Morena renovará su dirigencia… o no

 

Si todo sale como está planeado, este sábado Morena estrenará, en parte un comité estatal que podría o no (porque de ese tamaño está el suspenso) incluir a un nuevo dirigente local que rescatara del ostracismo a lo que queda del partido en Morelos. Suspenso porque el actual delegado en funciones de presidente insiste en que él está asegurado en la dirigencia hasta que el Comité Nacional dicte otra cosa (o hasta que un juez dicte algo más porque tampoco en esa área tiene ya todas consigo).

Dirían los morbosos que lo más bonito es lo feo que se está poniendo todo. Y tienen razón en parte, las cosas se han complicado innecesariamente por muy diversos motivos, pero eso nunca es bello.

Ulises Bravo Molina podría ser vinculado a proceso con medidas precautorias en esta misma semana; es decir, no es imposible que se le dicte prisión preventiva lo que lo dejaría incapacitado para ejercer el cargo de delegado en funciones de presidente estatal de Morena y hasta de participar de cualquier forma en el proceso del 16 de noviembre. Pero el hermano del gobernador no pierde el sueño por eso y, fiel a su costumbre de ser ave de tempestades, anunció una rueda de prensa, que sería esta misma semana para dar los pormenores de una denuncia que puso, el fin de la anterior, contra el fiscal de Morelos, Uriel Carmona Gándara y otros funcionarios de la fiscalía ante la Anticorrupción.

Así que, considerando que Ulises Bravo Molina dejara de ser el dirigente de Morena en el estado (lo que alegraría a muchos dentro y fuera de ese partido en tanto se traduciría en el aparente fin de la presencia del grupo de Cuauhtémoc Blanco y los suyos en Morelos); había por lo menos cuatro aspirantes a encabezar lo que se considera la urgente resucitación de la estructura partidista en Morelos, hoy prácticamente inoperante.

Primero las damas, Denisse Molina Romero, la joven coordinadora del programa Jóvenes Construyendo el Futuro; Brenda Espinoza López, la exdiputada federal y hoy diputada local; ambas jóvenes y prácticamente sin experiencia partidista, aunque la primera es parte del grupo del líder moral de lo que podríamos llamar la resistencia de las bases de Morena, Carmelo Enríquez Rosado.

También están en la lista de aspirantes Andrés Bahena Martínez, joven vinculado más o menos estrechamente a Víctor Mercado Salgado y Eduardo Galaz Chacón y sobre quien también pesan graves acusaciones por presuntos actos de corrupción en la extinta Secretaría de Movilidad y Transporte. Andrés fue dado de baja el 20 de octubre de la ahora coordinación general que encabeza Josué Fernández Fernández; en medio, aunque no necesariamente como parte de, un proceso de bajas de personas asociadas con actos deshonestos en el servicio público de la dependencia.

Así que parece que el único aspirante que hasta ahora contaría con el respaldo del Consejo, con la experiencia partidista, y mucho más importante, sin procesos legales pendientes, sería el exalcalde de Cuautla, Raúl Tadeo Nava, quien aparentemente ya ha sumado incluso a Carmelo Enríquez al grupo que le apoya. Aliado desde hace muchos años de la gobernadora, Margarita González Saravia, Tadeo Nava no se durmió en sus laureles esperando que solo eso le diera el visto bueno de los consejeros del partido, se acercó a cada uno de ellos y ahora presume tener a 41 de los 47 que actualmente integran el órgano de decisión. Así que esperaría que esos consejeros propusieran al Comité Nacional su postulación para presidir el comité estatal del partido y con eso tendría el asunto resuelto, con el nombramiento de delegado en funciones de presidente del Comité Ejecutivo Estatal.

Por supuesto que el problema de Tadeo Nava es no tener la calidad de delegado del Consejo Político Estatal, sin embargo, confía en que, si los consejeros locales lo proponen al comité nacional, éste le abra el espacio. Aunque si se ve de forma pesimista, más que confianza es un acto de fe pura, no revelada, porque los dos nombramientos recientes de delegados en funciones de presidente, Raúl Ojeda Zubieta y Ulises Bravo Molina, han venido directamente del Comité Nacional que poco ha reparado en las intenciones y buenos deseos de los morenistas morelenses, aunque, por supuesto, eso era en otra dirigencia.

Por cierto, esas dos selecciones de delegados evidencian que las cosas pueden ir de regular a terribles cuando el centro toma decisiones. A Raúl Ojeda no le fue mal, hizo lo que pudo por mantener la unidad del partido, pero las fracturas ya desde entonces eran profundas, así que el simpático tabasqueño se fue “tablas” como dicen en el ajedrez; no perdió todo, pero tampoco consiguió pacificar a un partido todo por la influencia del exgobernador Blanco y su hermano Ulises. Pero a Ulises le fue mucho peor. En el rato que dirigió a Morena logró que la ruptura no solo se ahondara hasta niveles ya irreconciliables, además el partido perdió las alcaldías de prácticamente todas las plazas importantes, estuvo en riesgo en varias diputaciones y si bien ganó la gubernatura ello se debió más al trabajo de la red que Margarita González Saravia había comenzado a tejer, por lo menos desde 2015, que a cualquier habilidad de la dirigencia del partido, que en cambio ubicó a los que pudo en posiciones que ganaron sólo gracias al arrastre de las candidaturas a la gubernatura y la presidencia.

Este sábado se definirá Morena en Morelos, así que podemos esperar una semana muy movida tras bambalinas, estaremos al pendiente de si Morena logrará tener con el pendiente a alguien o si la crisis de los partidos en Morelos se mantendrá empezando por el guinda.

@martinellito / martinellito@outlook.com

Daniel Martínez Castellanos