

La Universidad Autónoma del Estado de Morelos abrió sus puertas el pasado lunes 2 de septiembre, como cada año, para recibir a la Asamblea de los Pueblos Originarios de Morelos APPM, donde representantes de las diferentes regiones del estado se reunieron para conversar sobre la situación de las luchas sociales que dieron origen al Congreso de los Pueblos Originarios. A lo largo de estos diez años, la universidad ha desempeñado un papel crucial en esta iniciativa, que vio la luz en 2014, fruto del primer Diálogo con los Pueblos de Morelos, en este contexto, la universidad reviste una trascendencia histórica y cultural que va más allá de una simple reunión académica.
Este evento, que reunió a representantes de diversas comunidades indígenas, académicos, activistas y estudiantes, se ha convertido en un espacio fundamental para la defensa de los derechos de los pueblos originarios, la preservación de sus culturas y la reivindicación de sus luchas históricas.
El congreso comenzó con una ceremonia ritual a cargo del colectivo «Criaturas del Sol», que participa año con año en la preservación y difusión de ceremonias ancestrales, los miembros del colectivo enfatizaron que estas prácticas son esenciales para la identidad y continuidad de los pueblos originarios de la región.
Posteriormente, en el auditorio Emiliano Zapata, se dio la bienvenida a los representantes de las diversas regiones de la Asamblea Permanente de Pueblos de Morelos, como el Prof. Jorge Velázquez de la zona oriente y el Sr. Saúl Roque de la zona sur-poniente, también estuvieron presentes el Lic. Carlos Montoya del Instituto de Pueblos Indígenas, Ana Luisa Ortiz en representación del sindicato SITAUAEM, y el Dr. Alejandro García Flores, director del Centro de Investigaciones Biológicas.
En representación de la rectora Viridiana León Hernández, el Dr. Carlos Barreto Zamudio, director del Centro de Investigación en Ciencias Sociales y Estudios Regionales, ofreció unas palabras en las que resaltó la conexión histórica entre la UAEM y las luchas de los pueblos originarios, subrayó que «resistir hoy implica mantener viva esa fuerza espiritual que se manifiesta en eventos como este», destacando la importancia de la colaboración entre la academia y los movimientos sociales para la defensa de los derechos y la identidad de los pueblos originarios.
Durante el Congreso, se abordan temas vitales como la autonomía indígena y la defensa del territorio, así como las estrategias para enfrentar las amenazas que afectan a las comunidades, como el extractivismo, la violencia y la marginación, además, se aprovechó el espacio para compartir experiencias, conocimientos y construir alianzas entre las diferentes luchas de los pueblos y organizaciones, fortaleciendo así un movimiento que busca transformar las estructuras de poder que históricamente han oprimido a los pueblos originarios.

El desarrollo de la jornada
Este décimo Congreso de los Pueblos Originarios se revistió con un ambiente colectivo de lucha, al recibir como invitados especiales a una comitiva de 23 estudiantes de la normal rural “Raúl Sidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero; bajo el lema “Ser pueblo, hacer pueblo y estar con el pueblo”, los normalistas reafirmaron su compromiso con la memoria y la lucha de los 43 desaparecidos, a punto de cumplirse una década de su desaparición, el movimiento sigue cargado de indignación ante la falta de avances en el caso, aprovecharon el pódium para decir que, a pesar de las promesas de campaña, el proceso ha sido objeto de manipulación, con pruebas desaparecidas y una constante negativa a investigar a fondo el caso, frente a un nuevo cambio de gobierno, los padres de los normalistas insisten en que la lucha por la justicia sigue vigente y que, aunque las administraciones cambien, su demanda permanece firme e inquebrantable. Anunciaron, además, el itinerario que las actividades en el marco de la Jornada de Lucha, con miras a conmemorar el 26 de septiembre, fecha en la que se cumplirán diez años desde la desaparición de 43 de sus compañeros.
Otro de los temas que resonaron, fue la demanda que el reconocimiento de las voces de las comunidades indígenas sea pleno y efectivo en cuanto a sus derechos, así como una mayor inclusión en las decisiones políticas que afectan sus territorios y formas de vida.
El Sr. Saúl Roque Morales, representante de la Asamblea Permanente de Pueblos de Morelos APPM, comentó para La Jornada Morelos que las prioridades y objetivos actuales de la asamblea, se centran en la preservación de los valores y derechos de los pueblos indígenas, destaca que, aunque la cultura indígena ha sobrevivido más de 500 años de marginación, aún enfrentan grandes desafíos para lograr una verdadera autonomía y libre determinación, derechos que ya están reconocidos en la Constitución y en convenios internacionales; señala que a pesar de estos avances, persiste la falta de respeto e implementación de estos derechos en las comunidades, especialmente frente a la imposición de megaproyectos, como la minería, la termoeléctrica y los proyectos inmobiliarios, que no respetan las prácticas agrícolas tradicionales ni al medio ambiente; recalca que la complicidad del gobierno para facilitar el acceso de grandes empresas a los recursos naturales, ha generado contaminación y problemas de salud en las comunidades. En la entrevista denuncia, además, la exclusión política de los pueblos indígenas, que, a pesar de tener derecho a representantes en los periodos de gobierno, son marginados por los partidos políticos, incluyendo al partido actual, que se autoproclama democrático, “tenemos la urgencia de generar una conciencia colectiva sobre el bien común, para responder a la necesidad de organizarnos para defender y exigir el respeto a los derechos, a los territorios y a los recursos naturales de los pueblos indígenas”, finaliza.
La Universidad al servicio del pueblo
Los representantes de las comunidades locales del APPM, expresaron su visión sobre el papel que debe jugar la universidad pública en la defensa del territorio y los recursos naturales, señalaron que todo lo que se aprende en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos debe estar al servicio de la gente, subrayaron la necesidad de conocer el diagnóstico ambiental del estado para cuestionar estos megaproyectos, que son impulsados por el sistema capitalista bajo la fachada de «progreso».
“Esta universidad ha sido un bastión de lucha social y un espacio abierto al diálogo, donde se han promovido iniciativas en favor de los derechos humanos y la justicia social”, es también un recordatorio de que la lucha por la dignidad, el respeto y la justicia sigue vigente, y que las instituciones educativas tienen un papel crucial en la promoción de estos valores.
Al finalizar las mesas de trabajo, los miembros de la APPM pidieron a la rectora Viridiana León Hernández, entablar un diálogo sobre la posibilidad de asignarles un espacio para la instauración de un cubículo, una oficina que funcione como sede de la Asamblea Permanente de los Pueblos Originarios de Morelos, argumentan que, en un contexto donde el crimen organizado, las injusticias y las diferentes tipos de violencias, tienen gran influencia, la lucha social ha demostrado ser la solución, logrando frenar megaproyectos en el estado gracias al esfuerzo colectivo, “la lucha pertenece a todos, y necesitan un lugar para continuarla en honor a los caídos, este es un llamado a no olvidar la herencia zapatista, que mantiene renuente la importancia de defender el territorio y los recursos naturales, ¡Zapata vive, la lucha sigue y sigue!», concluyen.





