

La primera pregunta que nos debemos hacer es ¿qué son las emociones? De acuerdo al artículo del Fondo de las Naciones Unidad (UNICEF, por sus siglas en inglés): “Como reconocer nuestras emociones”, las define como aquella manera natural en la que los seres humanos reaccionamos a lo que ocurre a nuestro alrededor.
Las emociones se consideran como las ´olas del mar´, pues van y vienen a lo largo del día, algunas llegan a ser menos intensas y pasan rápidamente, otras son más intensas y se quedan más tiempo.
También, son consideradas como una brújula que tenemos las personas para poder entender el mundo, es así como el miedo nos muestra que es posible que estemos en peligro y debemos de tener cuidado, la frustración nos permite ver cuando las cosas no salen como queremos y aprender a resolver problemas y a pedir ayuda cuando lo necesitamos, la tristeza es la reacción que podemos tener cuanto algo nos conmovió, mientras que la alegría nos permite compartir lo que pensamos, sentimos y nos hace sentir bien.
Una vez que ya tenemos claro que son las emociones, debemos preguntarnos ¿qué pasa con las emociones durante la adolescencia? De acuerdo al Dr. David Bueno Torrens, profesor de genética en la Universidad de Barcelona, durante la adolescencia, los cambios cerebrales y la explosión hormonal son los principales responsables del incremento de la intensidad emocional aunado a que atraviesan por un proceso de identidad y descubrimiento personal.
Sus emociones pueden ser intensas y difíciles de manejar, más que las de un adulto. La adolescencia es una etapa de cambios y crecimiento emocional intenso, por ello experimentan una variedad de emociones fuertes, desde la alegría y la ilusión, hasta la tristeza y la ira.
Es importante destacar, que los adolescentes no solamente tienen las hormonas disparadas, sino que resulta importante tener en cuenta los cambios en el funcionamiento y la estructura cerebral para entender sus pensamientos, emociones y conductas.

Durante esta etapa, la mente del adolescente cambia desde su manera de pensar, de recodar, de relacionarse y centrar la atención. Esto se produce porque el cerebro del adolescente todavía está en construcción y el incremento de la intensidad emocional, tienen que ver principalmente con este proceso.
La estructura cerebral encargada de las emociones, que es el sistema límbico, está en su maduración máxima, pero la estructura encargada de la regulación de esas emociones, es decir la corteza prefrontal, todavía no. Es más, su maduración máxima se puede producir entre los 22 y los 25 años en promedio.
Ante este contexto, ¿cuáles serían algunos de los tipos de cambios emocionales que se presentan en la adolescencia?
1.- Alta sensibilidad, toda vez que en la pubertad el cuerpo sufre muchos cambios, es por ello por lo que se siente incómodo con ellos y se vuelven sensibles respecto a su apariencia física.
2.- Inseguridad, es esa fase de transición en la que pueden surgir muchas preguntas y pensamientos desconocidos de la vida, como la profesión, la pareja y el futuro. Dado que hay muchos cambios inciertos, es posible que se sienta inseguro sobre su personalidad.
3.- Cambios de humor, puede sentir cambios frecuentes y extremos en el estado de ánimo, aumentando así la incertidumbre y los pensamientos conflictivos. Estos cambios intensos y frecuentes se llaman cambios de humor, y ocurren por los cambios en los niveles hormonales en el cuerpo.
4.-Sentimientos sexuales, es también la parte en la que los niños y las niñas se sienten atraídos sexualmente. Es por ello que empiezan a desarrollar cambios en la madurez sexual, es decir, sienten curiosidad por el sexo y por los cuerpos de las personas que les atraen.
Una vez que ya hemos conocido lo que son las emociones en los adolescentes y el porqué de sus cambios en estos, resulta pertinente la recomendación realizada por la Dra. Lisa Damour, psicóloga experta en adolescentes, autora de libros de éxito, colaboradora habitual de The New York Times y madre de dos hijos, la cual recomienda que los padres sigan nueve pasos prácticos para ayudar a sus hijos adolescentes a controlar una crisis emocional, que son:
- Escuchar sin interrupción
- Ofrecer una empatía sincera
- Reconocer el valor de la angustia
- Ayudarlos a calmarse
- Expresar confianza sin ser displicente
- Ofrecer ayudar para resolver el problema
- Dividir el problema en dos partes
- Para las cosas que pueden cambiar, piensen juntos en las posibles soluciones
- Para lo que no puede cambiar, hay que apoyar la aceptación
Por último, pinta como se encuentran hoy las emociones de tu adolescente:
Imagen cortesía de la autora
*Jueza de control, enjuiciamiento y ejecución especializada en adolescentes del Tribunal Unitario de Justicia Penal para Adolescentes

