

Persecución política, pretexto o transcurso de la investigación
La investigación y posible desafuero de la diputada Tania Valentina Rodríguez Ruiz podría ser una de esas intrincadísimas urdimbres que los conspiracionistas están encantados de ver y que sería una forma en que el poder público doblegara la voluntad de una legisladora; también podría considerarse el destino natural de una política polémica de quien no pocos sospechaban conductas ilícitas o faltas a la ética en el servicio público que estarían confirmándose después de un arduo trabajo policiaco cuyo desenlace está aún por verse. Desde un análisis mucho menos simplista, lo que viven la diputada, y de rebote el Congreso de Morelos y la administración de Margarita González Saravia, parece ser una fortuita conjunción de eventos.
El contenido de la denuncia contra la diputada Tania Valentina se ha mantenido en secreto en el Congreso, pero según ella misma se trata de un asunto que inició en diciembre pasado cuando fueron detenidos por las fuerzas del orden sujetos que portaban armas y droga en una camioneta que estaba a nombre de la diputada, pero ya había sido vendida, otra vez de acuerdo con sus dichos, por lo menos en un par de ocasiones. La propia Tania Valentina asegura que la Fiscalía General de la República la liberó de cualquier responsabilidad en el asunto. Los hechos ocurrieron en diciembre pasado cuando la entonces Comisión Estatal de Seguridad Pública estaba en manos de José Ortiz Guarneros quien a su vez estaba en manos del exgobernador, Cuauhtémoc Blanco, cuyo enfrentamiento con la diputada Tania Valentina era de sobra conocido. La carpeta se procesó en la Fiscalía Anticorrupción, que tardó nueve meses, un tiempo normal, en avanzar en las indagatorias que derivaron, según todo apunta dada la determinación de solicitar la procedencia (el desafuero, pues), en que la legisladora podría tener responsabilidad en los hechos que se le imputan. La formación de causa penal no se traduce en un fallo de culpabilidad, sino que traslada la investigación a los juzgados donde se determina la responsabilidad y en su caso, la pena del imputado. Pero para imputar a Tania Valentina, es decir, llevarla a un juez y poder concluir la investigación, se requiere que el Congreso le retire el fuero.
Mientras la Fiscalía Anticorrupción investigaba el caso (y muchos otros también), en otras esferas Tania Valentina se postuló a la diputación local plurinominal, se peleó con Morena por las candidaturas a cargos locales lo que llevó a la ruptura parcial de su alianza con el partido que a la postre resultó claro ganador en las elecciones. Morena ganó la mitad de las diputaciones locales y sus aliados más cercanos, Verde Ecologista y Nueva Alianza, una cada uno, así que tienen la mayoría, pero para aspirar a que esa mayoría sea calificada necesitan dos votos, los que idealmente vendrían de su más cercano ideológicamente, el Partido del Trabajo.
Pero la cercanía ideológica entre Morena y el PT no significa que haya ningún otro tipo de relación. El PT en el Congreso detuvo el proceso de asignación de comisiones legislativas y mantiene la negativa a la reestructuración profunda de la Fiscalía General del Estado que pretende la gobernadora, Margarita González Saravia. Además, el PT traía un negocito con las estancias infantiles que fueron canceladas (en parte por esos esquemas de corrupción) por el régimen de Andrés Manuel López Obrador; ha postulado a candidatos con antecedentes delictivos (de ellos era el alcalde que asumió el cargo en una cárcel); en fin, los escándalos del PT en Morelos son múltiples y la diputada Tania Valentina Rodríguez ha sido por lo menos tocada por cada uno de ellos.
El PT es un aliado incomodísimo para Morena, pero le es necesario si quiere sacar adelante temas en que la oposición de centro y derecha no la acompañará; por ejemplo, el de la Fiscalía General de Morelos.

Con todos esos elementos, cualquiera podría pensar en una confabulación para presionar a la diputada. Sin embargo, se olvida en todo caso de que no es la única diputada que ha sido denunciada; en su momento, el régimen de Cuauhtémoc Blanco denunció a cuantos diputados pudo, en algunos casos con intentos evidentes de amedrentamiento. Entre otros que se vieron envueltos en escándalos están tres de los cuatro que consiguieron reelegirse, ninguno de ellos de Morena, Francisco Sánchez Zavala, Alberto Sánchez Ortega, y la propia Tania Valentina. Hablar de una persecución desde el poder, probablemente habría involucrado a los tres.
En suma, no parece haber los elementos para denunciar una persecución, en cambio, probablemente convendría que se deje avanzar las indagatorias a fin de aclarar las sospechas en torno a la diputada en esta investigación que, conviene repetir, no ha concluido. Probablemente, todo el asunto de las denuncias sobre una “persecución política” en contra de la diputada funcione solamente como un argumento para romper ella, unilateralmente, la alianza que se supone tendría con Morena, PVEM y Nueva Alianza; por lo pronto, la mayoría en el Congreso seguramente ya traza un plan B para transitar por los nuevos derroteros que los particulares intereses del PT se empeñan en trazar.
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Un detalle que casi pasó desapercibido pero que muestra signos de recomposición en las relaciones políticas en el estado: la presentación del programa Visor Urbano del Ayuntamiento de Cuernavaca, se realizó en el Centro Cultural Teopanzolco, sitio que desde tiempos de Graco Ramírez había estado prohibido para los funcionarios municipales. Las cosas mejoran paulatinamente.
@martinellito / martinellito@outlook.com

