

(primera de dos partes)
El próximo miércoles la cadena Netflix estrenará en cerca de doscientos países los primeros ocho capítulos de la serie “Cien Años de Soledad” basada en la novela homónima, obra cumbre del Premio Nobel de Literatura Gabriel José García Márquez. Se tiene planeado presentar la serie en dieciséis episodios de acuerdo a las exigencias de la familia García Barcha siguiendo los deseos expresos del laureado escritor colombiano: que no fuera una sola película; hacerla en español; producirla en Colombia y con elenco y “crew” o equipo de grabación colombiano. La producción está coordinada por el cineasta de la familia Rodrigo García Barcha, hijo mayor de Gabo y cuñado de nuestra Presidenta con A, Claudia Sheibaum Pardo, cuya hermana Adriana esta casada con Rodrigo. La pareja tiene dos hijas, Inés e Isabel. La familia radica en Los Angeles, California. El primogénito tiene estudios de historia en Harvard y de cine en el American Film Institute. Ha dirigido capítulos de series como Los Soprano y Six Feet Under entre otros trabajos. Editó el libro Gabo y Mercedes: Una despedida, sobre los últimos días de Gabriel José. Trabajo en “Danzón” y “Rudo y Cursi”. Acaba de estrenar su film “La Familia” con Daniel Jiménez Cacho, también en Netflix.
Gonzalo García Barcha, el segundo hijo de Gabriel el escritor también es parte del grupo productor de “Cien Años…” para Netflix. Es diseñador gráfico por la Escuela de Bellas Artes Parsons en Nueva York, recientemente editó con su hermano la novela póstuma “En agosto nos vemos” (los biógrafos de García Márquez le atribuyen al Nobel también la paternidad de Indira Cato, producto de una relación extramarital con la escritora, periodista y promotora cultural Susana Cato. Al parecer un silencioso acuerdo explica el bajo perfil de Indira).
Diego Ramírez- Schrempp, oriundo de Bogotá, es el tercer productor de la serie. Calificado como uno de los realizadores más importantes de su país. Ha intervenido en trabajos como actor, de producción, de dirección y de guionista en series como Falco y Narcos, Colombia y La Cabeza de Joaquín Murrieta para Amazon. Rodrigo, Gonzalo y Diego forman el trío responsable de la nueva producción. Han sido contratados para dirigir los capítulos Laura Mora Ortega, colombiana, actriz, directora y productora exitosa en su tierra; y el director Alex García López con trayectoria y reconocimientos por su trabajo en la industria de la televisión y el cine. Dirigió episodios para Marvel y Star Wars. Se formó en los Estados Unidos y en el Reino Unido de la Gran Bretaña. Las guionistas son también colombianas: Natalia Santa y Camila Brugés son las responsables de darle vida a un guion en extremo complicado producto de un trabajo literario bello pero también por mucho complejo como lo es la novela “Cien Años de Soledad”. Explican que a diferencia de la obra que constantemente rompe la línea del tiempo -flash back`s en inglés- ellas armaron su guion de manera lineal para que resulte más lógica su comprensión al televidente, incluso a quienes ya leyeron el libro basado en historias circundantes constantemente. Actualmente está en desarrollo la producción de la segunda temporada. Se sumaron las guionistas María Camila Arias y Albatros González como refuerzos también colombianas.
Gabo, relecturas obligadas
Haciendo conciencia de la historia de mis propias lecturas, no tengo duda que García Márquez es mi escritor más leído. Aunque he leído en diferentes épocas a Rulfo, la brevedad de su obra no se puede comparar con lo extensa de la del colombiano que durante varias décadas nos entregaba al menos una novela o un libro de cuentos al año. Paz y Fuentes; José Emilio y Cristina; José Agustín o la Poniatowska; Rosario Castellanos o Luis Spota; Villoro y Sabines o Alfonso Reyes y Juan José Arreola; Margo Glantz o Amado Nervo, todos ellos tienen también un obra extensa pero creo que como a mi me ocurriera, la mayoría de los y las latinoamericanas hemos seguido de manera más constante los cientos de cuartillas generadas en la máquina eléctrica Smith-Corona, y después en la Mac personal del oriundo de Aracataca.

