Este jueves fue presentado Javier Aguirre Onaindia como director técnico de la Selección Nacional de futbol de nuestro país. Por tercera vez se presenta al Vasco como timonel emergente rumbo a la participación del tricolor ya con boleto en mano para el Mundial XXIII a celebrarse en Norteamérica. No será necesario pelear por un sitio pues nos protege la calidad de anfitrión también por tercera vez de una Copa del Mundo. En esta ocasión será limitado a sólo trece encuentros y compartido con Canadá que albergará ocho partidos. Los Estados Unidos serán los principales anfitriones.

La federación presentó a Javier después de haber nombrado a dos directores técnicos en sólo unos meses: Dieggo Cocca que coronó al Atlas después de casi 70 años sin campeonato; y experimentó de manera prematura con Jaime Lozano que dejó ver su falta de experiencia internacional recientemente en la Copa América a pesar de haber ganado la modesta Copa Oro un poco antes. Por decir lo menos el papel del seleccionado invitado a la Copa en los Estados Unidos fue discreto y no corresponde con los altos salarios mexicanos en contraste con selecciones menos pudientes y jugadores menos remunerados que nuestros ratones verdes como diría don Manuel Seyde en su columna Temas del Día de la sección deportiva del viejo Excélsior.

Asume Aguirre con la compañía muy acertada de Rafael Márquez Álvarez como asistente de lujo del DT titular. En estas páginas comentamos hace unos días de la pertinencia de preparar a Márquez en su deseo de ser el entrenador -como se decía antes- de nuestra selección en un futuro cercano. No podía tener mejor maestro para doctorarse a su lado y aprenderle a Javier quien por cierto ya ha sido su propio director técnico en la selección del 2010 que fue a Sudáfrica. Veremos si los directivos tienen visión de largo plazo y su promesa de dejarle el proceso del mundial 2030 al ex jugador del Barcelona. Tengo mis dudas.

Al término de la reciente Copa Mundial de Qatar el Vasco le comentó al periodista David Faitelson que no tenía -en ese momento- con qué dirigir al TRI. Insistió en apoyar a la distancia al Jimmy y respetar el proceso como le llaman del Lamborjimmy como pedantemente inventó algún cronista cursi. En repetidas ocasiones insistió en que no quería tomar la selección. Este jueves Javier ya fue presentado en lugar del Jimmy en el Centro de Alto Rendimiento también en remodelación como el TRI. Los directivos eludieron hablar del cómo se sustituyó a Lozano y se concentraron en presentar su “nuevo” plan de trabajo ( si usted escribe Faitelson con Aguirre en el buscador de Youtube le aparecerá la entrevista citada).

En el fondo es buena noticia el recambio del jugador hecho en CU, todavía con pocos méritos profesionales como DT por un viejo lobo de mar que nació hace décadas como goleador de la Liga Lindavista del Parque Miguel Alemán. Migró al equipo milloneta -otro cursi inventó ese mote- brevemente antes de irse a Los Ángeles para jugar en el equipo entonces llamado Aztecas. Tuvo una breve estancia en el estado de Morelos como ya dio cuenta en exclusiva este diario bajo la firma de Farid Barquet, jugando para los Avispones de Morelos. Los del Estadio Centenario de Cuernavaca, no los de Chilpancingo de triste memoria al ser baleados en la Noche Negra de Iguala hace unos años.

El trabajo de Javier sabe a esfuerzo. Huele a enjundia. Se mira intenso y tesonero. Ese fue el sello del jugador del América, de Chivas del Atlante, del Osasuna. En la Selección se recuerda su asistencia de oro para que Manuel Negrete metiera el que para la FIFA es el mejor gol de la historia de los mundiales. Aguirre portaba el número trece de la suerte y estaba acompañado del morelense Pablo Larios en la portería. Dice su colega Jorge Campos que para él Larios es el mejor portero de nuestra historia. Después de ese golazo Aguirre en lugar de abrazarlo y darle un beso como lo estilan los futbolistas argentinos en éxtasis, le dio un emotivo jalón de pelos al volante de los Pumas como diciendo “así se hace cabrón” y se sigue a su cancha mientras toda la selección rodea y abraza a Negrete. Para Javier no hacía falta más.

