

La diabetes se ha convertido en la catástrofe de la sociedad
Etsel Piña Pérez*
La diabetes actualmente es una epidemia y una tragedia. Podríamos hablar del impacto Epidemiológico de la diabetes mellitus en la Población… Pero la enorme cantidad de términos técnicos y médicos podría volver está conversación tediosa.
La diabetes es una enfermedad en donde nuestro cuerpo y sus células ignoran y no le hacen caso a la insulina. La insulina es una hormona que le indica a las células “anda abre la boca y comete el azúcar para que puedas funcionar”. Si las células ignoran la función de la insulina no consumen la glucosa (“azúcar”) y esta se comienza a acumular en la sangre. Las células dejan de hacerle caso a la insulina por varios motivos los cuales llevan a “descomponer” los mecanismos de respuesta a la insulina, estas causas son: la falta de actividad física, el consumo abundante de azucares y grasas, así como cierto grado de causa genética (herencia de “defectos de la maquinaria celular de respuesta a la insulina”).
A partir de este momento suceden dos cosas de relevancia. La primera es que las células intentaran evitar morir de hambre y comenzaran a consumir los lípidos y proteínas, por tanto, varios pacientes con diabetes comienzan a perder peso, a perder masa muscular, lo cual implica diminución de la fuerza y deterioro. Por ello también sienten hambre de manera constante.
La sangre al estar llena de glucosa al pasar por los riñones generara orina con una gran carga de “azúcar” la cual implica que los pacientes puedan presentar infecciones de vías urinarias, y se deshidraten, y es por ello que presentan sed constante. Pero la importancia mayor de la gran cantidad de azúcar en la sangre es que produce un fenómeno llamado “glucosilacion” donde modifica las moléculas de proteínas y estructuras celulares dañándolas, se mete en los nervios convirtiéndose en un tipo de alcohol “poliol” y causa alteraciones de la sensibilidad, ardor, dolor y anestesia (falta de sensibilidad), además de que aumenta el daño de las arterias y venas y aumenta la “potencia” de la acumulación de “grasas” aumentando el riesgo de infarto al corazón o cerebral y en otras partes del cuerpo.

Tantos vasos (principalmente arterias) que se “tapan” en sitios clave como ojos y riñones son la causa de la perdida visual de los pacientes con diabetes (una de las causas), así como del daño constante y sostenido en los riñones que lleva a la insuficiencia renal y a la diálisis.
Infartos, diálisis, amputaciones, personas ciegas, personas con diversos tipos de discapacidad, que otrora eran personas productivas. Ahora implican cuidados por su familiar y se suman uno a uno en cientos de miles de personas que requieren tratamientos que implican un gasto tanto a su familia como a la sociedad en un acto tan humano como lo es la seguridad social.
¿Qué podemos hacer para evitar esta catástrofe de salud? Pues, si no tenemos diabetes, evitarla lo más posible: no comer alimentos procesados, mejorar hábitos alimenticios, tener actividad física, realizar chequeos periódicos. Si ya tenemos diabetes, pues, seguir nuestro tratamiento, ir a nuestras consultas, seguir nuestra dieta establecida, tener actividad física. ¿Y cómo sociedad? hacer consciente de esta problemática la memoria e inteligencia colectiva, conocer nuestras obligaciones para con nuestro cuerpo y sus cuidados, la promoción de buenos hábitos en nuestros hijos, conocidos, familia, vecinos. Leer, conocer, informarnos y construir una sociedad en donde las medidas preventivas permitan en un futuro que la diabetes deje de ser lo que es, una catástrofe.
* Médico Internista, Coordinador Clínico de Medicina. OOAD IMSS Morelos

