

Desde las escrituras bíblicas la mujer ha generado la cruel necesidad de ser controlada y fijada a ciertas actividades, durante muchos años su represión consistió en colocarla en actividades de cuidado y crianza considerada incluso como un ser incapaz de generar ideas impresionantes u opiniones válidas para la toma de algunas decisiones. Se les prohibió opinar sobre política, se les robo su descubrimiento de curativos mediante sustancias externas al cuerpo y los hombres le colocaron un nombre: medicina; fueron tachadas de brujas, asesinadas y calladas durante años, ¿su única virtud? Dar vida, considerado éste la única razón para mantenerlas en la existencia del planeta pues incluso su belleza estética atemorizo tanto que se le tacho de pecado.
Son interminables los intentos de libertad, la lucha por la libertad femenina tiene muchos personajes que poco a poco han logrado cambios rotundos dentro de la sociedad como la libertad de expresión, derecho a opinar, a votar y a elegir su maternidad, así como su orientación sexual; en la actualidad se habla de una mujer empoderada capaz de ascender y adquirir puestos de poder, pero hay un campo en el que el poder femenino no ha alcanzado logros: su salud. El aumento de los índices de obesidad genera preocupación en las organizaciones mundiales por lo que se ofrece como respuesta una serie de variantes en temas de políticas públicas, haciendo necesario un continuo análisis y recopilación de datos mediante encuestas nacionales y locales que intentan dibujar el panorama real de cada localidad para tomar mejores decisiones.
Año con año las encuestas en México muestran un aumento exponencial en rangos de edad infantil y adultos, sin embargo, existe un dato que pocas veces se analiza pero que es inevitable de notar: el género femenino supera en cada encuesta el porcentaje de aumento en las incidencias de sobrepeso y obesidad, en cada reporte se observa cómo se rebasa a los hombres, en una época de libertad femenina y empoderamiento ¿Qué está pasando? ¿Acaso los límites están tatuados en la mente de cada mujer?
En un mundo donde las mujeres pueden consolidarse en oficios o profesiones que deseen adquiriendo la relevancia que siempre se buscó, pareciera que hay un freno limitante para su completo desarrollo, la idea de ser madre pero no solo por parir, más bien por convertirse en una buena madre que en cuanto se embaraza comienza la búsqueda de información que le permita ser una experta en embarazo, parto, lactancia, ablactación y crianza; junto a esto se encuentra la diversificación de panoramas que parten desde la estructuración de una familia aceptable socialmente hasta la complicada situación de una madre soltera.
Las riendas de la libertad se acaban en la vida real de muchas mujeres, su necesidad de lograr sus sueños, pero también su anhelo de ser madre y de tener una familia bien estructurada la llevan a tener pensamientos autolimitantes: equilibrar maternidad, profesión y matrimonio pareciera que las lleva a un punto de quiebre, rebasándolas de una manera aterradora porque simplemente no hay tiempo para ellas mismas. Una mujer que cuida su salud, hace ejercicio, lleva una alimentación adecuada y se otorga tiempo de diversión es catalogada como una mala mujer pero no precisamente tachada por una cruda moral social, más bien se trata de un pensamiento interno descrito como una voz dentro de la mente femenina que las orilla a exigirse perfección priorizando unos roles tatuados en lo más profundo de la mente de la mujer que la hacen olvidar que cada individuo debe priorizarse y que su estancia en el mundo no está condicionada ni a la maternidad ni al matrimonio. Es curiosa y mitológica la manera en que sucede este cambio, pareciera que el feminismo se atrofia en cuanto una mujer se vuelve madre y/o esposa, hay algo dentro de ella que es inexplicable, una serie de pensamientos que condicionan sus acciones y que poco a poco las hace olvidar sus sueños de libertad y amor propio.
No se trata de un hombre maltratador o de una sociedad cerrada, este tema requiere de una investigación profunda y larga ¿De dónde vienen esos pensamientos? El amor maternal y de pareja parece crear una nueva mente en cada mujer, la transforma tan lentamente que es imposible poner fecha al cambio, simplemente sucede, una serie de comportamiento y preocupaciones que creíamos derrotados.

El feminismo debe tomar un enfoque nuevo, uno donde no induce al rechazo del genero opuesto sino, más bien, a guiar a cada mujer en un proceso de reestructuración mental donde esos látigos que la han golpeado desde hace muchos años desaparezcan para generar nuevas generaciones que no se contradigan en su vida y dejemos de observar a mujeres cada más profesionales pero muy enfermas ¿En qué momento comenzamos a despreciar nuestro cuerpo?

*Psico nutrióloga
Imagen cortesía de la autora

