos. Él quiere estar acá, nosotros queremos que esté, es un perfil interesantísimo todo lo que está haciendo, y de la mano con el Centro de Artes Digitales es ir teniendo este tema de intercambio… queremos empezar las residencias… habrá una residencia en guionismo el segundo semestre del año, con el Centro de Capacitación Cinematográfica y el IMCINE y nosotros. El CMA tiene una licenciatura en escritura creativa, y con ellos y el Instituto Nacional de Bellas Artes queremos la modificación del plan de estudios a términos de copywriting, publicidad y guionismo, y obviamente la escritura creativa”.





Centro Morelense de las Artes. Foto: Cortesía

Centro Cultural Teopanzolco. Foto: Cortesía

Museo Morelense de Arte Contemporáneo (Juan Soriano). Foto: Cortesía

Jardín Borda en modo Miquixtli. Foto: Cortesía Secretaría de Cultura

Teatro Ocampo. Foto: Cortesía