En estas mismas páginas de La Jornada Morelos nos referimos hace unos días a la película dirigida por Rodrigo Prieto, laureado cinefotógrafo, y hoy ya director, basada en la novela de Juan Rulfo Pedro Páramo. Reitero mi sospecha de que será nominada por varias academias por la calidad de su producción. A pesar también de la complejidad literaria del texto mexicano, la solución es muy satisfactoria como dicen que será también la solución colombiana. Ambas producciones cuentan con talento latino de altas calificaciones y guionistas muy cercanos al origen de los textos. Tanto Pedro Páramo como Cien Años de Soledad pertenecen a la cultura latina como grandes ejemplos de excelencia narrativa que retrata fielmente la idiosincrasia de ambos pueblos. Lo que muestran los avances de la serie sudamericana se presume una alta calidad en su diseño de producción. Lo veremos.
Como un adelanto, el periodista y escritor Héctor Aguilar Camín, que fuera amigo cercano del Nobel colombiano, hace una observación interesante: En “Cien años” hay muy pocos diálogos; esencia y materia prima principal de cualquier producción audiovisual que pretenda contar una historia. Le confía el comentarista a Joaquín López Dóriga que ya ha visto casi completa esa primera parte de la serie en exclusiva en compañía de su esposa, la también escritora Ángeles Mastretta. La solución de los productores es muy satisfactoria para el historiador. (Quedamos en espera de algún texto de la pareja sobre la serie que ya viene en unas horas para todo el público mundial). La solución propuesta por el equipo de guionistas y productores y directores sobre el tema han tejido una narrativa mas hablada que hace más fácil la comprensión de una novela de alto grado de dificultad de comprensión. De cualquier forma la obra maestra “Cien Años de Soledad” es la más vendida del catálogo latinoamericano. La más traducida a decenas de lenguas, y con mucho la obra en español más conocida sólo después del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, y la Biblia que sigue siendo el texto más leído en nuestro idioma. Sin menospreciar de ninguna manera a los Cortázar, Borges, Vargas Llosa, Onetti, Carpentier y demás monstruos de la escritura iberoamericana, García Márquez les encabeza.
La experiencia de la lectura
Intentar explicar la estructura del libro y de la serie con un tufillo académico-literario sería ocioso para quien esto escribe. Nada más lejos de mi propósito. Eso se los dejo a los profesores universitarios doctorados en lengua, en literatura, análisis literario o en letras y estética. También le dejo esa tarea a los biógrafos e historiadores y más aún a los ácidos críticos cinematográficos o a historiadores y analistas políticos de prestigio. Yo no podría intentar esa filosa empresa. Mejor les cuento mis cuatro encuentros con Gabo y el hallazgo de un libro excepcional.
En 1986 García Márquez fue invitado por el Grupo de los Seis Por la Paz (México, Argentina, Grecia, Suecia, La India y Tanzania) a inaugurar el encuentro celebrado el 7 y 8 de agosto en la Ciudad de México y el Puerto de Ixtapa-Zihuatanejo en Guerrero. Su discurso “El Cataclismo de Damócles” leído al inicio de los trabajos estremeció a los oyentes. Hablaba de las condiciones ventajosas para los países encarrerados en la obsesión nuclear y su costo elevadísimo con el sacrificio de millones de seres humanos inocentes y lejanos a esas decisiones pero seguras víctimas del cataclismo mundial. El bello discurso- como el de la recepción del Nobel en 1982- merecía el registro amplio y completo de los periodistas también invitados a ese encuentro internacional. La organización no facilitó el acceso a los oradores y mandatarios. Los informadores debíamos conformarnos con los rigurosos boletines de prensa redactados con poca emoción y sin énfasis sustantivo, o bien “chacalear” con los invitados ponentes, todos ellas y ellos ilustres y cosmopolitas.( En el argot periodístico “chacalear” es correr detrás de quien se deje y entrevistar en las banquetas o los vestíbulos a quien acepte un micrófono. Algunos personajes provocan incluso que los “chacaleen” buscando sus minutos de fama. Políticos y actrices o actores de segunda operan así).
