Gilberto Bosques, un representante del mejor México

(Primera parte)

 

Fíjense queridos lectores, que desde que me inicié como reportera aquí en Cuernavaca y muy poco después, al ganarme la corresponsalía de Excélsior con una entrevista que le hice al Embajador de China sobre el desarme nuclear de su país, pregunta que tras pensar si contestarme o no, sí lo hizo, desde entonces supe al hacer la nota, checar datos históricos, cuidar el estilo con que la hacía y constatar tiempo después, que al ser esa una buena crónica, la relación: Periodismo, Crónica, Historia y Literatura, es estrecha; opinión que fortalecí con el tiempo.

Pero qué hacía un embajador de ese lejano país en el pequeño Cuernavaca, pues lo mismo que todos los personajes de fama mundial, que además de tratar temas políticos y empresariales, no se quieren perder el conocer un lugar que pese al cambio de temperatura planetaria, continúa con el prestigio de poseer el mejor o uno de los mejores climas del mundo al que contribuyen sus preciosas barrancas, entre otros factores.

Desde el capitán Hernán Cortés que la eligió Cuernavaca como la capital de su marquesado, los emperadores Maximiliano y Carlota, el etíope Rey de Reyes Haile Selassie, el también Rey de Reyes además de Sha de Irán y un largo etcétera han visitado, pernoctado, vivieron o viven en esta ciudad.

Pero hoy me ocuparé de uno de los que casi no se sabe que visitaron Cuernavaca, casi casi en visita relámpago de trabajo, concretamente a la Finca Palmira del general Lázaro Cárdenas, donde bajo la Palapa del jardín, acudían al llamado del entonces presidente, entre ellos, el diplomático Gilberto Bosques que sostuvo una larga conversación con el mandatario el mejor, plática que anticipó su nombramiento de Cónsul general de México en Francia. Si todavía existe alguien que no sepa quién fue Gilberto Bosques, ese gran mexicano y espléndido ser humano, se los diré. Y fíjense qué curioso, me llega de EU un preciado documento escrito por la mexicana Nashieli Ramírez Hernández, activista social y siempre relacionada a la defensa de los derechos humanos que escribió acerca de Bosques.

Leo también un magnífico texto del reportero Guillermo López Portillo de la que les detallaré lo mejor; recuerdo asimismo una sabrosa aunque breve plática que sostuve con mi tío el Embajador Luis Quintanilla del Valle, hermano mayor de mi mamá, ambos Bosques y Quintanilla, personajes diplomáticos en activo en plena Segunda Guerra Mundial, el primero en Marsella, Francia, Quintanilla en Moscú, URSS. Entre todos mis consultados espero darles la mejor descripción de este personaje.

Comienzo con la crónica del reconocido reportero Guillermo López Portillo. Titulada: “Gilberto Bosques el hombre que desafió a los nazis”, salvó a miles de perseguidos en la Segunda Guerra Mundial bajo la estrecha vigilancia de la Gestapo escondiendo y otorgándoles instantáneas visas a familias enteras para escapar y en navíos que los trasladaría a México, su nueva patria. “Personaje clave de la historia del siglo pasado de México, su longeva vida que terminó a los 103 años de edad hizo atravesar a este maestro de escuela, periodista, político y diplomático, todo el siglo XX.

“Vivió la revolución mexicana con los hermanos Flores Magón, la educación socialista con el presidente Lázaro Cárdenas”, documento que su amigo Luis Quintanilla obtuvo de su cuñado Enrique González Aparicio desde Moscú para entregárselo en su campaña presidencial a su también amigo el general Cárdenas. “La misión diplomática y humanística de Bosques, luego de ser aprehendido por la Gestapo y ser liberado en un intercambio de prisioneros, terminaría en la Cuba de la transición: de la dictadura de Fulgencio Batista a la revolución castrista”.

“Hombre bueno, -añadiría López Portillo-, preparado, representante del mejor México el diplomático Bosques supo comprender su misión en la historia que cambió el destino de miles y miles de familias.

“Personaje austero, lleno de humanidad, se convirtió en el símbolo vivo de la tradición de asilo en México, tan solo equiparado en fama al empresario Oskar Schindler”, aunque Bosques salvó a mucha más gente que el alemán que Steven Spielberg salvó del olvido a través de su magnífica película señalada como obra maestra: La lista de Schindler. Al encontrar esta foto, me encontré también con una magnífica crónica del periodista español José Luis Morro Casas acerca de la llegada de Bosques a Nueva York, luego de su liberación, al final de la II Guerra Mundial, en un barco cargado de sobrevivientes del horror nazi y de la dictadura de Franco, varios heridos, la Cruz Roja y en medio de todos el gran embajador de México, Enrique Gilberto Bosques Saldívar y familia. Y seguimos la próxima semana.

 

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjH7oe4W1ax9qS1EhE4GqZ2ZEk-dDiB-7rH66C8EEy23AF3AP0MrR7huwLEEx67l-v0Lgph9Jtz3eFtwx2vJukoRbtHRAiDE3UwNJqFgtIJ9N1OTSZQjRvn1tzQuxCEqfk-XW7vOUT4Ekc/w200-h182/gilberto_ok.jpg

El Embajador de México en Cuba, don Enrique Gilberto Bosques Saldívar saludando a Ernesto “Ché” Guevara, observan Fidel Castro Ruz y un asistente del diplomático mexicano. Foto tomada del artículo Memorias del Exilio: Aproximación a Gilberto Bosques de José Luis Morro Casas, que aparece en la Revista Digital El volumen de una sombra 2016, imagen proporcionada por la autora.

Lya Gutiérrez Quintanilla