

El lago de Tequesquitengo es el mayor cuerpo de agua del Estado de Morelos, representa un paraje tradicional del sur de la entidad así como el frustrado intento de ser el buque insignia del turismo morelense.
Sus orígenes están asociados a la histórica y aledaña Hacienda de San José Vista Hermosa, fundada por Hernán Cortés en 1529, como uno de los primeros trapiches azucareros de tierra firme americana, la hacienda perteneció a la descendencia del conquistador, después al afamado Gabriel Yermo también propietario de la Hacienda de Temixco y quien en 1808, al apresar al virrey de Iturrigaray frustró uno de los primeros intentos de independencia de la Nueva España. La hacienda fue arrasada durante la revolución y después reconstruida para ser convertida en hotel como continúa funcionando al día de hoy.
Anteriormente en donde se encuentra la laguna, existió un poblado indígena alrededor de un ojo de agua, ahí se producía tequesquite. Durante el siglo XIX, los “achololes” que regaban los campos de caña de la hacienda, inundaron en su totalidad el poblado y su iglesia surgiendo así el lago actual.
A mediados del siglo pasado, se inició la promoción turística e inmobiliaria del sitio, la planeación no fue la adecuada pues la gran mayoría de la ribera del lago se lotifico, lo cual si bien resultó en propiedades con inmejorable vista y ubicación, en contrapartida se limitó el acceso de turistas a la laguna, el número de hoteles, restaurantes, sitios para pasar el día y el par de playas ejidales, son menores en comparación con las residencias particulares. Aun así, como suele pasar en Morelos, la ubicación y clima privilegiado lo convirtieron en un destino muy apreciado, no en vano Tequesquitengo ha sido un referente nacional de ski acuático, paracaidismo, y vuelo en ultraligeros. Lauro Ortega conformó hace casi cincuenta años el Fideicomiso del Lago de Tequesquitengo, cuyo fin no se ciñe únicamente a administrar los bienes inmuebles públicos de la zona en beneficio del gobierno del estado y de los ejidos de Tequesquitengo, Tehuixtla, San José Vista Hermosa y Xoxocotla, sino a promover el desarrollo turístico, económico y social del lago.
Sin embargo, esta iniciativa que debió asegurar que Tequesquitengo se consolidara como el “mar de Morelos” y uno de los destinos turísticos cercanos a la Ciudad de México, no ha logrado su objetivo. Lo anterior obedece a factores externos que van desde la apertura en 1993 de la Autopista del Sol que acortó considerablemente el tiempo de traslado de la Ciudad de México a Acapulco, pero también a la grave inseguridad que desde hace lustros asola el sur de Morelos lo cual inhibe la presencia de colonos y visitantes. A su vez, los colonos no suelen mirar más allá de las bardas de sus jardines, las calles lucen destrozadas, sin alumbrado y nunca han sembrado un árbol o una palmera en sus banquetas.
Como si todo lo anterior no fuera suficiente, se comenta que el Fideicomiso se convirtió en un jugoso y discreto botín para la clase política morelense particularmente durante las administraciones de Marco Adame, Graco Ramirez y Cuauhtémoc Blanco. Se han señalado durante ese periodo, irregularidades en torno a la venta de lotes alrededor del lago, la organización de vistosos conciertos con sobreprecio a costo del erario y la adjudicación de obra pública por parte de ex directores del fideicomiso a empresas de su propiedad. El último escándalo apunta a la venta de lotes a funcionarias del gobierno saliente en un precio muy por debajo de su costo comercial y a que el director saliente del fideicomiso no solo no repartió utilidades con los ejidos que rodean el lago, sino que de un presupuesto anual de veinte millones de pesos, no rindió cuentas y dejó en caja alrededor de cincuenta mil pesos dispersos en seis cuentas bancarias.

Como ya se ha mencionado con anterioridad, la llegada de una nueva administración estatal brinda la oportunidad de mejorar el maltrecho panorama morelense, y el gran reto de reposicionar a Tequesquitengo debe ser una prioridad para la gobernadora, quien por su experiencia previa en el sector turístico tanto en el ámbito público como privado tiene la visión para hacerlo.
Una primera señal que refuerza lo anterior, es la designación de Keila Celene Figueroa como Directora del Fideicomiso del Lago de Tequesquitengo. La oriunda de Zacatepec, conoce bien la zona sur de Morelos, es una joven política con trayectoria limpia, vocación social y capacidad en el servicio público. Keila coordinó esfuerzos ciudadanos de apoyo a sus paisanos durante los sismos de 2017, posteriormente como diputada local coadyuvó en la donación por parte de una fundación extranjera y la embajada de Italia del centro comunitario de Xoxocotla así como en la gestión de la restauración del histórico templo de la comunidad indígena de Tetelpa.
Hoy en el Fideicomiso, se da un golpe de timón, se asegura no solo una transparente administración de los recursos de los morelenses, sino por vez primera hay intención de no ver al lago como la inmobiliaria de unos cuantos, sino que conforme al objeto social del mismo, que se promueva el bien de los ejidatarios así como el desarrollo turístico, económico y social de uno de los destinos más icónicos de Morelos.
*Escritor y cronista morelense.