Como director técnico hizo campeón a un equipo de media tabla en ese tiempo que justificó la inversión empresarial en Pachuca. Viajó a España cuya liga es de alto voltaje y con recursos inmensos para comprar cualquier botín dorado que se mueva. Apenas luce un jugador o un DT y aparece un visor -ojeador le dicen allá- con la cartera abierta. A ese medio se fueron a triunfar de distinta manera el Vasco y Rafa. Uno sobrellevando las presiones de los estadios con equipos modestos – excepto el Atlético de Madrid-, y Márquez luchando palmo a palmo para crecer y sostenerse durante años en el primer plano del mejor Barcelona de la historia. Simultáneamente atendía los llamados a su selección y desoía ofertas espectaculares de otras ligas también esplendorosas. Valiente como fue con el balón lo fue también para suspender su proceso en el Barcelona B como “Profe” en ciernes para regresar a su tierra y acompañar un proyecto incierto pero apetecible. Insisto ojalá le cumplan. Se lo merece.

Dos grandes ejemplos tendrán las máximas responsabilidades en cancha independientemente de las decisiones de pantalón largo. Estas últimas suelen ser lentas y muchas veces erradas por la perversión de los dineros. Se ha acostumbrado a la selección a viajar a los llamados partidos “moleros” (por aquello de irse de shopping a los malls gringos como máxima tarea de esas giras. Otro cursi bautizo). Poco importa el rival, generalmente son selecciones menores que también aceptan los juegos por la taquilla sin importar que no le aporten mucho a los internacionales mexicanos. El nuevo plan sexenal de la FMF sí considera giras europeas y partidos de nivel. Hasta no ver.

Estoy seguro de que tanto Javier jugador-entrenador, como Rafa jugador y también recién entrenador heredarán sus experiencias como capitanes, líderes en la cancha y la experiencia internacional de decenas de partidos en torneos internacionales y Copas del Mundo. El Vasco ya nos ha ayudado a llegar al Mundial y Rafa ya nos ha llevado -cual capitán- hasta el cuarto partido en sus intervenciones mundialistas y una semifinal de la Copa América en Colombia. (recomiendo ver la serie “La Liga” en Netflix para conocer desde adentro a qué se enfrentaron como jugadores y entrenadores Márquez y Aguirre en su incursión en las competencias españolas. Ya en esas también sugiero echarle ojo a la serie “Sprint: Los humanos más veloces” si le interesa ver el atletismo olímpico que ya arrancó en las sedes francesas de los Olímpicos 2024).

Rafa aprenderá sobre la marcha la formación de una selección hasta hoy reprobada, sin aspavientos ni calenturas. El seleccionado está quedando a deber desde que fueron incapaces de anotar un solo golecito a Arabia Saudita en Qatar, suficiente para avanzar en la aventura mundialista del desierto millonario. Aguirre hará uso de su larga experiencia de motivador de vestuario y promotor del uso de “amígdalas” para ir por un balón, detener a un contrario o defender un centro con vigor. Rafa aportará la elegancia en la defensa y la armonía necesaria entre los compañeros por un jugador que fue inteligente, sobrio y firme. Salía jugando limpio de una defensa intensa y proyectaba balones que aprovechaban los carrileros y los volantes catalanes a los que acompañó hasta lograr la Champions. Aguirre será duro con los blandos y astuto con las estrellitas tricolores – los hay- que piensan que la patria les debe en lugar de pensarlo al revés.

Ojalá que esta vez las decisiones de pantalón largo, pero sobre todo las decisiones de la asamblea de dueños o como se llamen, se orienten a verdaderamente a formar a los jóvenes que ya brillan y a planear el trabajo del TRI para enfrentar a rivales de categoría europea o sudamericana donde están los mejores futbolistas.

El Argentina- México fue calificado como el mejor encuentro del Mundial de Qatar excepto la Final. Messi confesó que el encuentro que más trabajo le costó al campeón fue contra México. Muchos argentinos consideran que nuestro equipo es el que más se le atraganta a su selección. México le ganó la final olímpica a Brasil en Londres con un grupo de jovencitos y sólo un par de experimentados jugadores. Nuestra medalla de oro, máximo logro mexicano no duró. Hoy no estamos en París. Le ganamos a Alemania en el partido inaugural en el Mundial soviético con un TRI y un Chuky Lozano empoderados con su gol. La pregunta se impone: Por qué no buscar esos encuentros cueste lo que cueste y no aceptar por la taquilla – que por cierto va en picada- de los estadios de la Unión Americana e incluso no aceptar tampoco que nuestra liga suspenda su torneo para llevar a equipos sparrings a entrenar a la MLS como la Leagues Cup. También nos deben los dueños el ascenso-descenso que se ve más que lejano hoy día.