Una entrevista a fuerzas, pero lucidora
En ese tiempo tenía a mi cargo la coordinación de un programa de televisión dedicado a los jóvenes: “De Cara al Futuro”. La entonces tele mexicana no ofrecía grandes productos con esa dedicatoria y menos hacían conciencia de lo que era ser joven y tampoco consideraba sus intereses. Rock y deportes sin mayor profundidad era el menú. Canal Once era la excepción.
Viajamos al estado de Guerrero. Empezamos a grabar entrevistas y pude ver un objetivo. Me acerqué a don Gabriel García que estaba sentado charlando con el joven periodista Abrham Zabludovsky en la terraza del hotel Presidente de Ixtapa-Zihuatanejo. Tomaban un whisky y conversaban desparpajados. Con atención y respeto me dirigí al maestro cuidando no interrumpir abruptamente su conversación.
-¿ Maestro, podría robarle unos minutos para un par de preguntas ?. Mi programa es para jóvenes. Somos el Canal Once de la Ciudad de México en donde usted ha sido invitado frecuente. ¿Se puede?
– ¡De ninguna manera jovencito!, me dijo tajante. ¡Yo no doy entrevistas! Tome lo que guste de mi discurso de anoche, ordenó. Terminó esa frase y se dio la vuelta. Casi me da la espalda. Por arriba de su hombro pude ver la cara divertida del periodista Abraham que sonreía y justificaba con esa mueca el rechazo.
Me retiré casi de reversa sorprendido de lo corto y abrupto de ese encuentro. No pensé que sería rechazado de esa manera para una solicitud tan elemental a quien en su inicio trabajó de reportero. Me sentí mal, pero también me propuse insistir de otra manera: viajaba con el equipo de producción de televisión la reportera Susana Casarin, hoy destacada fotógrafa, quien haría reportajes y entrevistas para nuestro programa. Ella estaba grabando en otro set por lo que no se dio cuenta del rechazo del colombiano. Le pedí que se acercara al premio Nobel y con micrófono en mano le pidiera un comentario. Don Gabo en plan de Don Juan le sonrió a la bella reportera y le aceptó de inmediato la petición. Nada pudo hacer el escritor cuando nuestro productor dijo “corre cámara”. Susana hizo su primera pregunta y yo saludé a Gabriel y a Abraham desde un costado de la cámara. Los señores García y Zabludovsky se habían reído de mi petición. Les devolví la sonrisa. Trajimos un material muy valioso producto de la entrevista de Susana de un personaje que desde el Nobel estaba en los cuernos de la luna y que creía que los jovencitos periodistas no le merecían.
Segundo encuentro. Se inauguraba la Semana del Cine Internacional o la Muestra Internacional de Cine, no recuerdo cuál, que la Cineteca Nacional celebra aún hoy mismo desde hace décadas. Casi el mismo equipo de producción de “De Cara al Futuro” estábamos grabando un especial de nuestra serie sobre el cine. García Márquez estaba sentado en una de las bancas del patio interior esperando la apertura de las salas cuando fue abordado por el periodista Juan Bautista.
-Maestro, unas palabras para Canal Once. ¿Qué le parece la selección de las películas de esa muestra?.
-¡Pare esa cámara! dijo en tono imperativo. “Yo no doy entrevistas” exigió.
-Maestro ya estamos grabando, “ y si no logro esta entrevista le juro que me corren. Perdería mi trabajo. Sólo dos minutos” solicitó con respeto Juan. Refunfuñando el Nobel de nuevo fue grabado contra su primera voluntad como en Ixtapa. Juan Bautista no fue ni sería corrido de su trabajo. De periodista a periodista Juan nunca apagó la cámara ni negoció no hacerlo. El maestro vio su determinación y tuvo que contestar las preguntas por cierto bien pensadas, nada irrespetuosas y hasta como se dice le daba al colombiano la oportunidad de lucirse en el que fue el mejor canal cultural de América Latina. Nuevamente al editar los materiales nos congratulamos de la insistencia en vivo del reportero Juan Bautista frente al laureado novelista remilgoso para hablar con coleguitas.
*Director General de Factor D Consultores

A Gabo no le gustaban la entrevista. Foto: AS/EPIK


