

(Tercera parte)
La inauguración del CVO por parte del presidente Adolfo López Mateos, el director del IMSS, Benito Coquet, el Gobernador Emilio Riva Palacio, autoridades locales y representantes de la comunidad se llevó a cabo en la más amplia concordia. Se trataba de último evento de gran magnitud de López Mateos, quien en dos días debía entregar la banda presidencial a su sucesor. Por esta misma razón, El Correo del Sur señalaba: “La gigantesca obra que el Instituto Mexicano del Seguro Social proyectó realizar y está llevando a término en uno de los parajes morelenses… será inaugurada quizás real, quizás simbólicamente por el licenciado Adolfo López Mateos en uno de los días inmediatamente próximos a la entrega de su mandato…”. Hoy sabemos que la inauguración correspondió a un acto meramente político, como forma de cierre simbólico del sexenio de López Mateos.
Raúl Aispuro Rivas, administrador del centro vacacional de 1964 a 1992, en entrevista para El Universal, relató que la obra fue inaugurada, y cerrada casi inmediatamente puesto que diagnósticos de ingeniería civil, señalaban errores en la construcción. Una de las causas del cese de actividades del CVO señaladas por El Correo del Sur apuntan al fuerte déficit que padecía el IMSS producto de la extensa obra constructiva de las dos administraciones pasadas, además de catalogarlo como un elefante blanco el cual presumiblemente sería vendido a una cadena internacional, lo cual no sucedió. No obstante, el CVO fue abierto al público en 1966 gracias a la mediación del expresidente Lázaro Cárdenas del Río y el líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) Fidel Velázquez, quienes argumentaron que el centro significaba una conquista de los trabajadores. La reinauguración definitiva correspondió a la administración de Gustavo Díaz Ordaz.
Una de las preguntas más que válida luego de seis décadas de servicio, son ¿Cómo ha transformado el CVO a la entidad donde fue instalado? La pregunta aunque sencilla, conlleva a una serie de respuestas bastante complejas. En primera instancia más que transformar a Morelos, debemos señalar que el turismo social en México no se entendería sin el CVO. A la fecha, al menos tres o cuatro generaciones de morelenses han sido trabajadores del centro vacacional, lo que sin duda significó un cambio en las condiciones de vida de muchas familias y la fisonomía actual de Oaxtepec debe mucho al complejo del IMSS.
Sin embargo, este último punto, respecto a la fisonomía del pueblo debe leerse con mucho cuidado, porque si bien es cierto que la comunicación del pueblo con el resto del estado y otras entidades trajo consigo nuevas fuentes de empleo y oportunidades para sus habitantes, estas también perjudicaron la estructura de la comunidad. La más grave de todas, es sin duda la construcción de la Carretera Federal 113 Xochimilco-Oaxtepec. Esta ruta significó una nueva vía de acceso al CVO desde la Ciudad de México, libre de cuotas. El tramo federal concluye a escasos metros de la entrada principal del complejo turístico conocida como “Cinco Arcos”. Para Oaxtepec esto representó un cambio radical irremediable en la estructura del pueblo, la nueva carretera fue construida atravesando el centro de la localidad. Es común que con la desaparición de centros de convivencia en una población como el sucedido en Oaxtepec, rompe las dinámicas comunales además de desarticular parte de las estructuras socioculturales.
Por otra parte, una comunidad de menos de 1000 habitantes a principios de la década de 1960 tuvo que adaptar su infraestructura para hacer frente al arribo de millones de visitantes en los primeros años de funcionamiento del CVO. Hay que señalar que anualmente ingresaban al centro vacacional un promedio de entre 2 y 2.5 millones de turistas. En las temporadas altas se tenían que hacer reservaciones con bastante tiempo de anticipación para que los visitantes no fueran sorprendidos por la falta de vacantes. En no pocas ocasiones, la totalidad de las habitaciones de hoteles, cabañas y el área de campamento fueron agotadas. Llegando incluso a usar áreas verdes, la plaza cívica y hasta el estadio olímpico como áreas improvisadas para instalar casas de campaña para los visitantes. Y a pesar de eso, en varias ocasiones se tuvo que negar el acceso ante la falta de lugares para alojar a los visitantes. Convirtiendo así al CVO en uno de los principales focos turísticos del Morelos.

Tal magnitud de personas debía ser alojada en algún sitio, es así como además de la Hostería Emperador propiedad del ingeniero Bringas, pequeños hoteles y posadas comenzaron a construirse en Oaxtepec. Pasando así sus habitantes, de la economía agrícola, a la de préstamo de servicios turísticos.
* Historiador

Segundo Logotipo de IMSS Oaxtepec / Cortesía del autor