Los dos jugadores-entrenadores han sido ejemplares. Se formaron en la cultura del esfuerzo. Jugaron en fuerzas básicas y esperaron su momento de debut con pasión y constancia. También lo hicieron en su formación como entrenadores. Ambos tuvieron pasajes difíciles de enfrentar. Javier fue cuestionado y absuelto por supuesto amaño de partidos en España que le costó un periodo de desprestigio injusto y pérdida de contrato. La justicia española aclaró el tema lentamente. Hoy después de llevar sorprendentemente al Mallorca a una final de Copa de Rey regresa al banquillo nacional con honor, entusiasmo y la decisión de lograr el ansiado quinto partido o su equivalente en la próxima Copa Mundial. Rafa padeció una afrenta mayor también resuelta con tardanza jurídica que puso en entredicho la probidad de un hombre honesto y sacrificando principalmente a su familia. Salió adelante también con la frente en alto y dispuesto a colaborar en la máxima justa precisamente en la Unión Americana que le exhibió sin razón alguna. Será muy bueno que la experiencia y sobre todo la energía de superar esas afrentas la canalicen los nuevos estrategas nacionales en mejores enseñanzas a los pupilos que se decida porten la verde; aunque también por marketing hoy se estén perdiendo los colores nacionales.

Dije arriba que me parecen buenas noticias para el futbol mexicano. Los dirigentes se abstuvieron de buscar en el mercado internacional a directores técnicos desempleados, capaces sí, pero sin conocimiento de nuestra liga y nuestros torneos desde básicas. Rafael y Javier sí los conocen y pueden echar mano de joyas juveniles y experimentados deportistas con conocimientos de causa. Tienen ambos el respaldo probado de las aficiones diversas de la liga MX. Ojalá se logren los objetivos planteados.

Como dice una periodista de la televisión “No me puedo ir” sin decirles que hace muchos años el jovencito Javier Aguirre y el que firma estas letras se enfrentaron muchas veces en partidos de la Liga Lindavista. También jugamos juntos unos cuantos partidos como compañeros de la Selección Lindavista que representó a la entonces delegación Gustavo A. Madero en la Copa Asociación. Javier jugaba en el Osasuna y después lo hizo en El Salvador del señor Artola. Yo militaba en los Halcones de Gregorio Cano, y después en el Racing y el Celtic todos ellos en los campos del deportivo Miguel Alemán y de la Hacienda “La Escalera”. Somos contemporáneos. Lo conozco desde niño. Recuerdo que llegaba escoltado por Don Basilio su padre dispuesto a jugar un partido como si fuera la final del Mundial. No regateaba esfuerzos. Hace catorce años Javier tomó el timón del barco nacional para llevarlo a Sudáfrica, di cuenta de ello en un escrito publicado en la revista MX. “Codos Arriba” lo titulé. Ese era un grito de guerra del capitán goleador de la Liga Lindavista que arengaba a sus coequiperos y los motivaba a pelear con todo. Estoy seguro de que el guerrero Aguirre nos hará llegar a donde nunca hemos llegado con el impulso y la decisión también del Rafael Márquez, jovencito seleccionado entre más de cien aspirantes más grandes que él en las básicas del Atlas. Sin duda el mejor jugador mexicano de la historia en un quién vive contra el Pichichi Sánchez. Javier sin dudarlo tiene la mejor trayectoria de un DT mexicano en la escena mundial. ¡Vamos México si se puede! Grita el cronista cursi. En su presentación en sociedad la dupla VascoKaiser coincidieron en que son los resultados los que mandan. “No le tengo miedo al fracaso” sostiene Rafael como cuando metió un penal contra Toluca en una final. No festejó, sólo les mostró a sus rivales que tenía dos…dos razones de peso. Javier ha dicho este jueves: “Me pareció fantástico escuchar el nombre de Rafa en el proyecto” y sentenció “Mi único blindaje es mi trabajo”. Atentos pues.

*Director General de Factor D Consultores

En el año 1969 el diario deportivo ESTO publicó la fotografía del Equipo Campeón de Liga, Copa y Campeón de Campeones de la liga Lindavista de la que surgió Javier Aguirre. Foto: Especial

Fernando González Domínguez