Nada más dulce que la importancia de conocerte a ti mismo.

 

Alguna vez te has preguntado ¿Qué pasa con los sueños que tenías de pequeño? ¿Qué ocurre dentro de tu corazón cuando creces y te das cuenta de lo que realmente es vivir? ¿Qué pasa con la inocencia de tu niño interior? que queda abandonada, como un barco a la deriva, en un mar de incongruencias y cuestionamientos ajenos, ¿a dónde va? ¿se fue realmente o solo esta escondida? Esperando a que te encuentres a ti mismo para poder salir a la luz y que así, puedas volver a enamorarte de cada pequeña cosa que está a tu alrededor.

El diario de la avellana nació en un principio como una columna de cocina simple, en la cual te enseñaría a preparar platillos fáciles, pero no aburridos, con mucha calidez y siempre compartiendo un poco de lo mucho que me han enseñado las mujeres que me rodean, mi madre, mis tías, mi abuela e incluso mi hermana. Después, con las diferentes lluvias de ideas me di cuenta, que es en la cocina donde compartimos diferentes historias, donde contamos anécdotas, donde nos reímos de nuestras propias tragedias, donde lloramos por nuestras penas y donde la nostalgia nos acompaña, recordando de donde vienen todas aquellas recetas que tanto hemos practicado, recreado e incluso mejorado.

La vida es una interminable línea de decepciones, con algunos momentos dulces, que hacen que valga la pena estar vivo, a veces nos concentramos tanto en nuestros propios errores del pasado, que no nos permitimos apreciar nuestros aciertos del presente, o en las posibilidades que tenemos en nuestro futuro, y lo digo por experiencia propia, muchas veces me he enfrascado en un mundo de dolor, del cual, con el tiempo, se vuelve más difícil salir, es cuestión de descubrir en que somos buenos y aferrarnos a eso por un tiempo si es necesario, para así recordarnos que no somos del todo malos.

Creo que por un tiempo me refugiare en la escritura y en la cocina, dos grandes sueños que tenia el pequeño Ricardo de 8 años, que quería ser repostero y el adolescente diabólico de 14, que quería ser escritor gracias a Suzanne Mayer. Quizás me encuentre a mi mismo en mis escritos y quizás y solo quizás, en algún momento llegue a encontrar la inocencia que deje olvidada en algún punto de mi vida.

¿Qué te apetece el día de hoy? Tal vez una historia de terror, con chocolate amargo en la cubierta, ¿un romance agridulce quizás? como la salsa de manzana que lleva encima una pechuga frita, o que tal un acontecimiento del día a día, que, como la gelatina, si esta bien contada, ejem, ejem, decorada, se puede convertir en una anécdota que no puede faltar en ninguna fiesta.

Tal vez con el tiempo conozcan mi cinismo y mi sentido del humor no tan refinado, quizás te lleves un buen sabor de boca al conocer una compañía como la mía, o quizás me dejes a medio comer, como la alcachofa, pero eso es lo bueno de ser joven, todavía tienes oportunidad de arruinarlo todo, llorar un momento sobre la leche derramada y seguir adelante, los errores construyen tu personalidad, los aciertos tu nobleza y tus tristezas la melancolía que cargas a lo largo de los años, pero ahí es donde se encuentra lo dulce de comenzar a conocerte a ti mismo.

Ricardo Villada

Hola, soy un personaje recién salido de una tragicomedia moderna, nostálgico de corazón y romántico de mente, con afición por los libros de terror, gusto por Taylor Swift en las mañanas, Katy Perry en las tardes y a Stevie Nicks por las noches. Periodista a punto de graduarse, con la expectativa de llegar a ser un columnista de renombre o un cronista reconocido, pasó mis días soñando despierto y mis noches sobrepensando. 21 años de experiencia me avalan, malas experiencias con los hombres me amargan. Probablemente los que me rodean me hicieron cínico, pero a cambio me dieron este increíble sentido del humor que me caracteriza. Queriendo ser introvertido desde que nací, pero se me ha hecho costumbre el rechazar lo que por nacimiento se me da, así que, probablemente hubiera terminado igual de todas formas. Creyendo desde pequeño, que todo es mejor con un sombrero vaquero sobre tu cabeza y romantizando tu viaje por esta vida. Así que dime ¿crees en la vida después del amor?

Por Ricardo Villada

Hola, soy un personaje recién salido de una tragicomedia moderna, nostálgico de corazón y romántico de mente, con afición por los libros de terror, gusto por Taylor Swift en las mañanas, Katy Perry en las tardes y a Stevie Nicks por las noches. Periodista a punto de graduarse, con la expectativa de llegar a ser un columnista de renombre o un cronista reconocido, pasó mis días soñando despierto y mis noches sobrepensando. 21 años de experiencia me avalan, malas experiencias con los hombres me amargan. Probablemente los que me rodean me hicieron cínico, pero a cambio me dieron este increíble sentido del humor que me caracteriza. Queriendo ser introvertido desde que nací, pero se me ha hecho costumbre el rechazar lo que por nacimiento se me da, así que, probablemente hubiera terminado igual de todas formas. Creyendo desde pequeño, que todo es mejor con un sombrero vaquero sobre tu cabeza y romantizando tu viaje por esta vida. Así que dime ¿crees en la vida después del amor?